Juan Pablo Molina. Muchas gracias, señor presidente. Antes de comenzar mi intervención, y si me lo permite, me gustaría, de mis 10 minutos que tengo, un minuto de silencio por la muerte de su querida abuela. Muchas gracias, señor presidente, asambleístas. Comenzaré mi intervención con un mensaje del expresidente de Uruguay, Pepe Mujica. No se canse de ser buenos, aunque ser buenos no nos sirva de mucho, pero sirve para no repetirse con uno mismo, Pepe Mujica. Voy a hablar desde mi corazón y desde mi memoria. ¿Por qué es de mi corazón?
Porque tengo un hijo con discapacidad del 100%. Ahora, por cumplir nueve años, cinco años de mi vida, viví en un hospital, durmiendo en sillas plásticas, muchas veces en el suelo, para que mi esposa no se quede durmiendo, me quedaba yo. No en un cuarto, sino en terapia intensiva, mi hijo, no se quede durmiendo, no se quede durmiendo, no se quede durmiendo. Él tiene hidrocefalia, tiene una válvula, tiene la mitad de su cerebro comprometido, come por una sonda, porque no deglute, no ve, no escucha. Y estas leyes que se crearon en el periodo pasado, yo sé que él, él vive un día a la vez, yo sé que él no tendrá las oportunidades de poder trabajar, porque no sé cuándo Dios se lo lleve.
Eran dos. Uno falleció a los 12 días, y José Joaquín sigue conmigo, gracias a Dios. Solamente las personas que tienen hijos o parientes con discapacidades pueden llegar a sentir lo que es vivir en estos momentos tan difíciles de la vida. Tener un hijo sano actualmente es una bendición, escúchenseme bien, una bendición tener actualmente un hijo sano. Pertenezco a la Comisión de Trabajo en este periodo, y realmente fue difícil escuchar por parte del presidente, con mucho respeto, lo digo, asambleísta Recalde, ya nos conocemos desde el periodo pasado en la Comisión de Regime Económico, siempre lo hemos tratado con mucho respeto.
El allanamiento a 16 puntos. El asambleísta Recalde comentó que tenía un hijo en discapacidad, no lo conocía, no sabía. Entonces entiende lo que uno como padre vive. Y justamente decía en ese momento que los gastos que significa tener un hijo en discapacidad son gigantescos. Tener dos personas que lo cuiden, 24 horas, terapias, hospital, medicina, no una ni dos pastillas, medicinas, de cientos de dólares. Y justamente también cuando comenzábamos la Comisión de Trabajo, el otro asambleísta, el asambleísta Christopher Jaramillo, indicaba que tenía un pariente con discapacidad.
Y yo decía, bueno, en esta comisión será una comisión que vamos a trabajar por las personas con discapacidades porque hay tres personas que pueden sentir que es vivir con una persona con discapacidad. ¿Cuántas personas en este pleno tienen hijos con discapacidades o parientes con discapacidades? Ustedes que levanten la mano, por favor, queridos compañeros. De las diferentes bancadas, yo sé que al frente también tienen personas, hijos con discapacidades. Ir a un hospital y no solamente tener a su hijo entre la vida y la muerte durante cinco años, la salud está estable, sino estar en terapia intensiva o en cuidado de intermedios y ver cómo otros niños con discapacidades fallecían.
Escuchar en la noche madres llorando por sus hijos con discapacidades que partían hacia la otra vida. Vuelvo y repito, solamente el que lo vive puede llegar a sentirlo. Y por eso digo que hoy día hablaré con el corazón y con la memoria de cada día que uno pasa velando y cuidando y trabajando por esos hijos con discapacidades. Hoy háseme bien medios de comunicación, hoy háseme bien para que tenga material para las redes sociales, las noticias y demás. La revolución ciudadana, su primera bandera de lucha ha sido las personas con discapacidades.
Ningún gobierno invirtió más y reforzó las leyes para las personas con discapacidades. El 4% en la ley para las personas con discapacidades en las entidades públicas y privadas para trabajo. La Fundación Manuel Espejo, ¿a cuánta gente ayudó? ¿A cuánta gente visibilizó? Gente que no sabíamos que existían. Yo no he venido con un discurso, porque el tema para mí es realmente, no diría fácil hablarlo, pero lo puedo hablar con sentimiento, sin un discurso a la mano, ni hablando de artículos, leyes y demás. Porque este es un tema sensible para la sociedad.
Porque vuelvo y repito, el que no tiene una persona con discapacidad no puede llegar a sentir lo que significa el hallamiento y el veto de estos artículos que el Presidente de la República ha mandado a la Comisión y con 6 votos en contra y 4 a favor, perdón, con 6 votos a favor y 4 en contra por parte de la Revolución Ciudadana, se aprobó. ¿Cuántos indígenas, afros, mestizos, cholos, montuvios, personas de clase alta, media, personas pobres fueron beneficiados con el ex presidente Rafael Correa con la Revolución Ciudadana?
No solamente beneficiados, sino visibilizados, porque no sabían, no tenemos una estadística de cuántas personas existían con discapacidad. Con cierre de noviembre del 2024, hombres con discapacidades, 276.602 hombres con discapacidades. Y mujeres, 210.940 personas con discapacidades, aproximadamente 550.000 personas con discapacidades, medio millón de personas. En las provincias donde más alto con discapacidad existe, Guayas está en primer lugar, Pichincha está en segundo lugar, Manaví en tercer lugar, la provincia de la Azuay en cuarto lugar, y en quinto lugar, Los Ríos, y así sucesivamente. Queridos compañeros, no vamos a retroceder en los derechos con las personas con discapacidades.
Tenemos que humanizarnos, hemos perdido esa facultad de humanizarnos y de sensibilizarnos en estas situaciones. Por eso les hablo desde el corazón y desde mi memoria. Y terminaré con unas palabras, porque hace mucho tiempo, y le digo en algo personal, dejé el odio a un costado en la última operación de mi hijo. Y recuerdo las palabras, otra vez, de José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay. En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una dura lección en la vida, que el odio termina estupidizando a las personas, porque nos hace perderos de actividad frente a las cosas.
El odio es ciego, como el amor, pero el amor es creador, y el odio nos destruye. Muchas gracias, queridos compañeros.