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Juan José Reyes Baquerizo (75%)
El asambleísta Juan José Reyes. Hola. Buenos días, señor presidente. Gracias por darme el uso de la palabra, colegas legisladores y a la ciudadanía que nos observa a través de las redes oficiales de la Asamblea Nacional. Seguramente, alguno de nosotros, algún familiar, algún amigo, ha sufrido, ha padecido de diabetes. Hemos conocido que durante mucho tiempo las personas que padecen de esta desafortunada enfermedad hacen todo lo posible por tratar de evitarla e incluso prevenirla. Si alguien no lo ha vivido o no ha tenido alguien cercano que lo ha vivido, no se los deseo. Hoy abordamos este segundo debate del proyecto de ley reformatoria, la ley de prevención, protección y atención integral a las personas que padecen diabetes. Según la FIT, su acrónimo Federación Internacional de Diabetes, 589 millones de adultos viven con diabetes a nivel mundial. A nivel regional, para el 2024, el número de personas con diabetes llegó a más de 35 millones. Y se proyecta que alcance los 52 millones para el año 2050. Estas cifras reflejan una tendencia similar en Ecuador. Para ponerlos en comparativo, en el 2000, se registraron alrededor de 209 mil adultos que vivían con diabetes en el país. En el 2011, esta cifra superó los 524 mil adultos. Hasta el 2024, según la FIT, la Federación Internacional de Diabetes, ya sobrepasa los 552 mil casos. Si esta tendencia se mantiene como está, puede que aumente para el año 2050 a 900 mil adultos en el Ecuador con diabetes. Esto se ha convertido en una epidemia que ha golpeado al mundo. Pues, el envejecimiento de la población, el sobrepeso, la obesidad, incluso la obesidad mórbida, y la inactividad física están ligadas a ello. Por eso, y aquí un mensaje a la ciudadanía, yo les invito a los ecuatorianos a tener mejores hábitos de alimentación, equilibrados, a reducir el consumo de azúcares, de bebidas ultraprocesadas, igual que alimentos procesados y ultraprocesados, aumentar la ingesta de verduras, agua y fuentes de proteína. Es fundamental para cuidar la salud y prevenir enfermedades, en general, no solo la diabetes. A esto se suma la importancia de movernos más, de hacer deporte. Y aquí el Ministerio de Educación, Deportes y Cultura cuenta con un programa gratuito que se llama Actívate. Tiene varios puntos en todo el país, alrededor de 700. Le invito también a la ciudadanía a que hagan más ejercicio. Este programa, Actívate, ha beneficiado ya a más de 60 mil ecuatorianos de todas las edades. Y ha dejado el sedentarismo. Yo espero y aspiro que sigan sumándose más ecuatorianos a la prevención con alimentación apropiada y con ejercicio rutinario. Tomemos en cuenta, además, que esta enfermedad, que por cierto, muchas veces se puede prevenir, generan un costo alto económico y social. Y por ello, la prevención es una política de salud pública eficiente. Es muy importante, es muy importante aquí, y lo menciono, tener información actualizada de la prevalencia, incidencia y factores de riesgo. Esta reforma promueve la vigilancia epidemiológica y la gestión de datos estadísticos, para lo cual juega un papel importante el INEQ. Ellos permitirán diseñar estrategias focalizadas y políticas basadas en evidencia. Hay que anticiparse a las tendencias de salud y planificar adecuadamente la provisión de medicamentos e insumos médicos, evitando el desabastecimiento y la inequidad territorial. Esta enfermedad no es curable, pero es importante saber que se puede tratar, controlar y sobre todo prevenir. Es importante que los ciudadanos acudan, además, a sus controles periódicos, que sigan los consejos y tratamientos de sus médicos. Y aquí les pongo un ejemplo claro. La diabetes tipo 2, que representa entre un 85 y 90% de los casos diagnosticados, se la puede prevenir con recomendaciones ya presentadas por la Organización Mundial de la Salud. Este proyecto de ley reformatoria tiene como objetivo actualizar y fortalecer el marco jurídico nacional para la prevención, la protección y la atención integral de las personas que padecen diabetes. Esta propuesta, además, adapta a la legislación equivatoriana, los avances científicos, las políticas de salud pública actuales y la creciente incidencia de diabetes en la población. Mucho de ello tiene que ver con su alimentación y sedentarismo. Les voy a hacer un recordatorio. Esta ley ya está vigente desde el 11 de marzo del 2004. Y no ha sido reformada desde esa fecha. Por lo que está desactualizada frente a la evolución epidemiológica, tecnológica y social de la enfermedad. La implementación de este proyecto permitirá mejorar la calidad de vida de las personas que viven con diabetes y fomentar una cultura de autocuidado y responsabilidad. La reforma reconoce al Ministerio de Salud Pública como órgano rector en materia de salud y como órgano estatal principal respecto a la prevención y atención integral de la diabetes, subsanando así un vacío institucional que existía. Ya que la ley del 2004 contemplaba la creación del Instituto Nacional de Diabetología, el cual nunca se creó. Por lo que esta reforma deja claro que el Ministerio de Salud Pública es el único con las atribuciones sobre la enfermedad como lo viene haciendo hasta el día de hoy. Esto garantiza institucionalidad y que se gestione adecuadamente, de forma descentralizada, con evidencia científica y estándares internacionales en salud pública. Los pilares de esta propuesta son estrategias, formación y difusión de una cultura integral de conocimiento de la diabetes dirigida a la población general. Va a ser impulsada por el Ministerio de Salud Pública. Adicionalmente, el MSP impulsará en todos los niveles de instituciones educativas la información de prácticas de vida saludable. La prevalencia de diabetes en Ecuador ronda en del 4,9 y 5%. Lo que queremos evitar con esta reforma es la discriminación hacia las personas que padecen esta enfermedad, sobre todo en el ámbito educativo, laboral y social. Por este motivo se propone que el Ministerio de Educación y el Ministerio de Trabajo puedan garantizar espacios dignos, inclusivos y de capacitación en prevención. La investigación científica y la formación académica especializada es vital. Hay que incentivar y promover la participación de las universidades en el desarrollo de programas de posgrado e investigaciones orientadas a nuevos tratamientos, tecnologías sanitarias y mejores prácticas clínicas en torno a la diabetes. Siempre respetando la autonomía de las instituciones de educación superior establecidas en la Constitución en su artículo 355. Finalmente, esta reforma busca cambiar la forma en que se atiende la diabetes. Ya no es sólo curar cuando la enfermedad aparece, sino prevenirla, cuidarnos antes de que sea tarde, alimentarnos bien, hacer ejercicio, acompañar mejor a las personas que ya la tienen. Con este nuevo enfoque podremos evitar más casos, salvar vidas, usar mejor los recursos del Estado y cumplir con el derecho a la salud establecida en la Constitución de la República del Ecuador en su artículo 32. Hasta aquí mi intervención, señora Presidenta. Muchas gracias.