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Camila León Cueva (75%)
a la asambleísta Camila León. Muchísimas gracias. Señor Presidente de la Asamblea Nacional, colegas legisladores, familias ecuatorianas que nos escuchan. Me levanto hoy con un propósito claro, no de protagonismo, sino de rendirle cuentas a la gente. Cuando presenté el proyecto de la ley de repetición en agosto del 2025, no lo hice pensando en un legado personal, lo hice pensando en los miles de millones de dólares que se esfuman del Estado cada año por errores, omisiones, condolo o culpa grave, abusos por parte de malos servidores públicos, dinero que pudo y debió haber sido invertido en salud, educación, vialidad o seguridad. Si bien es cierto, colegas legisladores, el debate técnico es necesario, no podemos perder de vista el impacto humano de una buena ley. Estamos hablando de recuperar los recursos del Estado para transformar vidas y esa es la urgencia que hoy nos convoca. Valoro el esfuerzo legislativo del 2022 porque fue un primer paso, pero el país hoy nos exige que demos un salto cualitativo. Es por eso que nuestra propuesta del 2025 no es un simple ajuste, es una herramienta de justicia económica para la gente. Y permítanme explicar de manera clara y sencilla cómo funcionaría. Para que nadie se esconda detrás de los tecnicismos, nuestra ley define con precisión quiénes deberán responder. Hablamos de servidores públicos, ex-servidores públicos de todos los niveles o cualquier persona que haya actuado en virtud de una potestad estatal y que con su acción u omisión le haya causado un daño a un tercero por el cual el Estado termine pagando ingentes cantidades de dinero. Porque esto al día de hoy ha representado miles de millones de dólares en pérdidas. Mientras la ambigüedad beneficia al que causó el daño, la claridad beneficia al pueblo ecuatorial. Para que la justicia sea efectiva, creamos un procedimiento en dos fases. Primero, una fase administrativa interna, en donde cuando el Estado tiene una resolución internacional en donde ha sido condenado a pagar la propia institución afectada es quien predetermina a los presuntos responsables con fines de repetición con un procedimiento claro, tiempos ágiles y garantizando en todo momento el derecho a la defensa de los involucrados ya desde esta fase. En la segunda fase, la judicial, evitamos la lentitud con tiempos ágiles debidamente establecidos en donde se confirma o no la responsabilidad para la repetición. Para los juicios nacionales, en donde siempre debe existir un proceso judicial en contra del Estado previo al juicio de repetición, se introduce una innovación clave, la figura del llamamiento anticipado con fines de repetición, que quiere decir que cuando el Estado sea demandado, el juez podrá llamar ya desde ese momento a los posibles responsables a petición de este. Así, ya en esta primera sentencia se puede predeterminar quiénes deberán devolver el dinero. Responsabilidad que nuevamente será confirmada o no dentro del juicio de repetición. Adicionalmente, creamos un procedimiento de ejecución exprés, porque ¿de qué nos sirve ganar un juicio si luego no se puede cobrar? Es por eso que eliminamos las trabas del procedimiento de ejecución, estableciendo tiempos ágiles para la consecución del mismo. Establecemos con claridad un sistema de medidas cautelares para que los responsables no puedan esconder sus bienes y el Estado recupere el dinero de forma rápida. También se han establecido criterios claros para la determinación de responsabilidades con fines de repetición, además de enlistar expresamente todos los instrumentos jurídicos que pueden originar una repetición, como por ejemplo, las actas de mediación en donde el Estado haya llegado a acuerdos ilegales, entre muchos otros. Y por último, y muy importante, se regula claramente la omisión de cualquier funcionario público por no ejecutar los procesos de repetición que estén pendientes dentro de cada una de las instituciones públicas. Y aquí está el punto que debe quedar claro para todos los ecuatorianos. Esto no es persecución, esto es responsabilidad y prevención. Es crear un sistema en donde el mal servidor público va a tener que pensárselo dos veces antes de malgastar o de dañar lo que les pertenece a todos los ecuatorianos. Y sobre todo, es asegurar que el dinero vuelva a la gente. Y quizá este sea el primer paso para tener verdaderos servidores públicos al servicio de la gente. Colegas asambleístas, frente a nosotros tenemos dos caminos. Uno, que es el de la comodidad, de aprobar una ley que suene bien en el papel, que se vea bien en el papel, pero que en la realidad, en la práctica, siga permitiendo que los recursos se fuguen y que la impunidad administrativa continúe. Y el otro camino, que es el que yo propongo, que es el del coraje legislativo, es decirle al país que se acabó el tiempo en el que el error de uno lo pagamos todos. Ahora, el que la hace la paga y lo recuperado será invertido en ustedes, en todos y cada uno de los ecuatorianos de bien. Porque esta es la ley para que la plata del pueblo vuelva al pueblo. Y hoy les pido que se pongan del lado de la ciudadanía. Por eso, con firmeza y espíritu de diálogo propongo, primero, que reconozcamos los avances del 2022, pero asumamos que podemos y debemos hacerlo mejor, porque la ciudadanía nos exige excelencia, no parches. Segundo, que encomendemos a la Comisión de Justicia, que con nuestra propuesta como texto base se elabore un análisis comparativo y se elabore la ley más robusta, clara y ágil posible. Y tercero, que prioricemos este debate, porque cada día que perdemos es un día más en el que el Estado paga por errores que no son suyos y un día menos de inversión en lo que realmente importa. El mensaje final que daremos hoy desde la Asamblea Nacional será histórico. Podemos ser esa Asamblea que aprobó una ley más o podemos ser la Asamblea que le devolvió al Estado las armas para proteger el patrimonio de todos los ecuatorianos y convertirnos en el motor económico, en el motor del progreso del Ecuador. La gente no espera tecnicismos, esperan que con sus recursos, de sus impuestos, sean utilizados para construir su futuro, no para tapar las irresponsabilidades del pasado, esperan resultados. Colegas asambleístas, que nuestros hijos nos recuerden como la Asamblea que le devolvió a la gente lo que le pertenece. Trabajemos juntos por una ley que realmente funcione. Muchísimas gracias, señor presidente. Hasta aquí mi intervención.