Gracias, colegas asambleístas que me escuchan esta mañana. Voy a tomarme un minuto antes de llegar a mi participación en pleno, presidente, para hacer un homenaje post-mortem para el señor Carlos Torres Alaña, quien fue mi jefe de campaña, gestor importante para que yo llegue a ocupar esta curul que falleció el día de ayer. Quienes somos de los sectores populares que te recibieron su ayuda social, hoy te decimos, descansa en paz, hermano querido. Retomando el tema, señor presidente, colegas asambleístas, hoy viene a mi memoria los años 90, cuando Guayaquil era el gran basurero del Ecuador, cuando los mercados de mi ciudad eran botaderos de basura de toda índole, cuando nos avergonzábamos de ser guayaquileños.
Gracias a Dios apareció un alcalde como el ingeniero León Férez Cordero de Rivadineira que le cambió la cara a esta ciudad, de la cual tuve el honor de trabajar junto a él los dos periodos. Allí nace la nueva etapa guayaquileña. León Férez Cordero fue el gestor de hacer la zona de recolección de la basura, que es el botadero de las iguanas, fue el primer alcalde que contrató empresas privadas para hacer de la recolección de la basura una cosa importante, innecesaria y de una manera técnica. Hoy recuerdo ese guayaquil de antaño que tenía un sindicato de más o menos 3.000 personas donde cada concejal se daba el lujo de tener 40, 50 personas que solamente iban a marcar para llevárseles la plata a los guayaquileños.
En esa época la basura se la recogía en carretas. El guayaquil era prehistórico casi en esa época. Ocho años de gobierno del ingeniero León Férez Cordero, el mejor alcalde que ha tenido esta ciudad hasta ahora. En esa época se contrató a la empresa Bachagnoc, ¿recuerdan este nombre? Empresa Bachagnoc. Y nombró el ingeniero Férez Cordero a un buen hombre como jefe del departamento de aseo de calle, de aseo urbano. Un señor apellido Zúñiga, que era un pobre hombre que tenía una empresa casi quebrada donde vendía artefactos de alambradas.
Y gracias a Dios ocupó este puesto dentro del municipio de Guayaquil. Ocho años. Luego vienen los 17 años de alcaldía del abogado Jaime Nebota. Cuatro periodos y uno de cinco. Sigue el mismo jefe de este departamento de aseo y sigue la misma empresa Bachagnoc cumpliendo esta tarea. Ocho más 17, 25 años. Ahí estas empresas comienzan a perder el rumbo. Ese hombre pobre de ayer es un hombre rico de hoy, quien fue jefe de ese departamento. Y ya se rumoreaba que habían cosas oscuras en el peso de la basura.
Controlada la báscula por quienes? Por los empleados municipales. Dinero que paga quién? El municipio de Guayaquil, con la plata de los guayaquileños. Luego vienen los cuatro años de la doctora Cintia Viteri. Aquí cambiaron de empresa, solamente de nombre, pero no cambiaron los representantes legales, la familia Reyes, que todavía se mantiene. Pero ya comenzó a protestar la gente, por la mala recolección de la basura. El sistema era pésimo. Ya llevaban cerca de 30 años. Y seguía el mismo jefe departamental. Ese hombre pobre de ayer quebrado, hombre millonario de hoy.
Pero ya como la gente protestó, ya armaron un consorcio a oscuras, que se llama Uruguaseo, donde convergen un grupo de cinco empresas, con los mismos representantes legales, con la misma familia Reyes, que se mantiene en este gran negocio multimillonario. Pero aquí viene lo más importante. En esta alcaldía, el actual alcalde, se detectan un sinnúmero de errores en el sistema de recolección de la basura. El Ministerio de Ambiente detecta que hay volquetas de estas empresas recogiendo lodo del río para pasarlo por la báscula, donde hay empleados municipales, lodo que luego se mezclaba con la basura para multiplicar sus precios en costos por cuatro y por cinco.
Dinero que paga el municipio, dinero que paga el alcalde actual, dinero de los guayaquileños, donde le siguen metiendo la mano al pueblo guayaquileño. Yo acostumbro a probar con documentos. Así me enseñaron quienes me pusieron en esta parte del camino. Es de conocimiento público que vengo de la escuela del febrecorderismo. Y hoy le doy gracias al presidente Daniel Lovacín por cobijarme, porque vamos por el mismo sendero. Presenté una denuncia por peculado en la Contraloría General del Estado. Presenté una denuncia por peculado en la Fiscalía General, también de la misma manera en la Contraloría General del Estado, el 24 de noviembre del año 2024.
Este proceso legal está en marcha. Aquí demuestro, con fotos de testimonios que hace el Ministerio de Ambiente, que hace el seguimiento cuando las bolquetas recogen el lodo, pasa por la báscula y luego entra al botadero la basura de las iguanas. Estos testimonios recosan en estas entidades de control. Aquí no se trata de perseguir personas. Aquí se trata de perseguir hechos de corrupción como lo que estamos demostrándole al país. Aquí no hay de molestarse, señor alcalde. Si usted no tiene pecado de ninguna índole, demuéstrenle a los guayaquileños que no hay ningún error cometido.
Pero no se trata de salir a ofender. Por él salió a decirme, por ahí hay un abogado mamarracho. Yo jamás ofendo, señor alcalde. Tiene que aprender a respetar a los guayaquileños que reclaman sus derechos. Y yo soy un guayaquileño que reclamo los derechos de la gente pobre, de los sectores populares, que son los que menos tienen. Muchas gracias, señor presidente, por uso de la palabra. Gracias, compañeros, que se va a establecer con escucharme. Gracias, señor presidente. Gracias, señor presidente. Gracias, señor presidente. Gracias, señor presidente.