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Andrés Felipe Castillo Maldonado (75%)
Tiene la palabra el asambleísta Andrés Castillo. El servicio público es y debe ser siempre un apostolado, es decir, ese conjunto de esfuerzos, de esmeros, de predisposición que uno hace para poder cumplir con los objetivos que se ha trazado a la hora de liderar a un pueblo. Y comienzo diciendo esto porque además el servicio público implica que tengamos claro cuándo comienza y cuándo termina, que no nos enamoremos del poder, que no estemos permanentemente buscando el poder. Clemente Yerob y Indaburo, quizás algunos de ustedes ni siquiera sepan quién es. Cuando asumió el poder, decía que él lo que le pedía al señor era concluir lo más pronto posible, no enamorarse del poder y entregarlo a un país estable. Lastimosamente, de un tiempo para acá hay esa constante lógica de andar pretendiendo tumbarse gobiernos porque desde hace algunos años atrás cierta organización política ya no gana la presidencia de la República. Y no la gana porque está ahora absolutamente golpeada en la imagen pública porque ya no tienen ningún tipo de plan de gobierno. El único plan de gobierno es la impunidad de sus líderes y el único plan de gobierno es regresar por regresar y se acabó. Y ahora vemos cómo se reúnen esas mesas tenebrosas, lúgubres, oscuras, para hablar sobre cómo pueden hacer algo para tener información de manera truculenta, de manera oscura, pero echando mano de las instituciones públicas. Olvidándose que lo público y lo privado es absolutamente distinto, que no se puede bajo ninguna circunstancia pretender utilizar las cosas que son del Estado para beneficio personal y mucho menos para delinquir. Hemos visto con preocupación, señora Presidenta, estos días, cómo se reúnen en una mesa virtual un poco de amigos ahí para decir de qué manera habrá que intervenir en las cámaras de seguridad. La empresa pública, empresa pública, perdón, que pertenece al municipio de Guayaquil, que tiene las cámaras de seguridad pagadas por los guayaquileños, para garantizar la seguridad de los guayaquileños, para hacer que aquel que comete delitos sea capturado con velocidad, para evitar que la gente circule sin casco, para que si es que se comete un delito se le pueda seguir hasta poder capturar al delincuente. No, aquí la revolución ciudadana, su líder, y no sé si es que ya es exalcalde, no sé, pero el alcalde de Guayaquil. Hacen todo un acuerdo para que con un policía de medio pelo, un recitador de por ahí, una exasambleísta que nos dejó esa herencia linda del Santiago Díaz, el marido de la señora que estaba ahí preso por abusador sexual, un ex pandillero y un largo etcétera, deciden que en el Ecuador hay que utilizar las cámaras para perseguir a alguien, es decir, la plata pública para perseguir a alguien, y después que se difunda a través de la radio pichincha, que se conozca. Así como hoy es un mal día para ser Gabriel la Breva de Neira, la semana pasada fue un mal día para ser Orlando Pérez, porque le decían, ya hablé con Orlando, no busquen a alguien honesto, decía el economista. Entonces, cuando este tipo de conversación se traslada a lo público, por supuesto, señora Presidente, que desde esta asamblea nosotros tenemos que actuar. Por supuesto que nosotros tenemos que llevar adelante lo que es ilustrar la diferencia entre lo público y lo privado, porque además del economista sueltito de huesos y calvito como yo, no tiene ningún inconveniente en decirle al recitador que ocupe a los asesores jurídicos que tiene para que hagan la investigación del proceso. Es decir, el pueblo ecuatoriano paga asesores en la asamblea para que les operen sus actos casi, casi delincuenciales. Yo sé que están acostumbrados a eso, ¿no? Hace un rato pasaban un video que les había pasado a un asambleísta del otro lado que uno estaba comiendo un empanadito acá afuera. ¿Quién graba eso? Los asesores. ¿Quién tiende, pues, del chuchaque legislativo? Los asesores del que llora por los perritos y por los gatitos. Ese maneja el chuchaque legislativo. Ahí hay un par de fulanos que asesoran acá la primera fila, un señor jaramillo y el comegato este del granja, que pasan todo el día a costa del pueblo ecuatoriano insultando a los asambleístas. Y aquí causa gracia la primera fila. Ya casi se ríe. Le parece chistosísimo. Porque entienden y creen que lo público es lo mismo que lo privado. Oigan, pero esto no es nuevo, ¿no? Esto de grabarte y denunciarse y echarse de cabezas viene, como diría el doctor Hernández Salgado Pesantes, viene de antiguo en la Revolución. Acuérdense ustedes cómo a los pocos meses de inaugurado el gobierno de Correa aparecieron los pativideos en donde un fulano se grababa con los tenedores de deuda para especular y después ver qué hace para poder hacer algún chanchullito. Se grabaron y salió. Dijeron que