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Julio Vicente Patricio Xavier Lasso Mendoza (100%)
Gracias, Presidente. Cuando se acaban los argumentos, solo quedan los insultos. Es redundante señalar que la crisis de seguridad está directamente relacionada con la vergüenza en la que han convertido al sistema de justicia. Llegando al punto más álgido cuando ustedes, los de ADN, hicieron todo para salvar a Mario Godoy. Ahora nos toca a nosotros, con responsabilidad política básica, decirle al país, ha caído Mario Godoy. Pero se quedarán las mañas, las prácticas sórdidas, los meandros, la corrupción. Parafraseando a Neruda, podemos decir que la realidad de este asunto no pasará inadvertida. ¿Qué podemos esperar de Damián Larco? Que el país sepa que pasamos de un perfil ausente de probidad para liderar la justicia, a que maneje la justicia, el funcionario que le borró la histórica deuda de más de 90 millones de dólares a la familia Novoa. Es entonces un perfil ausente de calidad moral y sin probidad académica. Es economista, no abogado. La revolución ciudadana asumió con responsabilidad la presentación de este juicio político y con nosotros diversidad de voces dentro y fuera de la Asamblea. Son ustedes quienes sostienen funcionarios corruptos, quienes se negaron a levantar la vacancia legislativa para fiscalizar las escandalosas revelaciones de Godoy y su entorno cercano expresado en la defensa jurídica de delincuentes vinculados al narcotráfico y al lavado de activos. Bloquearon, bloquearon el juicio político a Inés Manzano por Progen, a Jean Carlos Lofredo por los niños de las Malvinas, a Jimmy Martin por el descalabro de la salud pública y a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana por el nombramiento irregular de Godoy. No se olviden, el país no lo olvida. ¿Cuál fue la diferencia en este caso? Hubo un factor decisivo que también se dio en la consulta popular del 16 de noviembre. El país se unió y entendió que sacar a Godoy era una urgencia nacional si se quiere realmente enfrentar a las mafias. Parecía impensable, pero finalmente hemos llegado a este momento. No fue fácil, porque el oficialismo empezó con una defensa férrea de Godoy y terminó mostrándole el pulgar abajo solamente cuando la presión ciudadana fue insostenible. Presión que incluso vino de sus propios aliados de la derecha mediática. Hagamos una línea de tiempo. Desde la oposición pedimos que se interrumpa, lo repito, el receso legislativo para convocar a Godoy y que le dé explicaciones, tenía muchas explicaciones que darle al país. No quisieron, ustedes no quisieron y lo dejaron para después de las fiestas de fin de año. Aquí en este pleno vino Godoy, ahí lo estoy viendo, el 5 de enero. Amenazó con allanamientos y se fue como si nada, con la sonrisa de alguien que se sabía impune y protegido. Amenazas que por cierto se han repetido por al menos dos legisladores de la bancada de ADN. Dos legisladores que los estoy viendo en este momento, que nos amenazaron con allanamientos y eso no se hace. En la comisión de fiscalización se le permitió a Godoy traer abogado defensor violando el procedimiento parlamentario. Y el día más importante de la fase de sustentación se amagó con impedir la comparecencia del juez Carlos Serrano. Era la primera vez que el juez Serrano se iba a dirigir al país tras ser abandonado por el Estado. Sí, lo dejaron solo frente a las amenazas de una de las mafias más poderosas de este mundo. Ojalá la valentía de este juez nos inspire como patria para vencer el miedo y romper la sumisión que nos impone la delincuencia. Por suerte entre los proponentes del juicio, no está hoy día esta tarde, tenemos a un asambleísta psicólogo que pudo superar esa suerte de berrinche que amenazaba con posponer la comparecencia del juez Serrano. Todo fue normal, no es cierto. Muchas irregularidades. También intentaron presentar el juicio político como si fuera de carácter jurisdiccional, ignorando sentencias de la Corte Constitucional, como si los asambleístas interpelantes teníamos que probar que Godoy había cometido un delito. Para eso no era este juicio. Eso le corresponde a la fiscalía que, por cierto, sigue mirando para otro lado y que debe estar hoy muy ocupada persiguiendo a la oposición. Lo que el juicio político tenía que resolver era una pregunta básica. Es Godoy responsable político de la penetración de la mafia en el sistema judicial o, más sencillo aún, es Godoy responsable político de la crisis sin precedentes que afronta la función judicial. Creo que a estas alturas para todos ya ha quedado claro. Sí, es el responsable. Por último, el informe para el Pleno recomendando el juicio político se aprobó sin debate, sin un solo debate. En una inaudita sesión se abrió el debate, dijeron, se dio paso a la intervención del presidente de la Comisión de Fiscalización, el asambleísta Ferminán Álvarez. De ahí a la votación, sin escuchar ninguna otra voz, ni una otra sola voz. Colegas, cuando hagan eso en el Pleno o en cualquier comisión, no digan se abre el debate, digan se abre el monólogo directamente. Pese a todos estos hechos que enumero, la ciudadanía venció estos obstáculos. Los llamados de atención entre sus propios aliados pasaron de los murmullos a los reclamos a viva voz. También intentaron presentar este juicio político como una iniciativa exclusiva de la RC. Pero en la mesa donde estábamos los proponentes, le digo otra vez, se sentaron testigos que provenían de muchas otras ideologías. Un ex asambleísta de Construye, el secretario de Legislativo en la época del social cristiano Henry Kronfle, un ex abogado de Leonida Giza, un ex vocal de la judicatura proveniente de la izquierda, ajena al correísmo. Fue claro que se había estructurado una coalición ciudadana, más allá de los partidos, en contra de Godoy. Y ahí el oficialismo sintió el peso del hastío ciudadano y no les quedó otra cosa que oír y sentir o repetir el mismo escenario del 16 de noviembre. Pero antes, en el atronador silencio de la madrugada, maniobraron para colocar a un incondicional de ustedes en la judicatura. Hoy Godoy se ha ido, pero eso no significa que terminan las injerencias de las mafias en nuestra justicia. Y esa es una desgracia, porque jamás tendremos seguridad sin una justicia verdaderamente independiente. Pero el país, en menos de seis meses, ha vuelto a unirse en torno a una causa ciudadana y de carácter nacional. Es un buen día hoy, sí, es un buen día hoy, pero no de júbilo. Hemos tenido que pagar un precio muy caro. El asedio que vive Guayaquil, mi ciudad, la ciudad puerto, desde donde nació la revolución liberal radical, desde hace dos años, se intensificó y ahora tenemos un segundo preso político. Con el ímpetu que nos deja esta censura, cuando buscamos verdad y al mismo tiempo desmontamos mentiras, reiteramos desde esta orilla, sí, solo desde esta orilla, probablemente, nuestro compromiso con la libertad del legítimo alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez. Muchas gracias. Gracias. Gracias.