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Pablo Aníbal Jurado Moreno (100%)
Colegas asambleístas, quienes me antecedieron en la palabra, tuvieron los argumentos jurídicos, hicieron referencia a nuestra Constitución, hicieron referencia al derecho comparado, hicieron referencia a la ONU, hicieron referencia a la Organización Internacional del Trabajo, hicieron referencia a la UNICEF. Es decir, los argumentos jurídicos, los argumentos legales, creo que en esta sala hemos escuchado de manera reiterada. Pero sin duda, sobre todos esos argumentos legales, sobre todos esos argumentos jurídicos, está la esencia misma de nuestra niñez, de nuestra adolescencia, está la esencia misma de los seres humanos. Nosotros, como país, lo que estamos tratando en este momento, debimos haberlo tratado hace muchos años. Pero claro está, hace muchos años nosotros hacíamos referencia al crimen, porque el crimen en el país y en el mundo históricamente ha existido. Pero ahora, en cambio, en el Ecuador tenemos que hablar del crimen organizado, es decir, de verdaderas organizaciones dedicadas a cometer el delito, de verdaderas organizadas y fortalecidas, valga la redundancia, para irse en contra de los bienes y en contra de la vida de las ecuatorianas y de los ecuatorianos. Si simplemente googleamos y pedimos que nuestra hermana República de Colombia nos dé información de qué tuvieron ellos que hacer también hace más de dos décadas para sancionar el reclutamiento, no necesariamente de narcotráfico en aquella ocasión, sino, obviamente, de grupos irregulares que necesitaban fortalecerse y para eso reclutaban menores de edad. Hoy, nosotros no estamos refiriéndonos a esa realidad. El Ecuador está enfrentado a crímenes organizados, insisto, que hace varios años. Yo creo que no es mi deber herir susceptibilidades y decir quiénes han sido los culpables, en qué años se dieron ese tipo de realidades, pero sí debemos recordar que la indiferencia de los gobiernos de turno ha conllevado a que las mafias mexicanas, hoy por hoy, tengan verdaderas sucursales en nuestro país. Aquellas sucursales que en su momento cobraban en dólares el trabajo que realizaban. Pero aquellas sucursales, hoy por hoy, no cobran en dólares, cobran en droga. Y por ende, aquellos cabecillas de esas sucursales siguen insistiendo en reclutar a menores de edad para la compra o para la venta de estos productos que siguen acabando con la vida en el universo. En nuestra condición de padres de familia, como decía Frickson George, a quien obviamente le debemos respeto, porque podrá ser político, pero no politiquero, esa es la gran diferencia entre varios de nosotros con otros. Y creo que bajo ese esquema, sí podemos decirle al país que debemos tomar la decisión de una vez por todas, porque esto no debe continuar. Mantenernos indiferentes a una realidad que la conocemos todos, a una realidad de reclutamiento, de utilización de niñas, de niños y de adolescentes, yo creo que este es el momento de frenar y este es el momento de atacar. Quien sea el mentalizador, porque ese es el otro problema, mi querido Frickson, es decir, desgraciadamente, que nosotros y yo particularmente desde este espacio miro, que depende de dónde venga la propuesta para pronunciarnos. Aquí se ha dicho con claridad, la propuesta se genera a través del presidente de la república, que hoy se llama Daniel Loboa. Es posible que mañana salga también la propuesta de otro presidente o de otra presidenta y en este mismo hemiciclo también estemos replicando la misma actitud. Como viene del presidente de la república hay que decirle no, como viene de la vicepresidenta de la república hay que decirle no, porque es posible que si le decimos sí, políticamente en las próximas elecciones van a tener más votos que nosotros y el país no es ingenuo y el país se da cuenta que desgraciadamente esa es la forma de comportarnos al interior de este hemiciclo. En varias ocasiones hemos hecho análisis de propuestas interesantes que han venido desde el otro sector de este hemiciclo y no hemos dudado obviamente en darle el respaldo necesario. Qué pena que hoy, que estamos a pocos meses de ir a las urnas para cambiar autoridades locales, tengamos que analizar este tema que demanda una alta responsabilidad. Se ha escuchado decir nunca vamos a estar en contra de que se luche, de que se castigue el reclutamiento, la utilización y el uso de niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, siempre hemos de encontrar algún defecto dentro de esta propuesta y es eso lo que preocupa a los ciudadanos. ¿Estamos verdaderamente legislando, pensando en nuestros niños, en nuestras niñas y en nuestros adolescentes o seguimos como ayer y como siempre legislando, pensando en cuánto le favorece mi voto al sector contrario y en cuánto me perjudica mi voto en contra de mis intereses? Entonces, yo considero que este es el momento, colegas asambleístas, de entender que hay una niñez, hay una adolescencia que espera la decisión responsable de quienes hoy estamos representando a cada uno de nuestros territorios. Ojalá, insisto, entendamos que este es un primer debate y que esperamos. Yo también considero que es importante que la Comisión debe acoger la mayor parte de sugerencias que también han venido propuestas, obviamente, de la Revolución Ciudadana y nosotros igualmente también estamos emitiendo esas recomendaciones de una actitud mucho más sincera y mucho más transparente pensando en quienes más necesitan. Yo creo que no es nada del otro mundo cuando hacemos referencia las razones o las causas para que se vuelvan vulnerables nuestras niñas, niños y adolescentes. Pero lo que yo no estoy de acuerdo es que siempre pensamos que son los pobres las víctimas. ¿Y qué queremos decir con eso? Que aquellos que tienen recursos económicos no podrán caer también en las garras del narcotráfico, no podrán caer en las garras de este tipo de mafias, también pueden caer. Y para demostrar que no necesariamente los pobres son los que son vulnerables ante la delincuencia, yo quiero decirles y recordarles, y mirándole a Friction George, obviamente, que ha venido de las entrañas del pueblo mismo y nunca ha caído en la tentación ni en el reclutamiento. Y quiero decirles que nuestros campeones olímpicos no provienen, obviamente, de familias adineradas, nuestros campeones olímpicos provienen de lo más profundo de nuestra sociedad y por lo tanto no nos llenemos la boca de decir que los pobres siempre serán víctimas del reclutamiento. Los pobres también tienen dignidad y los pobres también tienen fuerza suficiente para decirles no a la mafia y no al reclutamiento. Muchas gracias, señor presidente.