La palabra el asambleísta, la asambleísta Mireia Pazmiña. Gracias, señor presidente. Un saludo a todo el pueblo ecuatoriano, especialmente a mi provincia de Bolívar. Frente al tratamiento del informe para primer debate del proyecto de ley orgánica, reformatorio al Código Orgánico Monetario y Financiero, mi intervención de hoy no es solamente un ejercicio de fiscalización o de legislación, sino también es un acto de responsabilidad ante la delicada situación económica que atraviesa el Ecuador. Y soy enfática, el paquete de reformas que se nos presenta hoy es un ejercicio de contraste. Por un lado, tenemos los anhelos legítimos de la ciudadanía plasmados en cuatro proyectos de ley unificados que buscan reformar el libro 1 del Código. Estos proyectos, presentados por diversos legisladores, en distintos momentos responden a la necesidad real de protección al usuario de las herramientas del sistema financiero, transparencia en tasas de interés y justicia crediticia. Pero tras esta fachada de justicia financiera, se oculta un elemento extraño, peligroso y carente de legitimidad democrática, las reformas al libro 2 referente al mercado de valores. Nuestra bancada de la Revolución Ciudadana ha sido clara en sus observaciones. Existe una línea roja infranqueable. Los proyectos de ley unificados se refieren única y exclusivamente al libro 1. Sin embargo, para cumplir con las imposiciones del Fondo Monetario Internacional, se ha introducido un paquete de reformas para reestructurar el mercado de valores. Esto constituye vulneración flagrante al principio de unidad de materia, publicidad y deliberación democrática. No se puede legislar a espaldas del pueblo, escondiendo reformas estructurales en las observaciones de un informe, como si el mercado de valores fuera un botín de guerra para cumplir con condiciones de organismos multilaterales a los cuales el Gobierno Nacional vive sometido. Aquí radica el núcleo de mi preocupación. La reforma propone sacar las operaciones del Estado de mercado bursátil para trasladarlas al mercado extra bursátil, mediadas por plataformas de negociación cuya opacidad es hoy por hoy un riesgo insostenible. El mercado de valores del Ecuador es en comparación con la región un mercado muy pequeño. No supera el 11% del PIB. Sin embargo, es un escenario de dolarización donde el flujo de divisas es vital. Este pequeño mercado es extremadamente atractivo para la movilización ilícita de capitales de dudosa procedencia. Y seré muy directa. Estamos frente a un escenario de desinstitucionalización. Cuando las instituciones de control se debilitan, cuando se flexibilizan los requisitos para la participación en el mercado y cuando se permite que las operaciones del sector público operen bajo la lógica privada y opacas, no estamos abriendo el mercado a las inversiones. Estamos abriendo una autopista para el lavado de activos. ¿Cómo podemos garantizar que el capital que ingresa a estas nuevas plataformas extrabursátil sean legítimos si no tenemos a un Estado que controla? Como bancada, hemos analizado con rigor técnico el informe y nuestras observaciones no son meras posturas políticas, son alertas sobre la estabilidad financiera del país frente a un proceso sostenido de desregularización y una internacionalización de las mafias del crimen que opera también en el sector financiero, con herramientas de última tecnología en la inversión de miles de millones para saltar los controles. Y nosotros como país, con el actual gobierno y las autoridades del control financiero, tienen limitados y casi nulos recursos económicos para enfrentar e investigar las redes de lavado de activos. Pero esas incapacidades contra las mafias contrastan cuando las herramientas estatales sirven para perseguir a opositores y suspender cuentas de dirigentes sociales. La estabilidad financiera no se construye entregando el control de nuestro mercado a intereses extranjeros o permitiendo la opacidad. La estabilidad se construye con control, con transparencia y con soberanía. Como medida mínima de prudencia, es importante que este Pleno considere interpelar las reformas al Libro II. No permitimos que bajo la excusa de modernización, se vulnere la seguridad jurídica y se exponga el sistema financiero ecuatoriano a mayores riesgos de lavado de dinero que podrían costar la estabilidad de nuestro sistema monetario. Y el debate para el informe definitivo no debe servir para maquillarlo, debe servir para que se limiten todas aquellas disposiciones que ponen en riesgo la institucionalidad del mercado de valores y se priorice por sobre cualquier acuerdo externo la protección de los ahorros y la integridad de nuestro sistema económico. Legislar para cumplir con las imposiciones del Fondo Monetario está destruyendo la economía nacional. Muchas gracias, señor presidente. Gracias, asambleista.