Sergio Peña. Señor Presidente, muy buenos días. Buenos días, colegas legisladores, a los ecuatorianos que nos escuchan. Con la esperanza puesta de que el sistema financiero represente justamente eso, seguridad, confianza. Cuando una persona deposita sus ahorros, su dinerito en el sistema financiero, no lo hace como una apuesta, como el mercado de apuestas deportivas. Lo hace porque se supone que es un sistema que debe garantizar confianza y lógicamente el Estado estar para cuidar que estas, en este caso, compañías hagan su trabajo como debe de ser. Voy a empezar antes de entrar al marco normativo jurídico del proyecto de ley que es importantísimo, con ciertas dudas que aquí se debaten. Y me parece correcto que podamos debatirlas desde el punto de vista jurídico porque existen dudas sobre la unidad de materia. Yo creo que tenemos que tener claro, ya lo dijo la Corte Constitucional a la que muchas veces nos referimos, en la sentencia 028.12.SI.N.CC.3221.IN.21. Habla justamente sobre lo que tiene que ver con el tema de las conexiones razonables, la conexidad, que se divide básicamente en la conexidad, en este caso, de sustentable teleológica. Lógicamente también tenemos otro tipo de conexidades. Hablando de la conexidad teleológica, tiene que entenderse que no es otra cosa que el hecho de que una norma o varias normas tengan un fin común, un objetivo común. Entonces, no quiere decir que porque dos cuerpos normativos se modifiquen, estamos interrumpiendo la unidad de materia por ser dos o tres cuerpos normativos diferentes. Siempre y cuando exista la conexidad teleológica, que lo dice la Ley de Garantías Jurisdiccionales y Control Constitucional en su artículo 116. ¿Y qué es esto? Repito, que dos normas o más normas busquen un objetivo común, un fin común. Y este proyecto de ley lo hace. Lo hace porque habla del mercado y el sistema como tal financiero. Señores, el sistema financiero también incluye el mercado de valores. Y son válidas las dudas que se pueda tener sobre este tema. Pero justamente el objetivo central es la protección del depositante. A tal nivel que, refiriéndome puntualmente al tema del mercado de valores, hoy por hoy hay que analizar la problemática. La problemática del mercado de valores y los mercados bursátiles y extra bursátiles como tal, es que hoy por hoy tienes que utilizar plataformas que tienen las casas de valores para realizar estas operaciones. Yo les pregunto, ¿ustedes creen que esto se hace de gratis? No se hace de gratis. Cobran comisiones millonarias. Entonces, cuando el Estado quiere hacer, en este caso, una operación financiera, que están reguladas y seguirán reguladas, tiene que utilizar estas plataformas, lo cual le cuesta millones de dólares al ecuatoriano, beneficiando a un privado en comisiones de las bolsas de valores y de las casas de valores. Por lo cual es importante que el Estado tenga su propia plataforma que no le cueste para hacer rendir el dinero de los ecuatorianos. Por eso ese cambio. No se busca descontrol, no se busca, como dicen por ahí, pues no tener un control sobre esto. Se busca optimizar recursos de los ecuatorianos para no beneficiar a privados, que en este caso cobran comisiones millonarias por estas operaciones. Y eso es lo que buscamos con esto. Alguien mencionaba el tema de los fideicomisos y es válida la duda. Pero hay que aclarar que hoy, cuando se liquida una cooperativa o una entidad que quiebra, la ley te dice que tienes tres años para liquidar, hasta dos años más prorrogables para el liquidador. ¿Y qué pasa cuando se cumple este tiempo? Él pasa, en este caso los bienes, a un fideicomiso. Señores, ¿pero qué bienes? Si por lógica el liquidador no ha podido, en este caso, pagar a los acreedores, ¿cómo va a formar un fideicomiso que tiene un costo de administración y que se supone que el objetivo de un fideicomiso es administrar bienes viables? Viables. Algo viable. No algo que en este caso es una utopía, porque si el liquidador no pudo pagarle a sus acreedores, ¿cómo vas a hacer un fideicomiso? Al final, el Estado termina pagándole al fideicomiso por administrar ese bien, lo cual es otro gasto adicional. ¿Qué se busca? Optimizar, en este caso, que el liquidador tenga la obligación, no de cumplir su trabajo como hoy lo hace, sino de que su trabajo incluya pagar todas las deudas y sobre todo a quien, en este caso, ha puesto su dinero ahí. Por eso este proyecto de ley también habla de algo importantísimo. La prelación de acreedores. ¿Qué es esto? Que los ahorristas sean primeros. Que la ley, en este caso, garantice que los cuentahorristas que van a perder su dinero porque quiebra una cooperativa o una institución financiera, sean primeros en el pago. Se les tome como prioridad que el resto de acreedores, instituciones o otras empresas tengan un orden secundario y que el cuentahorrista sea prioritario. Porque hoy por hoy, mis queridos amigos, aunque no se visibiliza mucho el tema, hay todavía gente que está rogando por sus ahorros. Hay 21 millones de dólares pendientes de pagos para que se sepan de este tipo de compañías financieras que han quebrado. 