🏛️ Asamblea Abierta

Maria Rivadeneira - Sesión 066 - Comisión General

📅 Fecha: 4 de febrero de 2026

⏱️ Duración: 9 minutos

🎤 Oradores: 1

📺 Video: Ver en YouTube

Quién habla

  • Bertha Betsabe Vélez Vélez (9 min, 981 palabras)

Transcripción completa

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🕒 0:13 Bertha Betsabe Vélez Vélez (54%)
Muchísimas gracias. Una linda tarde con todos, señor presidente, señores asambleístas, compañeras, compañeros. A cada uno de ustedes, seres humanos, les agradezco mucho por su tiempo, por permitirme un poquito de su atención, permitirme esas miradas acá, tener este tiempo para conversar, dialogar, más aún, quisiera también comenzar con una pregunta y que nos levanten la mano. ¿Quiénes de ustedes conocen a una persona que está pasando por un proceso de cáncer? ¿Quiénes de ustedes conocen de un familiar, de un amigo cercano, tal vez un vecino, un amigo? ¿Quiénes de ustedes conocen de un ser amado que ha pasado por un diagnóstico? Más aún, hace 11 años, estuve también en una posición como ustedes, detrás de un escritorio, detrás de un escritorio en el cual me quería esforzar, quería dar siempre lo mejor de mí. Estaba buscando mis sueños de ser una buena profesional, de ser una buena mujer, de tener hijos, de tener un esposo. A las 9 de la mañana, estaba recibiendo mi ascenso al puesto soñado. Me estaban diciendo, Gabriela, ascendiste de puesto, tienes acá un escritorio. El mismo día, a las 12, me estaban diciendo, es que, Gabriela, esto me dice que tienes cáncer, un carcinoma ductual infiltrado, en grado 3B y con metástasis en mis ganglios. ¿Cómo creen que yo me sentí en ese momento? ¿Qué creen que yo fui a conocer? ¿Fui a conocer el escritorio del sueño tan anhelado que tenía? Sin embargo, fui a conocer las casas, una casa de salud. Fui a conocer la cama de un hospital. Fui a conocer en que no tenía sentido de vida. Me estaban diciendo, te vas a morir. Y muchas veces decía, ¿de qué me sirvió haberme esforzado tanto? Por ese sueño que tanto quería, haberme esforzado por tener una certificación, por querer cumplir mis sueños, por querer tener hijos, por querer tener un esposo. A los 31 años, sentí en carne propia lo que es la muerte. Sentí, y mucho más, intenté matarme. No solo por una ocasión, el cáncer me quitó mi seno izquierdo. Por prevención, el seno derecho. Más aún, toda esta incertidumbre, el miedo, el meterme en un carrusel de emociones que decimos, ¿cuántas veces pedí en que esto sea un sueño? Quiero despertar de este maldito sueño que estoy viviendo. En mi casa retiré totalmente los espejos. No me podía ver a un espejo. Más aún, cuando los médicos me decían, es que Gabriela, ya no hay nada más que hacer. Comprendí totalmente que tenemos mucho más por sanar. Tenía mucho más por sanar. Y eso es lo que me ha permitido hoy estar acá. Comenzar a sanar. Comenzar a encontrar. Comenzar a creer en el amor. Desde ese entonces, desde el 2018, conformé Fundación Fuerza Rosa. Que abordamos, acompañamos, sostenemos, educamos y nos volvemos corresponsables. Hoy vengo aquí, no con un discurso. Vengo aquí a hablarles desde el corazón. Desde el amor. Porque creo firmemente en que el amor lo puede todo. El amor te sana absolutamente todo. Y este es el color del amor. El rosa. El de fuerza rosa, que es el poder de hacer las cosas. Más aún, es hacer desde el corazón, desde el amor. Creemos firmemente. Estamos acá con nuestros compañeros. Creemos en que cinco, seis veces la han desahuciado. Sin embargo, estamos acá presentes. Decir, hay más vida después del cáncer. Hoy, yo le pido a ustedes que conjuntamente toquemos vidas, toquemos corazones, toquemos sentimientos. En que estamos acá presentes. Decir, sí, hay más vida después del cáncer. Hay más por seguir saliendo adelante. Somos pacientes que estamos, ok, en un proceso de paz, de transformación, de unión. Pero sin embargo, tenemos mucho más vida por hacer. Mucho más por elegir. Mucho más por conquistar. Mucho más por ser mejores personas. Mejores seres humanos. Y eso es lo que ahora, en este momento, es lo que les pido. Más no desde el dolor, sino desde la voluntad de seres humanos que estamos acá reunidos. El cáncer me movió y hoy puedo decir que el cáncer ha sido mi mejor bendición de la vida. Porque aprendí a amarme. Y muchísimas gracias a ustedes, a las personas que me están poniendo atención. A las personas que están acá presentes. A los seres humanos. Que estamos construyendo un Ecuador mucho mejor. Y lo estamos haciendo desde el amor. Desde el amor propio y desde el amor hacia los demás. Presidente, asambleístas, compañeros, compañeros. Hoy es el momento en el decir que la vida siga. En que hay más vida después del cáncer. De mi parte, de parte de Fundación Fuerza Rosa, estamos totalmente abiertos a este caminar. A este proceso. Sin embargo, lo podemos hacer todos en conjunto. Simplemente por el amor. El amor lo puede transformar absolutamente todo. Y muchas veces me he sentido tan impotente. Cuando también tenemos que despedir a alguien. Cuando también no sé cómo más manejarlo. Cuando muchas veces me he roto y me he quebrantado. Cuando no tenemos una salida y un apoyo. Más aún, dentro de este dolor, de este sentimiento. Y también desde esta emoción. Como digo, el cáncer ha sido la mejor bendición de mi vida. Y hoy voy a estar acá con mis compañeras. En decir, sí, sí, hay más vida después del cáncer. Hoy toquemos esa campana. Hoy luchemos. Pero no es una lucha a guerra. Es una lucha de amor. De esperanza. De fe. De fuerza. De fuerza que sí podemos unidos. Muchísimas gracias a cada uno de ustedes. De todo corazón. Gracias por abrir estos espacios. Gracias por permitirnos contar nuestras historias reales. Contar mi historia real. Porque es lo que he vivido en carne propia. Pero es lo que a mí me ha transformado totalmente. Y más aún, totalmente allá. Muchas gracias. Un Dios les pague. Y que esta campana resuene en todo el Ecuador. Muchas gracias. Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.

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