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Marcelo Andrés Guschmer Tamariz (100%)
Abre el asambleísta Andrés Guzmán. Gracias. Me encanta cuando en este tipo de debates los legisladores encontramos muchísimos más puntos en común que los puntos que nos puedan separar y que si existen puntos que nos puedan separar sean tratados en una mesa en donde el consenso y la construcción a partir de las diferencias puedan resolver los problemas de la gente. Y es por eso como lo han mencionado ya algunos colegas antes de mi participación en este proyecto de ley orgánica de educación financiera es una verdadera herramienta que lo que busca es no solamente educar desde lo más básico a nuestros ciudadanos sino sobre todo encender ciertas alarmas para impedir uno de los males que regularmente atraviesan muchas familias con complejidades económicas en diferentes momentos de su vida que es el sobreendeudamiento. Lo que esta herramienta va a prever es que las familias puedan tener muchísima más claridad en cuanto al manejo financiero dentro del hogar pero también tener una ciudadanía muchísimo más preparada al momento de tomar decisiones hacia dónde quieren ir en el crecimiento económico de su hogar, de su familia, de su hogar, de su familia, tener emprendedores y tomar decisiones mucho más inteligentes a lo largo de su vida. Lo decía ya Inés Alarcón hace un momento, esta ley se articula con el derecho a la educación, esto no es otra cosa que educación con inclusión social y con la necesidad de una política pública nacional que pueda fortalecer capacidades desde edades tempranas. Esto es importante porque se entiende algo fundamental y es que la educación financiera no es sólo saber ahorrar, enseñarle a los chicos desde muy pequeños la importancia del ahorro y el cuidar cada dinero, cada centavo que uno genera de dinero, sino también es poder enseñar y trasladar muchísimos conocimientos relacionados a calcular tasas de interés, aprender a lo que significa una correcta inversión a largo plazo, no es solamente abrir cuentas bancarias que tal vez podría ser el punto principal, sino muchísimos otros aspectos que los van a tener que tratar en diferentes momentos de su vida, cuando saquen o puedan aplicar para sacar una tarjeta de crédito, cuando pidan un préstamo para un negocio, cuando busquen tener su casa propia y también tengan la posibilidad de pedir un crédito hipotecario y un sinnúmero de momentos que los atravesamos seguramente muchos de nosotros en diferentes instantes e instancias de nuestra vida. Esta visión más amplia es la visión correcta de lo que busca la ley, porque hoy las familias ya no se enfrentan solamente al duro cuaderno de las cuentas de las quincenas o del fin de mes, sino también a una innumerable cantidad de consumos mensuales a los créditos que justamente se obtienen a través de diferentes tarjetas que uno puede acceder en distintos establecimientos, billeteras digitales, compras en línea, muchas de ellas incluso con ofertas engañosas o con costos o cobros que no son del todo claros para la ciudadanía, captación ilegal de dinero, que también esto sucede, y decisiones que a largo plazo comprometen la estabilidad económica, comprometen su patrimonio y obviamente comprometen también su futuro. Es un acierto incorporar la educación financiera desde la educación inicial, desde básica hasta el bachillerato. Que la educación superior tenga también una visión importante sobre lo vital que resulta estar preparado financieramente. Incluir a personas incluso con escolaridad inconclusa y a la educación no formal, porque el enfoque tiene que ser completamente diverso, tiene que ser completamente inclusivo y que tenga como una visión prioritaria de llegar absolutamente a todos los ciudadanos del país. No se trata solamente de beneficiar a un grupo pequeño, no se trata solamente de beneficiar a quienes a lo mejor tienen acceso a algún tipo de educación, sino a que todos quienes tienen la posibilidad, desde un vendedor informal hasta un gran empresario, de tener contacto con dinero, con créditos, con ahorro, con inversión, son importantes para esta ley. Colegas legisladores, y esto no es para marcar diferencias ni mucho menos, pero la provincia del Guayas y la ciudad de Guayaquil, ustedes saben que esto no se lo ve de ninguna manera como una teoría, esta es una necesidad inmediata tomando en cuenta que Guayaquil y Guayas se transforman por su población, por el movimiento y el poder económico que tienen en uno de los polos urbanos más fuertes económicamente del país y probablemente de la región del Pacífico Sur. Estamos hablando de una ciudad que tiene un impacto masivo y directo fuerte en cientos de miles de hogares, en millones de ciudadanos, en cientos de miles de jóvenes, comerciantes, trabajadores autónomos, en pequeños negocios que a su vez también están relacionados al comercio o a la actividad financiera en otras provincias y en otras ciudades que no pertenezcan a la provincia. Pero aprobar esta ley no significa solamente llenar esta necesidad que pueda tener Guayaquil o Guayas y tampoco tiene que ser una necesidad solamente de llenar una especie de currículum con una teoría que muchas veces en ciertos temas, en ciertos tópicos, termina siendo a veces teoría que no se la utiliza. Acá lo que nosotros necesitamos es que esta teoría se transforme en herramientas concretas para la vida real, significa enseñarle a una niña muy chiquita lo importante que puede resultar ahorrar algo de lo que recibe a la semana, a lo mejor para comer en su escuela, en su colegio o en alguna de las actividades que realice y que sea recompensada. Tiene que ser importante que un joven graduado y que recibe su primera tarjeta de consumo de algún establecimiento para sacar un celular o para comprarse un televisor o alguna plataforma de videojuegos, que sepa el riesgo que conlleva justamente una tarjeta de consumo o una tarjeta de crédito mal utilizada. Que los jóvenes comprendan que si tienen la posibilidad de ir a un trabajo y que es una oportunidad fantástica que deben aprovechar, que sepan que no están destinados a ser empleados toda la vida. Que si hay algo que está funcionando, esta ley y este aprendizaje continuo, lo que tiene que hacer es abrirles el espectro absolutamente a todos para que en ellos estén los conocimientos y el deseo, que obviamente el deseo eso no se enseña, es parte del ADN que tendrá cada uno y de las diferencias que tendrán cada uno, pero si tienen ese fuego por querer ser emprendedores, por salir de ese rol de empleado digno, muy digno evidentemente, pero que tengan las herramientas necesarias para poder montar su negocio y para poder soñar en un futuro mejor para ellos y para sus familias. Quiero cerrar con esta frase, y es que cuando un país enseña educación financiera está formando mejores emprendedores, está formando mejores empresarios, mejores ciudadanos, y cuando tenemos mejores ciudadanos, tenemos una sociedad mucho más sana, y cuando hay una sociedad más sana tenemos hogares muchísimo más fuertes económicamente, y teniendo un presente económicamente más sólido, ese es el camino para tener un país, sea la ciudad que sea, sea la provincia que sea, tener un país con mejor presente y mejor futuro para todos, un país digno para cada uno de los ecuatorianos. Este es el camino que seguramente se tiene que apuntalar, no es la única materia, este no es el único de los pilares para tener este sueño que he manifestado, pero indudablemente teniendo esta herramienta y teniendo esta posibilidad, vamos a ir acortando la brecha que pueda existir entre quienes a lo mejor solamente sueñan con tener un presente y un futuro mejor, pero que no lo logran hacer y probablemente no lo logran hacer porque nunca tuvieron los conocimientos o la preparación para manejar económicamente y financieramente el fruto de su labor. Muchísimas gracias, Presidente.