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Janeth Paola Cabezas Castillo (57%)
Muchas gracias, señor Presidente, saludando a todos los colegas asambleístas y sobre todo saludando al pueblo ecuatoriano. El día de hoy es un día histórico para el país, es un día histórico para la Asamblea Nacional. Creo que es importante que como asambleístas dejemos precedentes. Precedentes que son aterrizados y trasladados a herramientas que sirvan a los ecuatorianos, que sirvan a las familias ecuatorianas, que sirvan a las madres de familia que lamentablemente en ciertas provincias costeras el día de hoy lloran la partida de sus hijos que han sido reclutados por el crimen organizado. Esta ley de extradición deja un mensaje clarísimo contra las mafias y es que en esta ocasión, con el sentido de importancia, pero sobre todo sabiendo y conociendo el desafío que actualmente padece el Ecuador, estamos creando una ley consonante a esas necesidades. Que serán una herramienta para el gobierno nacional, pero sobre todo, tendrán un resultado directo a las familias ecuatorianas. El país atraviesa uno de los momentos probablemente más complejos de la historia. Durante demasiado tiempo hemos visto como organizaciones criminales han desafiado al propio Estado. Han sembrado miedo y pavor en las ciudades, han intentado convertir la impunidad en una estrategia para poder eludir y escapar de la justicia. Frente a esa realidad, los ecuatorianos fueron claros. En el referéndum propuesto por el presidente de la República, Daniel Loboa, en el 2024, respaldaron los ecuatorianos esta decisión sobre la extradición para que el Ecuador pueda utilizar esta herramienta y poder enviar a ecuatorianos que están siendo procesados o sentenciados por delitos sumamente graves como narcotráfico, crimen organizado, violación y que puedan ser procesados en sistemas judiciales más fuertes que el nuestro, como el de Estados Unidos. Porque entendemos algo. Entendemos que el cabecilla criminal le tiene miedo, pero a una justicia que funciona, a una justicia que no se vende y a jueces que no se venden. Es por eso que nosotros tenemos esta herramienta para poder enfrentar el crimen organizado y evitar quienes le han hecho tanto daño al país. Ellos sigan encontrando, lamentablemente, refugio en las fronteras. Porque había un candado constitucional en la Constitución del 2008 donde prohibía, prohibía expresamente que se pueda extraditar ecuatorianos hacia otros sistemas judiciales como lo que sucedió en el caso Alias Fito. Si no hubiera sido por el referéndum propuesto por el presidente Daniel Loboa, ni siquiera había existido la posibilidad de poder procesar y enviar a Alias Fito, uno de los mayores cabecillas criminales y más buscados en el país. El mandato ciudadano nos impone una enorme responsabilidad y es construir una ley que esté a la altura de ese compromiso. Este es un paso histórico que está haciendo esta Asamblea Nacional para poder combatir el crimen organizado. Hoy debatimos una norma que redefinirá la forma en que el Ecuador coopera con la comunidad internacional para perseguir a quienes integran estructuras criminales transnacionales. dotamos de mayor seguridad jurídica, respetamos los tratados internacionales y los convenios internacionales, pero sobre todo y más importante, estamos sujetos siempre a los derechos humanos. En esta ley representa una transformación profunda del régimen de extradición vigente. Deja atrás una normativa obsoleta, ambigua, que data del año 2000. ¿Qué significa? Que tiene 26 años en el cual no ha sido reformada, siquiera tocada por ninguno de los asambleístas, por lo tanto es un proyecto que no obedece a los desafíos actuales del país. Construimos un marco jurídico moderno, actualizado, y que esté a la altura de estos nuevos delitos, o más que nuevos delitos, de este nuevo enemigo en común, que es el crimen organizado. Llegar hasta aquí ha sido el resultado de meses de trabajo y quiero también aprovechar y felicitar a los compañeros integrantes de la Comisión de Justicia, porque siento que a pesar de ser una ley tan técnica, con voluntad y comadurez política, hemos trabajado en esta ley. Hemos recibido a todos los actores estratégicos e importantes en los procesos de extradición, Corte Nacional de Justicia, Cancillería, Presidente de la Corte Nacional de Justicia, y otros actores para poder llevar a cabo esta ley. Esta Comisión de Justicia, sin duda alguna, está dejando un mensaje y es nosotros respondemos a los ecuatorianos. Hemos recibido diversos y enriquecedores criterios y cada observación ha sido analizada con el único propósito de construir una ley con solidez y eficacia. Ese ha sido siempre nuestro compromiso, escuchar, analizar y, por supuesto, mejorar. Porque cuando hablamos de una herramienta que permitirá enfrentar el crimen organizado transnacional, combatir el narcotráfico, el lavado de activos, la trata de personas, la corrupción y otras formas de delincuencia organizada, no podemos conformarnos con una buena ley. Tenemos la obligación de entregar, de crear y construir una ley integral que esté encaminada a desarticular las economías criminales, a desarticular este bolsillo de los criminales que cada vez más crece. Ya no podemos tener leyes del pasado. Es inadmisible que en el Ecuador del 2026, con los desafíos que enfrentamos y el