Zúñiga. Muchas gracias, presidenta, queridos compañeros, colegas asambleístas. Un saludo a toda la gente de mi hermosa provincia de Pichincha, a todos quienes nos siguen en los medios de comunicación. Este debate hoy, señora presidenta y colegas, tiene nombre y rostro de migrantes. Un saludo a Daniela, a Juan, a Pedro, a María Eugenia, que están viéndonos desde las provincias fronterizas de nuestro país, pero también desde las oficinas consulares, en salas de espera, esperando que sus trámites sean atendidos. Hoy asumo con total responsabilidad esta comparecencia en el pleno, tomando en cuenta que hablar de movilidad es hablar de migración y que emigrar es hablar de vidas, de familia, de sueños, de esperanza y también a veces de tristeza.
Voy a poner un ejemplo sencillo y claro. Todos en este pleno tenemos algún amigo, familiar, madre, tío que tuvo que emigrar para buscar mejores condiciones de vida. Y en ese sentido, hoy justamente llamo a toda esta legislatura a que tratemos con responsabilidad, como bien lo hemos hecho en la comisión, a quien saludo que hemos logrado con sensatez y dejando las banderas partidistas por poner un informe a debate en este pleno sin dejar de lado los derechos de nuestros migrantes. En ese sentido, hay realidades que nos obligan a establecer reglas claras en esta normativa.
Una de ellas tiene que ver que nuestro país establece una estructura y una realidad clara como que somos un país de origen. Desde aquí salen nuestros migrantes, pero también somos un país de tránsito. Varias personas pasan por este corredor para llegar a sus países donde quieren cumplir sus sueños. Somos también un país de acogida. Cerca de 500 mil migrantes han llegado al Ecuador viéndolo como una segunda oportunidad de trabajo, pero también somos un país de retorno. Nuestros migrantes sueñan con volver con posiciones, con saberes, experiencias y con necesidades a nuestro país.
Esta es la realidad y esta es la realidad que nos obliga a tratar con total responsabilidad esta ley. Hemos cumplido un hito histórico. Por primera vez la ley de movilidad va a contar con un articulado que refiere al desplazamiento interno. Una realidad que hoy, según estudios del INEG, afectan a 313 mil ecuatorianos. 54.4 por ciento de ese número de casos son mujeres solas con sus hijos, que han dejado sus hogares, sus territorios, buscando unas nuevas condiciones para ellas, sus pequeños. Y las condiciones y las razones que han obligado a este desplazamiento interno son en muchas veces la violencia y también el cambio climático, inundaciones en unos lados, sequías en otros.
Y esa es la realidad que hoy nos obliga a legislar como seres humanos en un tema tan importante como es la migración. Aparte del desplazamiento interno, que es un articulado muy importante y como vuelvo y repito, es un hito histórico haberlo incluido ya en la nueva ley de movilidad humana por exigencia de nuestros ciudadanos con quien nos hemos reunido en varias mesas técnicas. El trabajo de la comisión ha sido un trabajo de respeto, ha sido un trabajo de consenso, donde hemos recibido datos técnicos de ACNUR, de ONU, de OIM y sobre todo de los más importantes, de nuestros migrantes que nos han contado y nos han dicho cuáles son hoy las necesidades que más les aquejan.
Aparte del desplazamiento interno, hemos establecido, como dice la Constitución, el derecho de los niños migrantes, ningún niño elige emigrar. Sin embargo, en muchas ocasiones han tenido que atravesar en situaciones de peligro las fronteras de nuestro país. Por eso hemos establecido artículos claros para que el niño que ingrese a nuestro país sea inmediatamente aceptado, incluso si no cumple los requisitos migratorios, que sea inmediatamente determinado su tutor para poderlo proteger de las autoridades migratorias, pero también de las redes criminales. Por otro lado, también hemos establecido que estos niños puedan tener acceso inmediato a salud, a educación y a protección.
Por otro lado, también hemos definido que el principio de no devolución también sea incorporado en este articulado. Por otro lado, el tema de la repatriación de los cadáveres desde otros países, de familiares de nuestros migrantes, aunque está normado ahora, lo está hecho de forma ambigua, por lo que hemos establecido, que es importante que haya una forma clara de determinar condiciones de vulnerabilidad económica donde el Estado se haga cargo. Otro tema no menos importante es cómo facilitar y cómo garantizar que nuestros migrantes retornados tengan las condiciones necesarias para volver a su país con condiciones de salud, de trabajo, de empleo.
Por eso hemos establecido un requisito de al menos dos años para que se pueda reconocer esta calidad de migrante retornado, que el migrante retornado tenga acceso a trámites ágiles a través incluso de sistemas electrónicos, reconociendo el gran aporte que ha hecho el migrante en nuestro país. Varios años fiscales, las remesas de los migrantes han hecho que este país pueda seguir cumpliendo sus obligaciones estatales. Por eso hoy, queridos compañeros y compañeras, les invito a que sigamos trabajando de forma unánime, unida, pero sobre todo con responsabilidad, tomando en cuenta que la migración es una realidad que nos aqueja a todos.
Sigamos construyendo esta ley. Hoy hemos planteado para el segundo debate una nueva iniciativa que tiene que ver con el registro de migrantes, el centro de estudio de migrantes, y creemos que es nuestra obligación que ese centro de estudios esté en la provincia de la Azuay, porque hoy, justamente hoy, 2025, cerca del 11 por ciento de la población azuaya hoy está pensando todavía en migrar. Eso lo estamos planteando para el segundo debate y convoco a todos los compañeros y compañeras a analizar con seriedad, con carácter de Ecuador unido, en esta nueva oportunidad que tenemos para poder construir el Ecuador que queremos.
Muchas gracias.