Nos ponemos bíblicos, ¿no? Y como nos hemos puesto bíblicos, no me alcanza la paciencia de Hoff para escuchar lo que acabo de escuchar. A los ocho días se queja, ¿no? ¿Cuáles son, pues, las alternativas entonces, señor? ¿Cuáles? ¿Presentó algo? ¿O su firma es solamente para bajar la edad para la relación sexual? ¿O su firma es solamente para legalizar el abuso sexual para menores de edad como lo hizo con Díaz Asco? Es decir, ese es... Bueno, estoy haciendo uso de la palabra, señor presidente. Ya querrá venirme a pechar. Hablan de respeto. Yo le escuché casadito, le escuché. Casadito. Entonces, estoy haciéndole réplica. ¿O no firmó usted el proyecto de ley para legalizar? Señor, estoy haciendo uso de la palabra. Les ruego, les ruego. Ustedes son campeones para decirnos asesinos y aquí no pasa nada. Aquí son campeones para decirnos focas y aquí no pasa nada. Aquí la semana pasada alguna señora asambleísta nos dijo chupacabras y aquí no pasa nada. Y le habla a alguien que fue sancionado por el cal, ¿no? No le habla a cualquier asambleísta. Alguien que fue sancionado por el cal y se llena la boca pidiendo respeto, presidente. Yo más bien quisiera hacer caso omiso de aquello porque se nota la ignorancia supina. Espero que no se ofenda, ¿no? Y diga que es un ataque a sus votantes como en su momento lo hizo un asambleísta que por ahí está el nombre porque me ha venido. ¿No? Oiga, podemos nosotros poner presupuesto en las leyes. Pregunto, pregunto, de pronto algunos de mis compañeros asambleístas o de la revolución pueden decir si es que estamos autorizados a meter presupuesto en la ley. Pero es que esto es tan fácil como el sujeto, el verbo y el predicado en las oraciones. Pues no es tan difícil, no es tan complicado y cobijarse con el argumento del racismo ya resulta bien elemental, ya resulta bien básico porque esto no es cuestión de razas ni de etnias. Esto es cuestión de leer el racismo nada más. Leer nada más lo que la Constitución dice y lo que la ley dice. Y nosotros no estamos facultados a poner presupuesto en ninguna norma, en ninguna. El presupuesto nace cada año de cada una de las instituciones. Señor Presidente, y vuelvo y repito, ya no merece mayor análisis del asunto. Seguramente saldrá con alguna otra cosa dentro de ocho días y seguirá con la misma cantaleta. Yo más bien quiero felicitar a la Comisión, verán. Y quiero felicitar a Valentina Centeno. Y quiero felicitar a todos los miembros de la Comisión por haber perfeccionado esta ley como tenía que perfeccionar. Y me siento contento que en esta ciudad, Machala, la capital bananera del mundo, la ciudad de las palmeras, esta ciudad que nos recibe con alegría, sea el epicentro para que de una buena vez en el Ecuador exista normativa suficiente para que los ecuatorianos tengan acceso a vivienda digna, vivienda financiada, vivienda con apoyo, vivienda que se sustente en roca, como decía la vez anterior, y que por fin dejemos de lado aquellos complejos de inferioridad que llenan el debate en esta asamblea y más bien debatamos siempre por un Ecuador distinto, por un Ecuador mejor, por una asamblea distinta. Devuelvo la palabra, señor presidente.