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Andrés Felipe Castillo Maldonado (75%)
En días pasados, a propósito de ciertos acontecimientos que se dieron en la ciudad de Quito, tuve la oportunidad de leer un artículo de Simón Espinosa. Y Simón Espinosa, aquel sabio ciudadano ecuatoriano, se refería a Humberto Eco y su teoría de la imbecilidad organizada. Y decía que Eco reconoce la imbecilidad organizada a aquellos que toman decisiones o buscan que se tome decisiones sin entender la realidad que tienen en su entorno. Y al parecer, en el Ecuador, aquellos que están comulgando con la imbecilidad organizada no se han dado cuenta que la delincuencia está organizada. Es decir, ellos tienen una cadena de mando, ellos tienen una organización, ellos tienen recursos, ellos tienen logística, y nosotros seguimos discutiendo si es correcto el procedimiento que estamos tomando o no. Y hoy voy a tener que discrepar con mi amigo Alfredo Serrano y decirle que en efecto esto no es un exhorto para exhortarnos. No. En política también es importante las señales que se dan. Y si es que desde la Asamblea Nacional estamos permanentemente jabonosos, sin dar una señal clara de que vamos a enfrentar con fuerza al crimen organizado, ellos sí van a seguir actuando en contra de la ciudadanía. Vamos a seguir entonces en esa dinámica del culipandeo y de no hacer lo que se tiene que hacer desde aquí. Si es que el ataque de la delincuencia organizada es al Estado, la respuesta tendrá que ser estatal. Es decir, desde el Ejecutivo, desde el Legislativo, desde el Judicial, desde la Fiscalía, desde la Contraloría, desde la Policía, desde el Ejército, desde todas las instituciones que enfrentan al crimen organizado. Pero resulta que ya de un tiempo para acá, como están valientitos y están envalentonados, aquí no dicen lo que van y dicen en los medios de comunicación. Aquí sí se rasgan las vestiduras y dicen que apoyan todo proceso que tenga que ver en contra de la delincuencia. E inmediatamente van a los medios de comunicación a decir que ¿cómo se nos ocurre sacar a los pobrecitos delincuentes de los grupos de atención prioritaria? La atención prioritaria, mis estimados amigos, es una característica que reconoce la Constitución de la República para aquellas personas que por su condición natural requieren lo que en derecho se conoce como la discriminación positiva. Es decir, apoyar a alguien que tiene un problema para que en un principio de equidad tengan exactamente los mismos derechos que los demás. Y ahí están las mujeres embarazadas, por ejemplo. Y ahí están las personas con grupos, con problemas o con enfermedades catastróficas. Y ahí están las personas con discapacidad. Y ahí están las personas de la tercera edad. Y resulta que en la Constitución de Montecristi, aquellas personas que no tomaron decisión alguna para tener esa condición distinta, se les pone en el mismo saco que los delincuentes. Y se dice que a los delincuentes hay que tratarles como una medida alternativa, superior, porque son olvidados de la sociedad, porque son una pobre gente que como no ha sido recordada por todos nosotros, entonces delinque, viola, secuestra, mata y trafica. Y en los medios de comunicación salen a defender y a decir que cómo se le ocurre a ADN, al oficialismo, sacar a esa pobre gente de los grupos de atención prioritaria. Yo te felicito, Lucía. Te animo a seguir. Hay que continuar. No hay que descansar. Esta lucha no es para tibios. Esta lucha es para aquellos que hemos tomado una decisión de devolverle al país la paz. Hablamos de la imprescribilidad de los delitos. Y ya salieron el típico, aquel abogado, que yo cariñosamente le conozco como el Colen Funda, el doctor Ramiro García. A decir que cómo se les ocurre a los artesanos del derecho decir que se tienen que incorporar nuevos delitos a los que no prescriben. De la misma forma que se incorporaron los delitos sexuales. De la misma forma que se incorporaron los delitos contra la administración pública. Porque resulta que los únicos delitos a nivel internacional que no prescriben eran los delitos de lesa humanidad. Por ejemplo, el del exterminio, el del genocidio, el de la desaparición forzada de personas, el de la tortura, el apartheid, los crímenes de guerra. Y entre esos, por ejemplo, meterse a la fuerza en una unidad médica como el Hospital de la Policía, allá, un 30 de septiembre. Así que cuidado y no les prescribe eso también. Porque aquí están acostumbrados a acomodarse a la prescripción de los delitos. Ya les diré más adelante a cuáles se han acogido algunos de aquí. Señor Presidente, Diana Jacome ha incorporado nuevos delitos para que sean imprescriptibles. Es decir, el terrorismo, la extorsión, el secuestro, el sicariato, la minería ilegal y la pornografía infantil. Mientras asá, firmaban proyectos de ley para bajar la edad, para garantizar el abuso sexual de los menores. Nosotros estamos trabajando para que esos delitos prescriban. Ya verá la ciudadanía de qué lado se van a poner. Y decía que por ahí había un fulano que fue procesado por el delito de incitación a la violencia, por quererse tumbar al presidente que él mismo puso y que hizo campaña. Se fue a meter cinco años en México y vino a presentarse como candidato. Por alguna parte de este Parlamento se encuentra. No quiero decir porque se revienta. No quiero decir porque ya mismo sale aquel que siempre le defiende desde Bélgica en el Twitter a decir que yo he de decir que hablo bonito. Quizás no hablo tan bonito, pero sí hablo bastante más bonito que el Capitán Peña Herrera. Saludos al Capitán Peña Herrera. Saludos para aquellos que hablan solamente por el X. Señor Presidente, quiero concluir diciendo lo siguiente. De uno de los pocos análisis serios que han habido, decían que no se puede trasladar al juzgado o a la persona que está siendo procesada el proceso de tardío de la justicia, de demora de la justicia. Que por eso se pone la prescribilidad, para que la justicia actúe rápido. Hay un principio universal, elemental, básico del derecho que se conoce como que nadie se puede beneficiar de su propio dolo. Es decir, aquella actitud de fugarse, de ponerse a buen recaudo, de irse a dar la mano con López Obrador y después regresar como que no ha pasado nada. Cuando hay dolo a la hora de no enfrentar a la justicia, estamos en un proceso que debe ser adelantado. Y con esto concluyo, Presidente. Dicen que han apoyado. El régimen penal especial contra el crimen organizado se aprobó sin el voto de la revolución. Las normas de lavado de activos se aprobó sin el voto de la revolución. Los procesos contra el crimen organizado se aprobó sin el voto de la revolución. Los delitos hidrocarburíferos se aprobó sin el voto de la revolución. El flujo ilegal de capitales se aprobó sin el voto de la revolución. La sanción a los menores de edad que infringen las leyes para que sean sancionados como adultos se aprobó sin los votos de la revolución. Y ahora dicen que están aquí para apoyar todos los procesos. La ley de inteligencia no apoyaron. Y después hacían propaganda diciendo yo sí dije en el pleno que eso iba a ser inconstitucional. A la Corte, mientras a la gente le matan, le violan y le secuestran, la Corte Constitucional no tiene ningún inconveniente en decir que hay que precautelar la intimidad de los delincuentes. Síganse nomás mandando PACS mientras el pueblo ecuatoriano está muriendo a manos de la delincuencia. Devuelvo la palabra, señor presidente.