🏛️ Asamblea Abierta

Asambleísta Mabel Méndez - Sesión 079

📅 Fecha: 18 de marzo de 2026

⏱️ Duración: 4 minutos

🎤 Oradores: 1

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Quién habla

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Transcripción completa

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Señora Presidenta encargada, colegas asambleístas, ciudadanía que nos sigue a través de los medios legislativos, quiero iniciar saludando con profundo respeto y cariño a mi querida ciudad de Cuenca, a su gente noble, a su historia y a su compromiso permanente con el país. Siempre es un honor sesionar en territorio, acercar a la Asamblea, a la ciudadanía y demostrar que este poder del Estado le pertenece al pueblo ecuatoriano. Gracias también a la Universidad Católica de Cuenca por recibirnos para el desarrollo de estas dos jornadas. Pero hoy con la misma frontalidad con la que saludo, debo expresar mi profunda indignación, porque no podemos venir a territorio a hablar de derechos, mientras en la práctica nos los estamos vulnerando. Antes de referirme al contenido de esta ley económica urgente sobre vivienda popular, debo ser clara y honesta con esta sala. No puedo intervenir sobre el fondo del proyecto sin antes expresar lo que hoy siento. No puedo hablar de garantizar el derecho a una vivienda digna, mientras en este mismo espacio se están vulnerando derechos básicos como la accesibilidad y la inclusión. Sería incoherente, sería cerrar los ojos ante una realidad que he vivido en carne propia en esta jornada. Por eso, con respeto, pero con firmeza, necesito primero dejar constancia de esta situación, porque los derechos no pueden ser selectivos ni circunstanciales. Deben garantizarse siempre, en todo lugar y para todas las personas. Como persona con discapacidad, debo decir que en esta jornada me he sentido excluida. Y lo digo con dolor, pero también con responsabilidad. La Asamblea Nacional, este mismo espacio donde legislamos y aprobamos normas para garantizar los derechos de las personas con discapacidad, no ha sido capaz de garantizar condiciones mínimas de accesibilidad en el lugar donde estamos sesionando. Esta mañana, para poder cumplir con mi trabajo, tuve que subir tres pisos con la ayuda de la Escolta Legislativa y compañeros de mi bancada, quienes tuvieron que cargarme. A ellos mi sincero agradecimiento por su solidaridad humana, pero también debo decirlo con claridad, esto no está bien, colegas asambleístas. No es digno, no es justo y no es aceptable en un Estado que dice garantista de derechos. La accesibilidad no es un favor, es un derecho. Y no lo hablo solo por mí. Ayer una de las personas condecoradas, también con discapacidad, tuvo que atravesar exactamente la misma situación. Pregunto a los presentes, ¿qué mensajes estamos dando como Asamblea Nacional? ¿Qué coherencia existe entre lo que aprobamos en el papel y lo que vivimos en la realidad? Yo puedo adaptarme. He aprendido a hacerlo en los últimos cuatro años de mi vida. Pero les invito por un momento a ponerse en los zapatos de una persona con discapacidad, a sentir lo que es depender de otros para algo tan básico como ingresar a un espacio público. Experimentar lo que es ser, invisible para la planificación institucional. Eso, estimados colegas, es discriminación y no podemos normalizarla. Por eso, hoy hago un llamado firme, directo y respetuoso a la presidencia de la Asamblea Nacional. Seamos la primera institución en exigir el cumplimiento de los derechos que nosotros mismos legislamos. No podemos fallar en lo esencial. Si vamos a sesionar en territorio, debemos garantizar que los espacios sean accesibles para todas y todos, no para algunos. No a medias, sino para todos. Porque los derechos no se declaman. Se garantizan. Y la inclusión no se escribe en leyes únicamente. Se practica en cada decisión. Hoy no hablo como asambleísta. Hablo como mujer, como ciudadana y como persona con discapacidad que exige el mínimo respeto, dignidad e igualdad. Que esta experiencia no se repita. Espero sinceramente que esta Asamblea esté a la altura de los derechos que proclama. Gracias, Presidenta y colegas asambleístas.

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