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Annabella Emma Azín Arce (60%)
palabra al asambleísta Ana Bela Sin. Antes que nada quiero felicitarla por su nuevo, su asignación como presidente de la Asamblea Nacional. Muy buenas tardes compañeras y compañeros asambleístas y en especial al pueblo ecuatoriano que nos acompaña a través de los medios de comunicación. Quiero contarles un poco de que en mi experiencia como médico a través de atender en diferentes sectores, en diferentes provincias del país, he visto por décadas llegar a la consulta a pacientes que no acudían realmente preocupados por la obesidad ni por el sobrepeso. Llegaban por diabetes, por hipertensión, por enfermedades cardiovasculares o por problemas que realmente limitaban su calidad de vida y la de sus familias. Sin embargo, detrás de muchas de esas enfermedades existía una realidad silenciosa que avanzaba poco a poco. Esta realidad era el sobrepeso y la obesidad. También he visto muchas personas, vi a muchas personas que no solamente cargan con las consecuencias físicas de la enfermedad, sino cargan con el estigma, con la discriminación y la culpa. Como si se tratara únicamente de una decisión individual, cuando en realidad estamos frente a un problema complejo que involucra factores biológicos, sociales, económicos, culturales, ambientales. Es un problema de salud pública. Con los legisladores, pueblo ecuatoriano, quiero decirles el día de hoy que esta ley trata sobre la salud de miles de miles de familias ecuatorianas, sobre la calidad de vida de nuestros hijos, jóvenes y adultos, y sobre la responsabilidad que tenemos como estado de actuar antes de que las enfermedades aparezcan. Es más, hoy nos encontramos debatiendo una iniciativa que aborda uno de los problemas de problemas de salud pública, de mayor crecimiento, no solamente en el Ecuador, en el mundo, que no respeta edad, que no respeta sexo, que no respeta condiciones económicas. Es una condición asociada, no solamente estilos de vida individuales, es una enfermedad muy compleja y que requiere de una respuesta integral del estado para los ecuatorianos. Las cifras son claras. El sobrepeso y la obesidad están estrechamente relacionadas con el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles, como la obesidad, como la diabetes tipo 2, como la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares, diversos tipos de cáncer y otras patologías que deterioran la calidad de vida de las personas y que generan una creciente presión sobre nuestro sistema sanitario. Por esa razón, considero muy adecuado que este proyecto de ley que hoy analizamos reconozca expresamente a la obesidad como una enfermedad crónica multifactorial y de interés nacional para la salud pública, estableciendo un marco jurídico que permita fortalecer las acciones de prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento integral y seguimiento clínico. Este informe presentado por la Comisión de la Salud y del Deporte incorpora elementos importantes que merecen ser destacados. En primer lugar, adopta una visión integral de la problemática. Ya no se limita únicamente al tratamiento médico, sino que incorpora acciones de promoción de la salud, prevención, rehabilitación y acompañamiento continuo. En segundo lugar, fortalece la autoría sanitaria nacional, asignándole competencias para formular lineamientos, políticas públicas, políticas orientadas a enfrentar esta problemática, actuar con acciones interinstitucionales y así trabajando de manera articulada a lograr realmente mejorar la atención de pacientes con obesidad y con sobrepeso y obesidad en el país. Es importante también el enfoque de derechos que atraviesa la propuesta normativa, puesto que la obesidad continúa siendo una condición frecuentemente asociada a estigmatización, a discriminación e incluso dentro de determinados espacios laborales, educativos y de atención sanitaria. Por ello, resulta muy importante que la ley también promueva la igualdad de trato, la dignidad humana y el acceso oportuno a servicios de salud de calidad. Otro aspecto positivo, importante, es la incorporación de mecanismos de vigilancia epidemiológica y generación de información estadística. Nosotros no tenemos datos estadísticos desde el año 2018. Mal podemos conocer a profundidad este tema de obesidad y tomar, y no podemos realmente adoptar las medidas precisas y necesarias si no tenemos datos estadísticos que nos confirmen la realidad que vivimos. Por lo tanto, es muy importante esta incorporación de estos mecanismos de vigilancia epidemiológica en nuestra ley, puesto que ninguna política pública puede evaluarse adecuadamente sin información confiable. Obviamente. Estos datos actualizados van a permitir reconocer la magnitud real del problema y tomar las decisiones adecuadas a todo nivel en las diferentes instituciones pertinentes. Claro, es un informe de primer debate, por lo tanto, es importante identificar aquellos aspectos susceptibles que necesitan de ser fortalecidos para la construcción de este proyecto de ley y para que pase a segundo debate. A mi criterio, el principal desafío del proyecto es lograr un mayor equilibrio entre la atención de la enfermedad y las estrategias de prevención. La experiencia internacional demuestra que ninguna estrategia de salud pública será sostenible, se actúa únicamente cuando la enfermedad ya se encuentra instalada. Por ello, considero que es muy importante incorporar un capítulo específico destinado para fortalecer la promoción de los hábitos saludables de la prevención del sobrepeso y de la obesidad. En este capítulo, como ya se ha mencionado anteriormente en las intervenciones anteriores a la mía, se habla de la educación alimentaria y nutricional, de la promoción permanente de la actividad física, la reducción del sedentarismo, también el control del tiempo de nuestros niños y adolescentes en las pantallas, pienso que es algo importante. La generación también de espacios públicos saludables y el fortalecimiento de las campañas educativas dirigidas a la población. Considero también que es necesario analizar mecanismos que incentiven la producción, la comercialización y el consumo de alimentos saludables. Hay que incentivar a nuestra industria, especialmente los que provienen de la agricultura nacional y de los pequeños productores, para que satisfagan y de una manera más económica el pueblo ecuatoriano pueda acceder a productos saludables. Finalmente, quisiera decirles que la obesidad no puede ser analizada únicamente desde la perspectiva clínica. Estamos frente a un fenómeno muy complejo, un fenómeno que involucra patrones de consumo, acceso a alimentos nutritivos, actividad física, educación, condiciones socioeconómicas y determinantes sociales de la salud. Por esto, la respuesta del Estado debe de ser integral. Hoy tenemos, señores legisladores, pueblo ecuatoriano, la oportunidad de construir una normativa que mire más allá de la enfermedad y que apueste a la prevención, a la educación y al bienestar de las futuras generaciones, protegiendo así el desarrollo y el futuro del Ecuador. Muchísimas gracias.