delito en común que tenemos todos, la verdadera lucha que debemos tener los asambleístas no es contra el gobierno. La verdadera lucha es contra el crimen organizado y para eso, esa es nuestra labor, ese es nuestro compromiso y ese es el mensaje que dejamos el día de hoy a los 18 millones de habitantes. Y por eso quiero ser muy clara, el rigor técnico no retrasa la justicia, la fortalece. Escuchar observaciones que perfeccionen un procedimiento, eliminen vacíos normativos, otorguen mayor seguridad jurídica o fortalezcan la coordinación institucional no significa detener el avance de esta iniciativa, significa actuar con responsabilidad, que es lo que esperan todos los ecuatorianos. Y esta asamblea, el día de hoy, tiene la oportunidad de dejarle un mensaje clarísimo a todos los ecuatorianos. Nuestra importancia, prioridad, son las madres de familias ecuatorianas. Son las familias ecuatorianas que esperan muchísimo de nosotros, que esperan de nuestro trabajo y que esperan que cada uno de sus representantes, sobre todo representantes de provincias costeras, que son las más vulnerables y reclutados por el crimen organizado, el día de hoy estén aquí, esos curules representándolos, alzando la voz de esos territorios vulnerables que el crimen organizado cada vez más va captando. Esta asamblea, sin duda alguna, dejará, insisto, un mensaje sumamente importante, dejará precedentes y es una lucha verdadera contra el crimen organizado. Y no olvidemos que esta ley será aplicada por jueces, fiscales, autoridades nacionales e internacionales, será la herramienta que permitirá que todos los procedimientos de extradición sean claros, ágiles, más seguros, pero sobre todo más efectivos. Anteriormente un proceso de extradición duraba dos años y eso sí, sin establecer quién tenía la rectoría, sin establecer la delimitación de las responsabilidades. El día de hoy con esta ley, con la construcción de este proyecto de ley que le elevamos el rango de ley, estamos estableciendo las reglas claras, las responsabilidades claras para que tengamos cada vez más casos como alias fitos, no sea un caso aislado, sino que sean la mayor cantidad de cabecillas criminales que están teniendo en su sobra a muchas provincias y a muchos sectores del país. Precisamente eso y cada disposición deben hacer de una seguridad y mayor fortaleza jurídica. Nuestro deber como asambleístas consiste en garantizar que cada artículo que integre esta ley corresponda adecuadamente a la realidad criminal que vive nuestro país. Que cada procedimiento sea evidentemente constitucionalmente sólido y que cada mecanismo previsto funcione cuando el Estado tenga que actuar frente a quienes creen que pueden escapar cruzando la frontera. Porque por mucho tiempo, lamentablemente, hizo pretexto de este candado constitucional, muchos criminales se refugiaban en la frontera cuando muchas familias seguían viviendo con miedo, con zozobra, con pavor, porque continuaban dando órdenes. Ese es el verdadero sentido del trabajo legislativo. No se trata únicamente de aprobar leyes. Se trata de construir herramientas sólidas que funcionen, que resistan al escrutinio jurídico, que permitan al Estado responder con eficacia frente a una criminalidad que cada vez más, insisto, permea la institución, es justificada y tiene un bolsillo impresionante. Pero sobre todo, no es una problemática que solo vive el Ecuador, sino una problemática que vive la región y todo el mundo. El crimen transnacional es real, por lo tanto nosotros, como legislativos, debemos ser conscientes de esa realidad y crear normativas para poder mitigar o eliminar esos desafíos. Las organizaciones criminales evolucionaron constantemente. El Estado también, por supuesto, debe hacerlo y nosotros como asambleístas, por supuesto, debemos crear normativas actualizadas, de acuerdo y en consonancia a esa realidad. Por eso, esta ley no representa únicamente una respuesta a un mandato popular expresado en las urnas, sino que representa la decisión del Estado. Modernizar sus mecanismos de cooperación internacional y fortalecer su capacidad para perseguir a quienes han convertido la violencia y el miedo en un modelo de negocio. Hoy, nosotros, todos los asambleístas, tenemos la responsabilidad histórica de actuar con visión de Estado. Es por eso, y es importante mencionar, que con responsabilidad y seriedad, y también quiero aprovechar este momento, porque esta ley es posible, gracias al presidente de la República, gracias al presidente Daniel Novoa, él tuvo la voluntad política y la madurez política para consultarle al pueblo ecuatoriano, que querían, y el pueblo decidió, porque el pueblo es sabio, el pueblo es consciente, el pueblo en provincias como la mía, en la provincia de Los Ríos, que es una provincia sumamente violenta, está cansada, y lo mínimo que esperan los asambleístas son leyes reales y consonantes a esos desafíos. Definitivamente, y sobre todo, con la convicción de que cada decisión que adoptemos debe tener un único destinatario, los ecuatorianos, que esperan vivir en un país donde la justicia sea más fuerte que el crimen, porque el miedo, señores, tiene que cambiar de bando. El miedo no debe estar con las familias ecuatorianas, el miedo debe estar con las cabecillas, con los cabecillas criminales. Señor presidente, hasta aquí mi palabra. Muchas gracias.