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Katherine Alexandra Pacheco Machuca (100%)
Muchas gracias, señor presidente, compañeros legisladores, buenas tardes, medios de comunicación y un saludo en especial a mi bella provincia de Loro. Bueno, hoy vengo como legisladora, pero también vengo como madre, madre a la cual represento a nivel de país y también de una de las provincias quienes en muchas ocasiones la nombraron como vulnerable ante este debate de hoy. Nuestras madres de la provincia de Loro, quienes nos preocupamos por el futuro de nuestros hijos. Detrás de cada cifra de violencia que discutimos en este pleno, hay una madre que llora frente a una cama vacía. Hay un niño que en lugar de un cuaderno, hoy sostiene un arma porque nadie llegó a tiempo a protegerlo. Por eso les pregunto yo, compañeros legisladores, ¿vamos a cruzarnos de brazos mientras el crimen organizado decide el destino de nuestros hijos? Yo creo que no. Esa es la profunda responsabilidad que este pleno debemos de asumir hoy. Esta reforma que se está trabajando es indispensablemente para combatir la estructura más perversa y cruel de las mafias, el reclutamiento y la destrucción de nuestros menores. Yo vengo y represento a una provincia fronteriza y productiva, pero golpeada por la delincuencia. Y el oro sabe perfectamente lo desgarrador que es vivir este flagelo. Pero hoy no vengo a hablar desde la simple percepción, yo también vengo a respaldar con rigurosidad, justamente los datos oficiales. El estudio para la caracterización del fenómeno del reclutamiento y uso y utilización de la niñez y adolescencia por parte de grupos delictivos organizados desarrollado por UNICEF en el año 2025, identifica de forma explícita que en la provincia del oro es una de las provincias de las seis prioritarias que están en situación extrema de vulnerabilidad. En el país en conjunto también está Esmeraldas, Manaví, Los Ríos, Sucumbíos, Guayas, que las estructuras criminales están operando en nuestros territorios rurales, en las zonas portuarias y también en los entornos escolares captando a nuestros jóvenes. Este mismo diagnóstico técnico de la UNICEF nos lanza una estadística que nos compromete a actuar con la máxima celeridad. Más del 70% del personal educativo y social de primera línea en el Ecuador ha carecido históricamente de capacitación y de alineamientos claros para identificar o derivar un caso de reclutamiento criminal. El ejemplo que hemos tenido ahora en nuestra provincia, instituciones educativas que han sido amenazadas y que lamentablemente esta es la preocupación de los padres de familia de mi provincia que viven y temorizan cada día al enviar a sus niños a la escuela. Colegas, nuestros profesores jorenses y ecuatorianos han estado en primera línea para poder defender la vida de nuestros estudiantes, que frente a las amenazas de las mafias siempre están, pero el marco legal vigente les ha quedado totalmente corto. Esta ley por fin nos da las respuestas que las familias nos exigen en las calles cada vez que estamos en territorio y que estamos conversando con cada uno de ellos. Esta ley no solo se limita a castigar con más fuerza a los criminales que usan a nuestros niños, sino también a proteger la identidad de los valientes que se atreven a denunciar. Este proyecto va al fondo del problema, obliga a que nuestros maestros y trabajadores sociales reciban la capacitación constante. Queremos darles a los profesores guías claras y sencillas para que sepan exactamente cómo reaccionar y cómo denunciar y cómo proteger a un estudiante que se encuentra en peligro. Les exhorto, compañeros legisladores, a que tratemos esta ley en la comisión con el sentido de urgencia que las familias ecuatorianas por tanto tiempo han demandado y que siempre están pendientes de lo que realizamos por nuestros hijos. Pulamos lo que haya que pulir y también sumemos observaciones, compañeros, pero avancemos ya esto sin descanso. Pensemos por un segundo en la realidad de esos niños que hoy queremos salvar y también miremos el caso de tantos pequeños en nuestros cantones como en mi provincia de Loro que empezaron el año escolar guardando esferos, cartucheras, borradores, lápices con entusiasmo de estudiar y sin embargo terminaron el ciclo cargando panfletos de extorsión o sustancias ilícitas porque una mafia amenazó a su familia en hacerles daño. Estos niños no deciden ser criminales, les robaron los juguetes para obligarlos a que tengan que esconder armas. Cada semana de progreso aquí en la Asamblea Nacional es un golpe directo a las estructuras de las mafias, pero sin embargo aquí nosotros tenemos esta obligación de poder sacar en adelante cada uno de los proyectos de ley que estamos impulsando y que en el Loro y en cualquier rincón del país sepan que nosotros estamos trabajando por cada una de nuestras familias. Demostremos hoy que este pleno no le teme a las mafias, quitémosles el control de nuestras calles, de nuestras familias y de nuestro futuro, que les quede claro a los criminales que en esta bancada, junto al presidente Daniel Novoacín, los vamos a defender con toda la fuerza de la ley. ¡Que viva el Ecuador! Muchísimas gracias, señor presidente.