21 millones de dólares. Más de 1.310 familias esperando y mendigando todavía que se les pague. ¿Por qué? Porque la ley no garantizaba un orden de prelación. Esta ley le da prelación a los cuentahorristas. Otra de las cosas importantes de esta ley es que analizo un tema que, como digo yo, echa la ley, echa la trampa. Existe el vacío y por eso me sumo a las palabras de mis compañeros de que tiene que haber una sanción clara. Porque aunque el anatocismo esté prohibido en la ley, es una práctica recurrente. Y es lo que pasa cuando existe una anovación de créditos. Resulta que en la anovación te capitalizan todo, capitales, intereses, multas, todo lo que estás debiendo, y te lo hacen como un crédito nuevo. Y sobre eso se cobran intereses, para que se entienda qué es lo que está pasando hoy por hoy. ¿Dónde está ese anatocismo? Porque lo hacen ver como una operación nueva de crédito. Pero la realidad es que ya te están cobrando multas, intereses, aparte del capital, y todo ese valor te lo hacen ver como un crédito nuevo, al cual le ponen nuevos intereses. Ahí está el anatocismo. Esta ley lo viene a regular. Pregunten en sus casas, a sus amigos, si no los han llamado a la tarjeta de crédito por un día de atraso, cobrándole 20 dólares por gastos de cobranza. Y el gasto de cobranza no es otra cosa que una llamada a decirle, oiga, tiene que pagar. Pero te cobran 20 dólares, más otra multa, más los intereses que están regulados. Y un tema que tenemos que entrar a discutir, queridos compañeros. Las tasas de interés actualmente, la tasa activa como tal que los bancos cobran, según el nivel de riesgo, es analizable, pero está bien, existe un nivel de riesgo. Pero yo les pregunto, ¿qué pasa con la tasa pasiva? La que el banco te paga. Todos tenemos nuestro dinero y todos los ecuatorianos depositamos nuestro dinerito en las cuentas. Pero resulta que la tasa pasiva, ellos cobran una tasa activa alta de 18, dependiendo si es crédito de consumo y demás. O te pagan, en este caso, por los distintos segmentos, 18, 16, 21. Pero, ¿qué pasa con la tasa pasiva, la que nos tienen que pagar a nosotros por poner nuestro dinero en los bancos? Es bajísima. Creo que es importante que entremos a analizar, y como beneficios a los ecuatorianos, que por poner tu dinero, el banco pague lo que tiene que pagar, no tasas mínimas, que realmente no guardan relación con la que te cobran ellos por prestarte dinero. Esas son las cosas que deberíamos estar analizando en este proyecto de ley, porque efectivamente un primer debate sirve para eso. Creo que también uno de los temas importantes que se puede analizar en derecho comparado es, por ejemplo, que existe un seguro ampliado de depósitos escalonados, como en Estados Unidos, según el modelo de la FDIC. Y un fondo extraordinario de reposición de los ahorros cuando quiebre una compañía. Esos son temas que podemos analizar, puesto que no podemos permitir que vuelva a quebrar una compañía y que alguien que puso su dinero en esta entidad financiera se quede sin recuperar sus ahorros. Porque, repito, la gente cuando deposita el dinero en una institución financiera es porque tiene confianza en el sistema. Confía en que el Estado va a garantizar aquello y nosotros como Asamblea Nacional tenemos que regularlo, señores. Por lo cual, creo que es una oportunidad de poder todos sacar un proyecto de ley en el cual los ecuatorianos sientan que nosotros como Asamblea Nacional y el sistema financiero y el gobierno está cuidando sus ahorros. No podemos permitir que una sola familia se quede sin cobrar en el caso de que una compañía cierre. No podemos permitir que una persona mendigue lo que tanto trabajo le ha costado. Así que este proyecto de ley estamos para aportar. Creo que debemos fortalecerlo entre todos. Es nuestra obligación. No podemos seguir culpando a los de antes porque hoy somos nosotros los asambleístas que tenemos que darle respuesta a los ecuatorianos. Mi palabra, señor presidente. Muchas gracias. Gracias, asambleista. Tiene la palabra la asambleista Juan.