Intervención

Asambleísta Verónica Íñiguez - Continuación de la sesión 125

8 de octubre de 2026 · 9:23 · 1 orador identificado

Clip oficial con una sola intervención de María Verónica Iñiguez Gallardo, tomada de la Sesión 125.

Quién habla y cuándo

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Habrá la asambleísta Verónica Íñiguez. Muchas gracias, señora presidenta, colegas, un buen día con todas y todos. Vuelvo a retomar la palabra para hablar de este proyecto de ley que tuvo que pasar por una de las exigencias más altas de la democracia y esa es saber escuchar. Nosotros recogimos la voz de todas las mujeres que caminan, que trabajan, que sostienen la vida allá en la ruralidad, pero además también abrimos las puertas de esta comisión, escuchamos a las distintas bancadas, también recogimos y procesamos cada una de las observaciones que se hicieron aquí en este mismo pleno de la Asamblea Nacional.

Como resultado directo de este trabajo conjunto que se realizó, lo que ustedes tienen ahora en sus manos es este proyecto que sometemos hoy a votación y que representa lo que siempre debería representar, un amplio consenso construido a partir de un diálogo democrático. Entregamos un instrumento que es jurídicamente sólido, pero además fiscalmente responsable, porque es un texto que optimiza las capacidades ya existentes que tiene el Estado, pero que además exige un trabajo en el territorio y también garantiza que se cumpla lo que diga la ley y esto sin que esto represente un gasto adicional para el Estado ecuatoriano.

Es una ley que habla de oportunidades, de acceso, de participación, de desarrollo, de reconocimiento y de derechos para las mujeres rurales. No de derechos que nosotros hemos hablado aquí, sino derechos que están consagrados en la misma Constitución y que pese a ello siempre han mantenido a las mujeres rurales al margen de cualquier decisión política. Y por eso hoy quiero aprovechar y hablar desde el territorio del que yo vengo. Yo soy de Loja y como lojana conozco muy bien las dinámicas entre el centro y la periferia.

Sé muy bien lo que sucede en la ruralidad, en donde muchos de los recursos del desarrollo siempre llegan y se concentran dentro del centro, pero no se reparten hacia las periferias. Y por eso hoy por hoy todavía persisten ciertas desigualdades en donde tienen que trabajar igualmente las mujeres rurales, sin que sean reconocidas por toda la labor que hacen, ni mucho menos que se les reconozca no solo el trabajo, sino el cuido que van desempeñando en cada uno de sus hogares. Por eso conozco también todas las desigualdades que van persistiendo y que se reproducen desde la capital hacia el resto de las provincias del Ecuador, pero que también sucede al mismo tiempo entre las ciudades y los territorios rurales.

Y sé que mientras existan esas mismas brechas, la justicia social siempre seguirá siendo una tarea pendiente. La alta política, colegas asambleístas, se demuestra justamente en momentos como este, en el que somos capaces de elevar la mirada y reconocer que las causas más sagradas de la patria tienen que ubicarse sobre cualquier bandera ideológica. Nosotros aquí podemos tener distintas posturas políticas, podemos representar a diferentes bancadas, e incluso no coincidir con muchos de los temas que debatimos aquí. Pero debemos encontrar alguna causa que realmente nos traiga a todos, en la que nos encontremos.

Y la dignidad de las mujeres rurales es una de ellas. Las mujeres rurales no están pidiendo privilegios, las mujeres rurales están reclamando derechos. Por eso hasta resulta un tanto doloroso que 50 años después de haberse recuperado la democracia en nuestro país, recién ahora estemos hablando de los derechos de las mujeres rurales. Hemos pasado medio siglo de vida institucional y las mujeres rurales han permanecido al margen de las decisiones políticas y de todo tipo de planificación territorial. Podríamos decir que habrían algunos avances, pero la verdad es que para miles de mujeres que viven en la ruralidad, la democracia aún no se ha convertido en plenamente en oportunidades, en derechos y en una capacidad de decidir qué es lo más importante.

Hoy tenemos justamente como Asamblea Nacional la responsabilidad de cerrar esta brecha histórica. Porque el empoderamiento, colegas asambleístas, no puede quedarse simplemente en una palabra bonita. El empoderamiento tiene que traducirse en poder, en un poder de participar, en poder de liderar, en poder de organizarse, en poder de producir y sobre todo en el poder de decidir. La ley que nosotros ahora vamos a votar no puede entenderse únicamente como un conjunto de disposiciones legales. Esta ley tiene que representar una decisión política fuerte. Una decisión política que debe reconocer que las mujeres rurales son sujetas de derechos y además partícipes directas del desarrollo del Ecuador.

Esta ley es una deuda pendiente que tiene la Asamblea Nacional y como tal hoy en este Pleno de la Asamblea Nacional debemos demostrarle al país que aquí hay una escucha activa y que cuando hay escucha activa esta puede traducirse plenamente en leyes que sí puedan aplicar realidades y transformarlas. Nosotros como comisión hemos cumplido, escuchamos, corregimos y construimos. Así que hoy por hoy ya no existen motivos ni razones para darle la espalda a este proyecto de ley. Y quien se niegue a este proyecto, quien vote en contra o quien se abstenga tendrá que luego explicar por qué se negó a reconocer una ley que lo único que está pidiendo es dar los derechos que ya poseen las mujeres rurales.

Es darles las oportunidades que han venido reclamando desde el inicio de nuestra república, incluso desde mucho más atrás. Hoy estamos ya frente a un proyecto de ley que ha pasado por un debate democrático y yo quiero recalcar esto porque así ha sido. Aquí ha habido un debate democrático. Y hago justamente este énfasis porque quiero finalizar para que el Ecuador entero lo sepa acá. Acabamos de escuchar ciertas declaraciones que hizo la asambleísta Salazar quien fue justamente la que tuvo la idea de concebir este proyecto de ley.

Y que además la defendió aquí, en este mismo espacio. Pero que en sus declaraciones, en el debate anterior, incluso ya dijo que era una ley ambiciosa. Es curioso realmente lo que ella misma menciona porque cuando estaba en este lado de la bancada realmente luchaba por una justicia social y creía que este proyecto de ley era justamente para la justicia social. Y hoy resulta que tiene que haber una ley declarativa porque si no se convierte en demasiado ambiciosa. Cambia la bancada, cambia el discurso y al parecer también cambia la vara con la que mide la justicia social.

Y muy abiertamente ha dicho afuera que va a votar en abstención al igual que todos sus colegas. Y por eso es importante que aquí lo sepa el pueblo ecuatoriano. Este es el ejemplo de cómo el ego puede estar encima de los derechos de las mujeres rurales. Porque no se trata del proyecto, se trata de que ella sea la figura de ese proyecto. Se repite nuevamente lo que ya vivimos aquí con la ley de inteligencia artificial. Pero es una pena, porque aquí estamos hablando de un proyecto de ley que lo único que hace es reconocer los derechos y oportunidades que deben tener las mujeres rurales.

Una ley que no le hace daño a nadie, a ningún sector del Estado ecuatoriano. No compromete recursos. Lo único que hace es darle voz a estas mujeres que siempre han venido trabajando. Pero aquí lo que prime es el ego de un asambleísta que les dice a ustedes cómo votar porque no tienen voz propia. Señora Presidenta, con estas consideraciones solicito por favor que dé paso a la moción para aprobar de manera íntegra el proyecto de ley orgánica de fortalecimiento y empoderamiento de las mujeres rurales en el Ecuador en los términos del texto que ha sido trabajado, revisado y presentado por esta comisión.

Muchas gracias.

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