no, que era de buena fe la grabación de los pativideos. Hicieron también los primeros días del gobierno de Lenín Moreno. Él denunciaba que su oficina estaba llena de cámaras y de micrófonos. ¿Qué dejó las cámaras y los micrófonos al señor Lenín Moreno? Su compañero por el que hicieron campaña. Que después le dijeron traidor y que ahora gritan a los cuatro viernes que tiene que ir preso cuando ustedes mismos le pusieron en el poder. El señor Cotázar le grababa al señor Glass cuando le decía estas cosas de Odebrecht. Por favor, nada por escrito. No vayan a poner nada por escrito porque le podemos involucrar al señor presidente. Después, hace un tiempo atrás, no es ni un año, economista Correa, a través de las redes sociales, el X que es su terapia, informa al país que se ha abierto una página donde se pueden revisar las conversaciones telefónicas del señor Fernando Villavicencio, un tipo que ya no se puede defender. Y sacan conversaciones privadas en una página web. Y ahora, esto. Ahora persiguen a la gente a través de las cámaras. Es decir, esto de andarse grabando es muy común de ustedes, pero ahora están grabándose cometiendo delitos. Porque el espionaje es un delito. Porque el uso doloroso de instrumentos y de cosas que son del Estado es un delito. Es casi casi un peculado utilizar las cámaras de seguridad para otros fines. Utilizar la radio para otros fines. Utilizar los asesores para otros fines. Porque esa no es la naturaleza para la que fueron electos ninguno de ustedes. Y cuando eso se trata de violación a la seguridad de la gente, por supuesto que la Comisión de Seguridad de la Asamblea tiene que anticiparse. Por supuesto que quiero invitar a mis compañeros de la Comisión de la Mesa de Seguridad a que llevemos adelante un proceso de fiscalización. Y eso he planteado hoy día, presidente. Que se vaya toda esta truculencia, toda esta basura, toda esta vacenida que tiene aquí la revolución involucrada a un montón de ellos, a la Comisión para poder investigar y ver quiénes son aquellos que están atentando contra la seguridad de los ciudadanos. Porque aquí yo les puedo cobrar esa linda mesa. ¿Quiénes estuvieron reunidos ahí? El señor economista Correa sentenciado por el caso Sobornos. Él encabezaba la mesa y comienza a pasar lista. Y pasa lista y el siguiente, el señor Ronnie Alaga, orgullosamente un latinquín, decía, en esta misma mesa cuando ustedes les pusieron aquí como asambleísta, he involucrado en un sinnúmero de crímenes y delitos. El señor González, ¿no? Que acá ya fue procesado por diezmos. Sus mismos trabajadores le decían que habían entregado dinero a él. Entonces él no es diezmero por nacimiento, sino por falta de votos. Que desde Bélgica se ordenó, así como a la señora Botuña, que se les salve porque son compañeros revolucionarios. Ahora vemos, pues, qué funciones estaban cumpliendo dentro de esa truculenta mesa. Estaba también el señor Freddy Carrión, que como les dije, defensor del pueblo, bien poquito. Bien poquito, porque mientras estábamos de la pandemia, el señor estaba en gran frasco, con un caballero y una dama en un departamento aquí en Quito, terminó juzgado por delito sexual. Él era el especialista penal para conocer sobre los temas. El señor Rengel, el señor Rengel, el que ahora seguramente ustedes le dirán que es el traidor, pues, porque es el que se ha grabado, porque es el que ha dado la información. Entonces aquí no les importa el delito, a quién les importa quién les traiciona. A quién les importa decir que hay que cuidarse de uno o de otro. Entonces, presidente, como ya se me acaba el tiempo y yo soy respetuoso, yo si me paro a hablar, pues yo no me canso de dejarme hablar. Quiero concluir como corresponde. La fiscalía tendrá que hacer lo suyo. Tendrá que investigar. Hago un llamado a la fiscalía para que lo haga. Son ritos de acción pública. Ellos pueden iniciar de oficio. Nosotros desde la Asamblea Nacional identifiquemos responsables. Veamos qué se está llevando la plata pública. Si es que hay responsabilidades de carácter administrativo, pues que se active la Contraloría. Pero aquí en el Ecuador, el espionaje y esa lógica de no querer aflojar los puestos públicos o no entender que ya están en el basurero de la historia y que no van a volver nunca más, pues aquí les vamos a hacer entender que de una buena vez en el Ecuador esa dinámica mafiosa se acabó. Por lo tanto, quiero invitarles a ustedes, compañeros, porque seguramente del otro lado no lo harán, a que votemos a favor de que tengamos una comisión especializada que investigue todo lo de seguridad, las implicaciones en materia de seguridad y por supuesto que les debe a donde les tiene que dejar a aquellos que están jugando con la seguridad de la gente sobre el texto de querer volver a un puesto que no volverán jamás. Devuelvo la palabra a usted, señor presidente.