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Ana Belén Tapia Vallejo (75%)
leísta Ana Belén Tapia. Gracias, señorita presidenta, colegas legisladores, nuevamente estoy en el uso de la palabra y para decirles que hoy tratamos un punto que no es menor. El oficio remitido por la Corte Nacional de Justicia respecto de un proceso penal que involucra a un miembro de esta Asamblea Nacional. Nuestra responsabilidad es, claro, decidir si se levanta la inmunidad parlamentaria para que la justicia pueda actuar. La inmunidad parlamentaria no es impunidad y ahí no concuerdo con los criterios de algunos asambleístas que han manifestado en la sesión anterior respecto de este tema. La inmunidad parlamentaria fue concebida para proteger a la función legislativa de presiones indebidas, no para blindar delitos y eso hay que tenerlo claro. La asamblea debe demostrar que está comprometida con el principio de igualdad ante la ley. Nadie, por el hecho de ser legislador, puede colocarse por encima de la ley. La inmunidad protege la voz política, no los actos ilícitos. Recordemos que en estos momentos justamente esta asamblea lleva a un tema importante, donde algunos actores del otro lado del hemiciclo se rasgan las vestiduras a nombre de la ley de la independencia judicial y de poderes. Dejemos entonces que la justicia actúe en derecho en este caso. En muchos de los temas que se ha tratado en este hemiciclo de la Asamblea Nacional, ciertas bancadas y otros sectores han intentado usar la inmunidad como un escudo político, porque aquí lo que se ha usado en todos los casos es solamente el show y esa herramienta de victimización cuando a alguien se alude. Pero cuando existe un asambleísta que nos llama terroristas a la bancada de ADN, ah no, ahí sí la inmunidad parlamentaria, ahí es una opinión. No, no es una opinión, es otra cosa, es una imputación directa de un delito y eso tiene que probárselos. Detrás de cada una de las personas que estamos en la bancada de Acción Democrática Nacional, existen familias, existen hijos, existen padres y claro, cuando escuchan que un asambleísta nos llama terroristas, esto es grave, no grave, es gravísimo, porque no solamente se está dañando el buen nombre y el honor de una persona, sino que se está dañando también su círculo social y familiar. El mensaje debe ser claro, la asamblea no encubre delitos y aquellos que pretenden manipular las instituciones deben entender que esta legislatura no será cómplice del silencio ni de la impunidad. El país exige respuestas claras y firmes frente a estos hechos. El oficio de la Corte Nacional de Justicia es un acto formal y legítimo y por eso estamos aquí, en esta sesión del Pleno de la Asamblea Nacional. Y la Asamblea no juzga culpabilidad, sólo habilita que el proceso judicial sigue en curso. Si no ha pasado nada, si no ha existido el cometimiento de un delito, ¿cuál es el miedo de afrontar a la justicia? ¿Por qué esconderse detrás de una figura jurídica para no poder atender, para no hacer frente a las palabras que se dicen? Porque fácil es hablar, difícil es asumir las consecuencias de lo dicho. Negarse a levantar la inmunidad sería un acto de obstrucción institucional y posiblemente hasta de complicidad. Ya lo hemos visto en estas votaciones que se han dado y creo que queda claro para el pueblo ecuatoriano. Nuestra decisión no prejuzga, pero sí garantiza que la justicia puede investigar y sancionar si es que corresponde. Ese es el equilibrio de poderes que fortalece la democracia y que, como dije, tantos aquí se han rasgado las vestiduras diciendo que la justicia es sagradísima. Bueno, aquí está un caso para que se pueda hacer lo que han manifestado, porque aquí no solamente son discursos, sino también hechos. La asamblea debe sostener una credibilidad, porque cuando se habla de que se bloquea el levantamiento de la inmunidad, no dicen tal o cual asambleísta bloqueó, dicen la asamblea nacional y en donde estamos inmersos los 151 asambleístas que componemos del hemiciclo de la misma. Levantar la inmunidad es un acto de responsabilidad frente al pueblo. En este caso, vuelvo a repetir, tenemos que hacernos cargo de lo que decimos. El país necesita ver que sus representantes no se protegen entre sí cuando hay indicios de un delito. Hoy enviamos un mensaje claro a la ciudadanía. La asamblea no es el refugio de la impunidad. Somos representantes del pueblo y debemos ser los primeros en rendir cuentas y ser responsables de nuestros actos y de nuestros dichos. Por estas razones, señora presidenta, mociono que se levante la inmunidad del asambleísta Juan Andrés González, que la justicia actúe, que él responda, que la verdad se esclarezca y que la asamblea cumpla con su deber histórico de no encubrir delitos, como ya se ha intentado y como ya hemos visto en otras ocasiones y lo estamos viendo ahora mismo. La democracia se fortalece cuando nadie está por encima de la ley. Muchas gracias, señorita presidenta, por la palabra. Muchas gracias, asambleísta. Se cierra el debate. Señor secretario, por favor certifique si la moción presentada por la asambleísta Ana Belén.