Estimados asambleístas, muy buenas tardes. Muchas gracias por este espacio. Hoy quiero hablarles sobre el valor económico de las olas y las rompientes marinas. Porque las olas y rompientes no son solamente paisaje, ni únicamente un recurso ambiental o deportivo, también son infraestructura natural productiva. Mientras municipios y prefecturas en todos los países solicitan fondos para invertir millones de dólares en estadios, malecones, museos, parques o megaproyectos turísticos, todos muy importantes, claro, muchas veces dejamos de reconocer el valor de la infraestructura natural que ya tenemos frente a nosotros. Infraestructura que tomó miles de años en formarse y que nos fue entregada a costo cero. Hoy existen estudios y evidencia internacional sobre el poder que posee una sola ola para desarrollar la economía de una localidad. Estos estudios señalan que una ola de calidad puede generar un impacto económico equivalente al de construir infraestructura turística, con la diferencia de que la ola ya existe y no necesita ser construida. Estos estudios desarrollados por la organización Save the Weight Collision y distintas universidades internacionales estiman que una ola de calidad cuando existe planificación y buena gestión puede aportar entre 18 y 25 millones de dólares anuales a la economía local. Montañita, Olón, Ayampe, Puerto Cayo, Engabao, Monpiche son algunos ejemplos claros donde pueblos costeros crecieron alrededor de una ola. A nivel internacional tenemos múltiples ejemplos como Uluwatu, Indonesia, donde el turismo asociado al surf genera aproximadamente 35 millones de dólares anuales. En Guarda Do, Embaú, Brasil, genera alrededor de 4.2 millones de dólares al año. En Lobitos, Perú, el turismo de surf genera alrededor de 3.6 millones de dólares anuales. La ola de Playa Hermosa en Costa Rica genera alrededor de 14 millones de dólares al año. Ojo que estamos hablando del turismo y del dinero que genera una sola ola. Y la famosa ola de Nazaret en Portugal transformó una vía pesquera en un destino turístico internacional que hoy genera entre 15 y 20 millones de euros anuales. Incluso se ha reportado el ingreso de 1.7 millones de euros en un solo día durante eventos específicos. Tal vez el caso más emblemático sea el Salvador Surf City. Ellos entendieron que sus olas son un activo estratégico nacional y construyeron alrededor de ellas una política pública de turismo, infraestructura y posicionamiento internacional. Hoy el turismo representa aproximadamente el 14% de su PIB y Surf City ha movilizado cientos de millones de dólares en inversión. Y hay algo muy interesante sobre el perfil del turista deportivo. Estos son visitantes con estadías largas, gastos distribuidos dentro de economías locales y flujo turístico durante distintos momentos del año, lo que ayuda a reducir la estacionalidad. Además son turistas dispuestos a ser flexibles respecto a la infraestructura hotelera porque lo que realmente buscan es la infraestructura natural. Y son justamente estos primeros visitantes quienes comienzan a inyectar recursos en economías costeras que antes tenían muy pocas oportunidades de desarrollarse. Y a partir de ahí crece la hotelería, la gastronomía, los emprendimientos locales, la promoción cultural y muchas otras actividades económicas. En la planificación urbana a veces tendemos a subestimar el valor de los espacios atractivos, de lo bonito, de las plazas de encuentro, de aquello que genera identidad y conexión. Pero esos elementos son fundamentales para atraer talento, fomentar creatividad, el intercambio de ideas, el espíritu emprendedor, el espacio de innovación. Por eso esta ley es importante, porque necesitamos una herramienta que nos permita planificar con una visión más integral, una visión donde cada nueva inversión multiplique valor en lugar de destruirlo. Ecuador tiene condiciones extraordinarias para convertirse en un referente regional de turismo deportivo, economía azul, desarrollo costero sostenible, pero para lograrlo necesitamos gobernanza y necesitamos empezar a reconocer nuestros recursos naturales como activos estratégicos para el futuro económico del país. Muchísimas gracias.