🏛️ Asamblea Abierta

Asambleísta Mireya Pazmiño - Sesión 056

📅 Fecha: Fecha no disponible

⏱️ Duración: 7 minutos

🎤 Oradores: 1

📺 Video: Ver en YouTube

Quién habla

  • Mireya Katerine Pazmiño Arregui (6 min, 832 palabras)

Transcripción completa

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🕒 0:00 Mireya Katerine Pazmiño Arregui (60%)
Asambleísta Mireia Pazmiño. Gracias, presidente. Realmente esta es la segunda vez en seis meses que me conceden la palabra luego de muchas solicitudes que he hecho. Yo no solamente lo pido porque significa esto democracia, sino que también se está callando a todo el pueblo ecuatoriano, señor presidente, porque hemos venido aquí para debatir, para fiscalizar, para legislar. No estamos nosotros esperando permisos personales, ni agresiones, ni humillaciones. Estamos nosotros solicitando nuestro derecho como legisladores y como representantes del pueblo. Me dirijo ahora al punto, señor presidente, antes que me llame la atención. El Ecuador está viviendo una crisis silenciosa, la crisis de salud mental en nuestros niños, niñas y adolescentes. Ellos están creciendo en un país que atraviesa violencia, inseguridad, desintegración familiar, crisis económica y social. Cuando debatimos este proyecto en las sesiones de la Comisión de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, tuvimos la oportunidad de escuchar importantes criterios de especialistas dedicados al estudio y la gestión de la psicoeducación de niños, niñas y adolescentes. Observaciones muy importantes se presentaron, pero que me quedé con algunas inquietudes. ¿Cuánto de lo que nosotros como asambleístas, políticas y políticos, hacemos afecta a la salud mental de nuestros niños, niñas y adolescentes? La respuesta es mucho. Cuando una decisión de política gubernamental deja a un padre o a una madre de familia sin trabajo, ¿cuál es la afectación para esa niña, para ese niño que está dentro de su hogar? Estamos conscientes que la velocidad con que la tecnología se está desarrollando rebosa cualquier medida de control o direccionamiento para aprovechar esa tecnología en favor de la educación de nuestros niños y niñas. Y es por ahí la razón, donde los principios fundamentales del respeto como seres humanos deben ser fortalecidos. Pero ese respeto inicia con el principal reconocimiento de que somos iguales como seres humanos, que la diferencia no sólo está en las taras que ciertos individuos y sus desviaciones aculturales que pretenden imponer con visiones de superioridad basados en la cantidad de dinero que poseen para someter a muchos en una realidad de precariedad y pobreza. La salud mental inicia con una sociedad con justicia social, con cultura de igualdad y respeto, donde se respete la realidad de las personas y más todavía, donde se luche por construir una realidad para nuestras niñas y niñas basados en la solidaridad y la empatía común. Esto nos obliga a dejar a un lado relatos falaces que pretenden construir la ficción de una sociedad sin problemas, cuando las muertes violentas son cosas de todos los días por la mayoría del territorio ecuatoriano. Cuando una madre o un padre de familia tiene que andar por los buses pidiendo centavos para cubrir las recetas médicas de sus hijos. Este proyecto de ley tiene como objetivo poner en la palestra el debate nacional, un problema que debemos tratarlo con la mayor rigurosidad posible, pero también es un tirón de orejas a nuestras autoridades para que el sistema de educación fortalezca las áreas de psicoeducación, para que nuestros niñas y niños y adolescentes puedan desarrollar las habilidades y destrezas necesarias para enfrentar una realidad compleja, pero sobre todo que permita reconocer como seres sociales con diferencias y similitudes, pero que nos permita también comprender que la solidaridad es la base de la interrelación como seres humanos. Este proyecto de ley busca que el Estado reconozca la necesidad de trabajar y proteger en la salud mental de nuestros niños y niñas, y debe servir también para insistir que todo el esfuerzo posible debe dirigirse al fortalecimiento de todos los derechos y garantías que como Estado podemos cubrir a nuestros niños y niñas y nuestros jóvenes. Para esto es fundamental trabajar en la realidad de la vida de los ecuatorianos y dejar a un lado los relatos de autoridades ineptas que ponen en riesgo el futuro y la vida de los ecuatorianos. Escuché a una legisladora que ha hecho un aporte muy importante a la educación intercultural esos niños tienen mucha afectación psicológica porque están siendo de pueblos y nacionalidades y recordemos qué pasó en el paro, vieron cómo el Estado maltrató violentamente a sus padres y a sus madres y qué están haciendo ahora por estos niños con esa afectación. Aparte, que no solamente sufren esa afectación de violencia, porque también sufren por ser del campo, de la ruralidad, sufren por ser indígenas, sufren algunas por ser mujeres. La salud mental no es un privilegio, es un derecho y cuando el Estado no garantiza ese derecho se está vulnerando la vida, el futuro y la dignidad de nuestros niños. Por eso, hoy hago un llamado a esta Asamblea. Dejemos de mirar para otros lados, dejemos el odio, dejemos los falsos relatos. No podemos normalizar que nuestros niños se estén enfermando del alma mientras los adultos hacemos política del ruido, del agravio y del silencio impuesto. Porque un país que no cuida la mente y el corazón de su niño está renunciando a su propio futuro. Muchas gracias, compañeros.

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