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Andrés Felipe Castillo Maldonado (75%)
La palabra es la asambleísta Andrés Castillo. El ambiente que genera estos acuerdos a partir de la buena fe y del sentido común no exige bajo ninguna circunstancia la confrontación, sino más bien el entender que sí nos podemos poner de acuerdo. El entender que hay intereses superiores que nosotros debemos dar paso para que la sociedad en su conjunto vea que desde esta Asamblea Nacional estamos dispuestos a bajar la bandera y enarbolar la del país. Y para ello yo quiero regresar un poco allá a la primera mitad del siglo XVI, en donde la discusión de los grandes astrónomos de esa época era el por qué cuando miraban a Marte, Marte se iba para adelante, subía y regresaba. Y ellos decían, ¿cómo puede pasar esto si todo está girando alrededor de la Tierra? Esa era la teoría heliocéntrica que se manejaba en esa primera etapa del siglo XVI. Y los astrónomos decían, pero esto no está bien, Marte se va para adelante y regresa, y se va para adelante y regresa. Hasta que vino Copérnico y les dijo, oigan, lo que pasa es que ustedes están calculando mal. Marte no gira alrededor de la Tierra, todos giramos alrededor del Sol. Y esa fue una gran teoría que después inclusive la Inquisición la asumió y desarrolló la ciencia. ¿Por qué traigo esta analogía al pleno? Porque tenemos que entender que no todo gira alrededor de un líder o de una organización política. No, no todo gira alrededor de un economista que está en Bélgica. No, las cosas giran alrededor del Ecuador. Y si nos podemos poner de acuerdo para solucionar un problema como este, el de la salud mental de los jóvenes, entendamos de una buena vez que nuestros debates tienen que ir alrededor del país, no alrededor de los líderes de las organizaciones. En ese sentido, entonces, yo quiero abonar diciendo que la personalidad de un ser humano se abona, se construye, se desarrolla, mejora en los primeros años de vida. Y qué bueno que estemos de acuerdo en proteger a los niños. Y qué bueno que podamos desarrollar todo lo que se ha planteado en el proyecto de ley. Pero esto, distinguidos amigos legisladores, debe ser el primer paso de algo mayor, de algo más grande, de aquello que los filósofos conocen como la solución holística a los problemas. No solamente nos quedemos en la atención a la salud mental de los niños, niñas y adolescentes. No, no nos quedemos en eso. Demos un paso más, que no sea solamente una materia. Ya comencemos a trabajar, por ejemplo, en la ley de educación intercultural, para devolver la disciplina a los colegios, para devolver la autoridad del profesor en las aulas, para devolver a nuestros jóvenes algún principio de respeto a la autoridad. Ahora mismo, lastimosamente, en nuestro sistema educativo, nuestros profesores se han venido a menos. Ya no existe ese respeto al maestro, ya no existe ese respeto al inspector general, al rector. Yo recuerdo cuando era muchacho, venían las entregas de libretas y el que sudaba era yo. Más allá de que nunca fui un mal estudiante, no. Pero era la entrega de libretas. Y los profesores tenían la posibilidad de decirle a uno y a sus padres cómo iba el avance de los hijos. Ahora el que suda es el profesor. Ahora el que está nervioso cuando entrega libretas es el profesor. Porque claro, ahora existe un montón de normas que le han restado a los maestros y al colegio la posibilidad de formar a nuestros hijos. Entonces, esto es un avión de dos motores. La familia, por un lado, sí, por supuesto. Las materias para los estudiantes, claro que sí. Que pongamos dentro del pensum materias que hablen sobre psicología. Por supuesto que sí. Pero al mismo tiempo hagamos que ese segundo motor que es la escuela también sea un espacio amigable para que la salud mental de nuestros estudiantes vaya fortaleciéndose durante el tiempo. Y el siguiente paso, desde mi punto de vista, señora Presidente y compañeros legisladores, tiene que ser que desde el Estado y desde las novelerías que vienen desde afuera no expongamos a nuestros hijos a potenciales agresiones a su propia salud mental. Que no tengamos que aplaudir lo que cierta Corte Constitucional identifica como bueno con el advenimiento de la modernidad. Es decir, que nuestros niños de 12 años tengan la capacidad de definir qué sexo quieren tener. En serio. Eso forma parte de la formación de nuestros jóvenes. Yo creo que ninguno de nosotros está de acuerdo con eso aquí en este hemiciclo. Unos lo decimos de viva voz, otros calculan un poco más y no lo dicen. Por supuesto que hay que trabajar en proyectos como los de Diana Hacom. ¿Cómo no podemos nosotros trabajar con fuerza, con decisión, con velocidad, en el mismo ambiente que tenemos ahora para sancionar el tema de la pornografía infantil? Atacar con fuerza a aquellos que utilizan como símbolo sexual a nuestros niños, niñas y adolescentes. Por supuesto que tenemos que trabajar en eso. Lo vamos a hacer, espero que lo hagamos con decisión. ¿Cómo no trabajar, por supuesto, en nuestros niños que han sido abusados sexualmente? ¿Cómo no trabajar para evitar que sean abusados sexualmente? Y eso no solamente es trabajar en los niños, sino también trabajar en los adultos. Porque ahora creemos que cualquier cosa se puede limitar a frases cliché como Love is love. Amor es amor. Y como amor es, entonces podemos nomás tener relaciones sexuales con menores de 14 años, con proyectos de ley presentados y con la firma de algunos que andan por ahí. Entonces, ¡ah! Demos un pasito más. Demos un pasito más y avancemos. Yo quiero felicitar a Viviana Veloso, como lo hicimos la vez anterior. Está muy bien. Esa posición firme que ha tenido siempre ella para defender a nuestras niñez. Por supuesto que hay que felicitar. Y por supuesto que tengo que reconocer al asambleísta Banegas, porque él ha traído a este pleno una propuesta técnica, sustentada, con argumentos. Y por supuesto que merece un aplauso, no solamente nosotros, sino del pueblo ecuatoriano. Recuperemos el orden. Recuperemos la disciplina. Recuperemos nuestros valores como sociedad. Cuando nosotros recuperemos nuestros valores como sociedad, nuestros jóvenes y nuestros niños van a estar cada vez más sanos mentalmente. Pero si es que queremos, en un país en donde recién estamos desarrollando ciertas potencialidades, meter por engullimiento teorías que vienen desde afuera, como las que les he dicho, de las niñez trans o cosas por el estilo, por supuesto que estamos dañando la psiquis de la sociedad en general. Aprovechemos este ambiente entonces de tranquilidad, de paz, de armonía, de cercanía, de felicitaciones mutuas para seguir haciendo esfuerzos por ir al rescate de los niños y jóvenes del Ecuador, que sin duda alguna son el presente y el futuro de la patria. Devuelvo la palabra de usted, señora presidenta.