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Rosa Alegría Torres Cadena (100%)
La palabra, la asambleísta Rosa Torres. Muchísimas gracias, señora presidenta. Y antes de empezar mi ponencia, quiero primero traer a la reflexión a este pleno una pequeña frase justo en vista de lo que pasó con el presidente Nils Olsen. Para llevarse bien, no se necesitan las mismas ideas, pero sí el mismo respeto. Y es una reflexión que dejo a este pleno porque hay miles de ecuatorianos viendo nuestras conductas, hay miles de jóvenes viéndonos como inspiración para ser también asambleístas por el país. Así que invito a todos, indistintamente de la línea política, a que seamos respetuosos y también aprovechar, señora presidenta, su nueva presidencia y que cuenta aquí con este respaldo de su bancada, de su gente, siempre luchando hasta el final por el país. El día de hoy presentamos el informe para el primer debate del proyecto de ley orgánica reformatoria al Código Orgánico Integral Penal. Ecuador tiene una historia conocida por miles de reformas del COI. Se comete un crimen que indigna a la sociedad. La asamblea responde con un pequeño articulado y el código queda a vez más desarticulado, lleno de parches que el crimen organizado aprende a eludir con mucha facilidad. Lo que hoy presentamos es importante poder mencionar que no es un artículo más, no es un parchecito más a la reforma, sino al contrario, es toda una reingeniería y una arquitectura, una reforma que mira el crimen como un sistema y responde como un sistema. Porque hay una realidad que no podemos evitar y es que el crimen organizado evolucionó. El Ecuador no supuso que debe evolucionar con una legislación coherente y en sintonía con estas realidades sociales que vive nuestro país. Hay que entender que, como cambió el crimen organizado en este país, hay que entender que necesitamos una reforma profunda, pero primero necesitamos entender a qué no estamos entrenando. Hace 10 años, el crimen organizado en Ecuador era un problema real, pero en verdad manejable a comparación de actualidad. Había mandas locales, robos, algunos homicidios vinculados al narco en las monteras por el COVID que teníamos en ese momento, probablemente se había sentido, probablemente. Pero ese Ecuador quedó en el ayer y ese Ecuador necesita unas reformas estructurales, inciso y que estén en sintonía con este nuevo desafío que vive el Ecuador. Tenemos un solo enemigo y es el crimen organizado. Por lo tanto, debemos tener un código que esté en la altura para combatir a este medio. El Estado hizo algo que nuestras leyes no participaron, evolucionó. Tiene una capacidad altamente permeable y lo hemos visto en todo este tiempo. Hoy, para constructuras de mando distribuidas, los líderes ya no están en las calles, ya están en las cárceles de máxima seguridad o incluso en el extranjero, coordinando operaciones por teléfono, el día de hoy se lava dinero, no solo en efectivos, sino también en criptomonedas, en equipos de fútbol, en casas de apuestas. Hoy, el crimen organizado recuta niños porque sabe que el sistema juvenil los trata con una debilidad. Hoy no solo mata, sino también extorsiona, porque la extorsión incluso ha resultado ser más rentable el mismo crimen, más sostenible y difícil de probar que sicariato. Hoy, si filtramos en instituciones, en juzgados, en fiscalías, en unidades policiales, en caso metástasis, no fue una anomalía. Fue la punta de un iceberg que esta comisión analizamos a profundidad. Y frente a esto, no teníamos esa flamma en Bogotá, lo hicimos en la cohesión. El mismo COIP, que no sabía cómo llamar la extorsión, que no tenía un artículo específico para que recluta niños para el crimen, que no podía perseguir al que alquila la casa donde planificaban los crimenes, no podía buscar al dirigente que usa el club de fútbol para salvar dinero del narcotráfico. El crimen se modernizó y la ley se quedó en el siglo pasado. Eso, señores, es lo que venimos a corregir el día de hoy con este informe del Código Orgánico Federal Penal. Quiero que piensen en algo concreto. Piensen en el dueño de una tienda de barrio Honduras. En Esmeraldas, en Manda, en mi tierra, que amanece un lunes en la puerta de tu negocio, que no sabe llamar, que tiene miedo de que la denuncia lo descono más. Que paga porque tiene hijos, porque tiene deudas, porque tiene miedo. Piensen en la enfermera, en el maestro, en el agricultor, que hace una llamada de teléfono de un número desconocido. Tenemos hijos, dicen. Y aunque no sea verdad, paga. Porque el miedo es suficiente. ¿Saben qué decía el COIP sobre este tema puntual? Prácticamente nada. La extorsión no tenía un tipo de penal autónomo. Y el resultado de ello fue la impunidad. La impunidad estructural frente al trito que causaba muchísimo miedo, no solo la provincia, la provincia de Ríos. La provincia que se ha expresado por su vulnerabilidad y violencia. Por eso, el artículo 160.1 de esta reforma tipifica la extorsión por primera vez en este