🕒 0:00
Pablo Aníbal Jurado Moreno (100%)
palabra por 10 minutos el asambleísta Pablo Jurado. Señor presidente, colegas asambleístas, sin duda estas oportunidades son las que a quienes gracias al respaldo popular hemos venido a este hemiciclo, nos llenan de satisfacción el poder ser parte de una función del Estado que trabaje en favor de las ecuatorianas y de los ecuatorianos. Sin duda este es uno de los días que nos permite legislar por la vida, escuchar la exposición del representante de Solca, el doctor Guido Panchana, escuchar a quien ha vivido en carne propia el dolor, la angustia y el impacto de un cáncer a María Gabriela Rueda de Neira nos conduce a emociones encontradas. Cuando se nos preguntó que alcemos la mano quienes hemos tenido en el entorno familiar a un ser querido con una dolencia y con una patología de ese tipo, vimos que más del 90% de asambleístas levantamos la mano. Hoy que se hablan de cifras, se hablan de estadísticas, se hace referencia a esa gran diferencia que existe entre las políticas públicas de un país con las políticas públicas de otro y sin duda es una realidad que el Ecuador dentro del mundo de la medicina, dentro de esa noble tarea de la salud, no está entre aquellos países que sobresalen por el nivel de investigación, por el nivel de responsabilidad para ayudar a calmar esos dolores de enfermedades catastróficas, hoy hablando del cáncer. Algo nuevo, algo que nos enseña de quien ha vivido esos momentos muy dolorosos cuando nos dice después del cáncer hay más vida. Pero ustedes y nosotros quienes en algún momento nos enteramos que nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hermanos, nuestras esposas, nuestros esposos, nuestros hijos, nuestros familiares o amigos estaban diagnosticados con cáncer, yo creo que ninguno de nosotros pensó que después del cáncer hay vida. Todos nos imaginamos que se acabó la vida y más aún todavía para aquellos ecuatorianos y aquellas ecuatorianas que no tienen los recursos económicos para iniciar tratamientos, porque sin duda los medicamentos no son de poco valor, de poco costo, son muy costosos y hasta hace poco enterarse que alguien tenía un cáncer y simplemente había que prepararse para lo peor. Y aquí se ha hablado del impacto que eso genera emocional, del efecto que eso genera igualmente dentro de las enfermedades mentales del entorno y se ha hablado de esa dura crisis que viven aquellas personas que, si bien es cierto, hay organizaciones, hay fundaciones, hay jóvenes como los que han merecido el aplauso de todos de la lucha contra el cáncer, que nos dan el ánimo suficiente para entender cada vez de que las personas que están enfrentando un cáncer no están solos. Hace un momento una colega asambleísta hacía referencia y decía, todo el esfuerzo que hicimos lo hicimos en homenaje a una colega asambleísta que perdió la vida a consecuencia de una enfermedad catastrófica. Y también en los pasillos nosotros nos hemos enterado cuando alguien está ausente y preguntamos por su ausencia, nos dicen también lo que pasa es que creo que le están diagnosticando un cáncer y sin duda tenemos nosotros que solidarizarnos con aquellas personas, con aquellos colegas que en este mismo momento están soportando ese dolor y esa realidad. Mi felicitación para la comisión, para todos, como dijo Juan José, para todo el equipo de asesores, para quienes han asistido también a darles el soporte, a Solca, al Ministerio de Salud, a todas aquellas instituciones que se han unido para que esto se construya. Se decía también que hace algunos años fue una imbabureña la que hizo la propuesta para este tipo de ley. Decirles que las leyes no son patrimonio ni de los que se fueron ni de los que llegamos. Las leyes y el esfuerzo de los asambleístas están dedicados hoy para más de 18 ecuatorianas y ecuatorianos. 18 millones de ecuatorianos. Decirles que esa es la enorme responsabilidad que nos ha entregado el pueblo para trabajar hoy por la vida. Qué diferente es tratar un tema como este, qué diferente, diría yo, no debatir, sino dialogar y conversar como un tema de gran importancia. Y no me cansaré de resaltar esa tarea incognizable que realiza Solca Guayaquil, que realiza Solca Quito, que realiza Solca en diferentes ciudades y provincias de nuestro querido país. Y también felicitar obviamente a la ponente, a la doctora Anabel Asín, que no solamente está trabajando por la salud cuando está de asambleísta. Desde que yo me acuerdo, pues Guayaquil, tal vez con mayor puntualidad sabrá reconocerlo, que esa posibilidad que Dios le ha dado de tener recursos económicos, porque para esto se necesitan recursos económicos, no solamente voluntad, pero la distinguida señora ha tenido voluntad y recursos económicos para ayudar a mucha gente. Yo creo que eso es plausible, estimada doctora, decirle que siga, decirle que mañana dejará de ser asambleísta, mañana dejará de ser la mamá del señor presidente de la República, pero mañana seguirá siendo usted la benefactora y seguirá extendiendo la mano a quienes más le necesitan, cuidando siempre por su salud. Que Dios bendiga a quienes se preocupan por la vida, que Dios bendiga a quienes se preocupan por los demás. Muchas gracias señora presidenta.