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Jhajaira Estefanía Urresta Guzmán (100%)
que este proyecto de ley, señor presidente, señores legisladores, pueblo ecuatoriano, fortalecen tres artículos de la Constitución del Estado. El artículo 26, el artículo 341, el artículo 393 y el artículo 24 del Código de la Infancia. Pues bien, hoy debatimos este proyecto de ley con una responsabilidad clara que es la protección de la ciudadanía, sobre todo de nuestros niños, niñas y adolescentes, dentro de una responsabilidad de la protección del entorno físico y sobre todo digital, del cual ahora absolutamente todos estamos presos. El Ecuador avanza aceleradamente hacia una transformación digital, pero ese avance no solamente viene acompañado de una arquitectura legal, sino también debe ser institucionalizada de una manera sólida para la protección de todos los ecuatorianos y ecuatorianas. El servicio debe ser esencial, protegido y obviamente la protección del Estado es parte de la legislatura ecuatoriana. Hay un lamentable hecho dentro de la realidad que existe y es justamente este vacío normativo. Tenemos más trámites en línea, más bancas digitales, servicios públicos conectados e incluso nuestra propia cédula ya es de manera digital. Nuestros niños, cuando no van a las escuelas por X motivo, tienen clases virtuales. Por lo tanto, tenemos que tener un sistema coordinado de protección digital, no solamente para la protección de los adultos ecuatorianos, sino sobre todo al hecho que enfrentan nuestros niños al estar al riesgo cibernético. La ciberseguridad ya no solamente es un tema enteramente técnico, sino ya es un tema propositivo de avance en derechos constitucionales. Es un problema público que lamentablemente ya afecta a la vida cotidiana y sobre todo ataques paralizan los sistemas nacionales de registro del Estado ecuatoriano. Páginas web caídas, bancos atacados, de una manera indescriptible y no solamente de manera nacional, sino ya transnacional. Esto afecta no solamente a los propósitos y objetivos del diario vivir que tenemos los ecuatorianos, sino que están afectando ya al sistema de salud pública, al sistema de educación, energía, agua, finanzas e información personal de cada uno de los ecuatorianos. El país enfrenta amenazas reales crecientes en el mundo digital y eso a nosotros, como ecuatorianos y legisladores, nos hace parte proactiva de este cambio. Los ataques ya han sido masivos y la asambleísta Inés Alarcón lo acaba de exponer en sus diapositivas y este secuestro informativo mediante los virus hace una vulneración base, incluso en los datos públicos y privados de cada uno de nosotros. Frente a este escenario, los legisladores no tenemos otra opción que hacer un eje de mera opción de hacer una atención prioritaria a este proyecto de ley que muestra una protección clara. Por eso, seamos claros y digamos, no más a la violencia, no más a la vulneración. Está bien que nuestros niños estén dentro de las pantallas, pero con ambientes educativos. Dentro de los celulares, de la misma manera, no un ataque que violenta incluso a su sexualidad, a su realidad social y obviamente ahora hasta los videojuegos son un arma mortal para nuestros niños, niñas y adolescentes. Esto se llama responsabilidad superior del infante. Este proyecto reconoce algo fundamental. La ciberseguridad no es solo un problema tecnológico, señores asambleístas. Es un desafío humano, educativo y formativo. Por eso, se propone la transformación profunda en el sistema educativo dentro de esta ley, mediante que reformas estructurales a la ley orgánica de la educación intercultural y normas conexas para la protección de los niños, niñas y adolescentes. La ley dispone y que se incorpore de manera inmediata los contenidos obligatorios de la seguridad digital, de la ciberseguridad en todos los niveles educativos, desde la educación inicial hasta el bachillerato. Hablemos de higiene digital, hablemos de hábitos básicos de cuidado de línea, aprendamos desde la temprana edad a tener cuidado de lo que son los ataques cibernéticos. Estamos hablando sobre el interés superior del niño, del niña y del adolescente. Hablemos también sobre la protección de los riesgos concretos del ciberacoso, del grooming, del sexting, de la explotación digital y la desinformación. ¿Cuántos niños en nuestra patria, lamentablemente, están sufriendo estos riesgos? Un punto especial es la sensibilización que tiene que haber en la protección de nuestros niños en el reclutamiento que, lamentablemente, estamos viviendo. Según un reciente estudio difundido por el medio Primicias, tres de cada diez niños y niñas y adolescentes en el Ecuador sufren acoso sexual dentro de los medios digitales. Las redes sociales se están convirtiendo en propuestas y, obviamente, un alcance de estar dentro del mundo de los niños y, lamentablemente, también dentro del ámbito de los secuestros. Aquí no estamos hablando de teorías, estamos hablando de realidades que están golpeando duramente a nuestro país. Por eso, el sistema educativo tiene que ser principalizado en esta ley, identificando la estrategia y, obviamente, promoviendo la alfabetización digital. Concluyo, señor presidente. Frente a esta realidad, no podemos mirar hacia otro costado. Todos tenemos un niño en casa, si no somos padres, somos tíos, somos abuelos, pero siempre hay un niño que responde ante nuestra necesidad y nuestra sensibilidad humana. Por eso, este proyecto no es solamente ideológico, coyuntural, es la decisión de un Estado contundente en proteger a nuestros niños, niñas, adolescentes, a nuestras familias ecuatorianas y, sobre todo, a 18 millones de ecuatorianos dentro y fuera de la patria que, lamentablemente, están siendo acosados, están siendo vulnerados y sus datos personales están siendo ya una herramienta del acoso y, obviamente, ya parte de la estrategia de las bandas delictivas. Con ello, simplemente decir al pueblo ecuatoriano, estamos con ustedes y la protección está dentro de esta ley. No más violencia, no más vulneración y tengamos ya un ámbito de política pública en ciberseguridad. Gracias, señor presidente.