código de manera autónoma y en general. Y puede expresamente conflitos, mensajes de WhatsApp, llamadas intimidatorias. La extorsión que se hace también en llamadas desde el extranjero. La extorsión organizada que afecta a contratos públicos. Y establece que quien exorciona de manera organizada, reiterada o desde el centro de privación de libertad, puede ir preso hasta 16 años. Porque el Estado tiene que enviar un mensaje a nadie. Absolutamente nadie está por encima de la ley. Señoras y señores azambistas, más que datos, hay niños en nuestros territorios. Sí, los territorios que ustedes representan, los territorios que le han permitido y le han dado el placer y el honor, están aquí sentados. Son ellos quienes nos debemos. Y por eso es tan importante crear herramientas para ellos, para los 100 millones de habitantes. Es importante mencionar qué hacía el COVID frente a esto. Perseguía al niño, pero no perseguía al adulto que lo renunó. No perseguía a quien lo renunó. No perseguía a quien transportó hasta el lugar el crimen. Toda la razón que llevó al niño al borde del abismo quedaba impugna. Esta reforma, justamente identificando esta problemática, hemos cambiado esa realidad. Los nuevos artículos sobre grupos subversivos establecen que quien recluta, quien entrena, quien financia, quien transporta a los integrantes de estas estructuras criminales, serán directamente los culpables. Y con quien jala el dictillo, ellos serán los responsables en materia judicial. Pero sin la red, no hay crimen. Y sin penalizar la red, no hay una justicia real ni efectiva. El crimen organizado aprendió algo muy pronto. Que es más eficiente cumplir al Estado que combatirlo. El caso Metáfasis lo demostró de una manera brutal. Una red que se extendía por juzgados, hijalías y dependencias. Vendiendo resoluciones y sentencias judiciales al menor gozor. Pesas que sabían que cuando venía un operativo, cada vez cerraban investigadores. Funcionarios también filtraban información de inteligencia. ¿Y qué decía el cojipante esto? Que el funcionario que vendía la inteligencia policial al narco había cometido un hecho. Una figura que no capturaba la verdadera naturaleza del crimen. No era soborno, era traición. Era colocar al Estado al servicio del crimen organizado. Por eso, esta reforma desagrega el peculado a cinco modalidades. Hemos ampliado el espectro de este delito. Esperando el peculado de uso, que por primera vez sanciona con 5 a 7 años al funcionario que usa información reservada para beneficiar a terceros. Incluyendo a organizaciones criminales. Sanciona la quiebra fraudulenta de entidades financieras. Agrava las ganas cuando afectan recursos de salud, educación o incluso alimentación. Establece la inhabilitación de por vida para el cargo público. Por eso, porque si alguien entrega las llaves del Estado al crimen organizado, por supuesto que no debe tener las llaves nunca más. La corrupción no es solo un crimen contra el Estado, es un crimen contra cada ecuatoriano. Y por eso, esta reforma también significa que en Ecuador del siglo XXI, este Ecuador que enfrenta desafíos todos los días, necesita un poder a la altura para combatir esos delitos. Señoras y señores, gracias. Hoy hay un presidente de Guayaquil, que esta semana pago su jura. Hay un ladrón que analizó, que amaneció con su revasión. Hay una madre del equipo, que no sabe dónde está su hijo de 10 años. Hay un juez, que se ha dominado por abrir su trabajo. Todos ellos saben que el crimen organizado, no tienen miedo, nunca más. Y no tienen miedo, porque creen que las leyes tienen vacíos. Y los procesos son límites, que la impunidad es la regla y no la excepción. Esta manera hoy tiene la oportunidad de cambiar esta realidad. No con un artículo aislado, sino con una reforma integral. Con un artículo aislado, con un artículo aislado, con un artículo aislado, con un artículo aislado, con un artículo aislado. Y la comisión es el propósito de este código que reconoce la realidad ecuatorial. Una reforma que por primera vez le hice a él y me han organizado, conocemos la estructura. Conocemos todos, conocemos tu economía criminal e ilegal. Y tenemos una respuesta a la altura para poder combatirla. Una reforma que no solo aumenta a géneros, sino que cierra vacíos y no organizadas. Y aquí quiero ser muy enfática, señores. El país no se va. Y nos observa más que nosotros creemos. Mines de ecuatorianos que están viendo. Quién representa un territorio y de qué manera lo presentan. No se trata de oponentes por poder, lo digo con muchísimo respeto. Porque este proyecto es una herramienta que se le va a dar a los dientes de una connotación política. Es una respuesta para combatir el crimen organizado. Porque el crimen organizado se combate con leyes, también con naciones. Pero no es la responsabilidad como asambleísta de apoyar esta reforma. Es dotar de mayores herramientas para que así pueda el Ecuador regresar a la paz. Señora Presidenta, hasta aquí mi palabra. Muchísimas gracias.