🏛️ Asamblea Abierta

Asambleísta Esperanza Rogel - Sesión 081

📅 Fecha: 30 de marzo de 2026

⏱️ Duración: 6 minutos

🎤 Oradores: 1

📺 Video: Ver en YouTube

Quién habla

  • No identificado (6 min, 789 palabras)

Transcripción completa

Transcripción automática generada con IA. Puede contener errores. Cada marca de tiempo abre el video oficial en ese minuto.

🕒 0:07 No identificado (0%)
Gracias, señor presidente, colegas legisladores, al pueblo ecuatoriano, un fraterno saludo. Comparezco ante este pleno con una mezcla de indignación y esperanza a la vez. Indignación porque durante muchas décadas hemos permitido que el derecho a una vivienda digna sea únicamente un sueño o una frase bonita en la Constitución que lamentablemente se deshace cuando llega el invierno. Y esperanza porque hoy tenemos en nuestras manos la herramienta técnica y política para cambiar esta triste realidad de una vez por todas. Hace pocos días, recorriendo mi provincia de Zamora, Chinchipe, conocí a Rosita. Ella no es solamente una cifra o un dato en un informe técnico. Rosita es el rostro de la resistencia amazónica. Ella vive en su hogar con sus tres hijos y uno de ellos padece de una discapacidad. Se han realizado las gestiones y gracias al apoyo del gobierno nacional a través del Ministerio de Desarrollo Humano, ella es beneficiaria del bono Joaquín Gallegos Lara. Pero la realidad nos golpea aún más cuando al llegar a su puerta vemos una casita de madera levantada con sus propias manos, sin agua potable y con un techo que tiembla cuando el invierno amazónico ruge. Rosita no nos pide privilegios, tampoco pide que le regalemos el cielo, pide algo que la Constitución nos ordena garantizar. Un hogar donde sus hijos no despierten con el miedo de que la lluvia se lleve lo poco que tienen. Como ella, miles de familias en nuestra Amazonía, familias vulnerables que han construido sus sueños, sin planos, sin alcantarillados y que durante décadas han lamentablemente tenido que padecer no contar con el apoyo de nadie ni una mano amiga que les brinde un sustento. Esta realidad, colegas legisladores, hoy nos convoca a que actuemos con responsabilidad y con profundo amor a nuestro pueblo. Este proyecto de ley no es solamente un conjunto de artículos. Este proyecto de ley es una respuesta concreta a una deuda histórica que el Estado ecuatoriano tiene con nuestra gente. Porque en este país, el sueño de tener una casa propia ha sido durante muchos años un sueño, un privilegio de pocos y una quimera para la mayoría. Muchos de aquí se preguntarán, pero ¿cómo lo vamos a lograr? Pues es práctico, colegas legisladores. Esta ley plantea tres ejes fundamentales que no admite demora. Uno, financiamiento justo. Dos, facilitamos el acceso a créditos para vivienda de interés social. No más buros burocráticos ni intereses que asfixian condiciones reales para familias reales. Dos, alianza público-privada. Incentivamos que el sector privado mire hacia los territorios históricamente olvidados como nuestra Amazonía para aumentar la oferta de vivienda donde más se necesite. Y tres, desarrollo con dignidad. No estamos entregando solamente cuatro paredes. Estamos impulsando un urbanismo ordenado con servicios básicos y saneamiento. Porque una casa sin agua y sin seguridad no es un hogar. Es solamente un refugio temporal. Esta ley considera a la vivienda como inversión, no como un gasto. Debemos entender que cuando hablamos de vivienda, no hablamos únicamente de ladrillos o cemento. Hablamos de soberanía humana. Un niño que crece bajo un techo seguro tiene salud. Una familia que no vive en la incertidumbre del desalojo o el derrumbe tiene esta habilidad para educar a sus hijos y para emprender. Por eso, que nadie se equivoque. Esta ley no es un gasto. Esta ley es la inversión más rentable que se puede hacer en el Ecuador. Es invertir en la base misma de nuestra sociedad, la familia. Vengo de la Amazonía, la región que históricamente ha generado riquezas que sostiene al Ecuador. Y hoy, desde esta curul, pido lo justo, que la riqueza se traduzca por fin en dignidad para nuestra gente. No es posible que nuestra tierra tenga el recurso que financia a todo el país mientras nuestras madres siguen viviendo aún en casas de tabla y techos de remiendo. Respaldo con firmeza la iniciativa de nuestro presidente Daniel Novoa y lo hago porque creo en un Ecuador donde ninguna madre tenga que elegir entre sobrevivir o vivir. Creo un Estado que ha dejado de darle espalda a su pueblo para caminar a su lado. Hoy, tenemos la oportunidad histórica de decidir o seguimos cruzados de brazos viendo cómo los sueños de nuestra gente se quedan en la espera o actuamos con la valentía que el momento actual exige. Cuando una familia accede a un hogar digno, no solamente cambia su presente, se rompe el ciclo de pobreza y se transforma su historia para siempre. Por las madres como Rosita, por las familias de Zamora Chinchipe, por las familias de la Amazonía y por los hogares de cada rincón del Ecuador que hoy nos está observando, hagamos que ese esfuerzo de nuestra gente finalmente tenga recompensa. Gracias, señor presidente.

Descargar datos

Descargar JSON completo