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Diana Angélica Jácome Silva (100%)
Buenas, buenas, buenas tardes a todo el Ecuador, a todos los asambleístas que están este día debatiendo algo muy importante, la ley de extradición, que no significa únicamente una ley, es la decisión del pueblo ecuatoriano, que decidió tener mano dura con aquellos que se involucraban en la política, en los contratos del Estado, aquellos que asesinaban, aquellos que se involucraban con narcotraficantes que huían del país y se escondían, aquellos que no tenían temor de hacerle daño a nuestras familias, a nuestra gente, y que hoy estamos viendo una decisión clara por parte de esta Asamblea Nacional y felicito a la Comisión por llevarlo a cabo, por avanzar en este mandato ciudadano, no se trata de una bandera política, señores, no se trata de quién está de presidente, se trata de que la ciudadanía necesita normas que los proteja de aquellos que tanto daño le han hecho al país y sobre todo cuando se trata de la voluntad de cada uno de los ecuatorianos. Esto no debería ser un debate complicado, debería llevarnos a un debate, sí, con las posturas que corresponde, pero de una aprobación inmediata en este pleno, porque es una ley que permitirá tener seguridad jurídica y sobre todo decirle al crimen, al narcotráfico, que aquí no hay tregua para ellos, que no habrá más fronteras donde tengan que refugiarse para huir de nuestro país, o aquellos que utilizan el asilo para evadir la justicia, y aquellos que usan otros espacios para no dar la cara a los ecuatorianos de todo el dinero que se robaron. Aquí estamos para decirle sí al país, sí al Ecuador, sí a aquellos que no le tememos a decir las cosas, aquellos que no le tememos a decir la verdad, porque aquí estamos para trabajar por los ecuatorianos que nos eligieron, no para recoger firmas y atacar a otro colega asambleísta, no para hacer estas canalladas ecuatorianos, no para poner denuncias ante la fiscalía por haber hecho uso de la palabra y decir las cosas de frente. Aquí no hay cobardes, aquí no hay cobardes. Si decir la verdad me lleva a esto, es un elogio, porque soy una mujer valiente, que durante más de 20 años que ha servido el país como abogada, como periodista, no me ha llevado un solo centavo del bolsillo ecuatoriano a mi cartera. Tengo la decencia de decirles que no tengo una glosa, no tengo una denuncia. Me la he fajado desde los 15 años para estar donde estoy, para haber recibido el respaldo de los ciudadanos como asambleísta nacional, a diferencia de muchos que hoy están prófugos, que hoy no dan la cara al país. Y aquí estoy con las mismas palabras que les dije un día. Si tanto les molesta haber dicho eso, ya es responsabilidad de cada uno, porque si yo tengo esa capacidad de darme cuenta en qué pasos andan, pues me dedicaría a otra cosa y a no ser política, porque las predicciones como ustedes son facilísimas, señores. Y me voy a defender porque yo no le tengo miedo al demonio. A quien le tengo miedo es a un Dios que me cuida y sobre todo que me trajo aquí, a este espacio de oscuridad donde ustedes sembraron. Aquí vamos a hacer las cosas distintas y el presidente de la república ya lo ha hecho, acudiendo a una convocatoria de presidentes donde se enfrentarán al crimen organizado, a aquellos que dejaron penetrar a los delincuentes a nuestro país, a aquellos que nos robaron nuestros sueños. A ese evento en Estados Unidos no invitan a cualquiera, invitan a presidentes que separan a las mafias. No se refugian en otros estados. Me van a disculpar, señores, pero ustedes se equivocaron. Si ustedes creen que esto a mí me amilana, déjenme decirles que me siento halagada porque viene de ustedes. Así que muchas gracias por la denuncia. Sabré defenderme en derecho. Para eso me he preparado. Gracias. Se cierra el debate. Una vez... Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.