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Marcelo Andrés Guschmer Tamariz (100%)
compleísta Andrés Guzmán. Muchísimas gracias, señora Presidente. Un abrazo muy grande a todos los legisladores y sobre todo a la gente que nos está siguiendo a través de las redes y los medios oficiales de la Asamblea. Creo que hoy es un día muy especial, no solamente porque estamos conmemorando una fecha más de la celebración mundial contra el cáncer, sino también porque creo que vamos a estar a las puertas de una votación histórica para esta administración. Pero yo quería a lo mejor arrancar no hablando tanto de legislación, sino hablando de lo que casi todos han hablado hoy o hemos tenido a flor de piel y son sentimientos netamente vinculados a historias de vida que están relacionadas al cáncer. Hace muchísimos años cuando yo trabajaba todavía en televisión, yo estaba saliendo del set de Canal 1 y en la recepción del canal había tres chiquitos que habían ido junto a sus padres a buscar una cruzada en uno de los programas televisivos de mayor rating que salía en la noche, porque necesitaban hacerse un trasplante de médula, ya que una leucemia feroz estaba atacándolos. Me acerqué seguramente por el imán que tuvo uno de ellos que me saludaba con cara de que me había visto alguna vez en televisión y pude conocer no solamente sus patologías, sus historias, sus familias, sino que además pude acompañarlos a lo largo de ese proceso en donde desgraciadamente dos de ellos no pudieron continuar y no pudieron derrotar al cáncer. A lo largo de esos años posteriores, porque ese probablemente fue el principal motivo por el cual me intenté involucrar con las distintas causas que luchan contra el cáncer, pude conocer a distintas fundaciones, asociaciones, grupos cívicos, empresas privadas, voluntarios, cientos de voluntarios, muchos de ellos son los padres de los hijos, que curiosamente, pese a que muchos pierden la batalla se quedan trabajando y poniendo el hombro y arrimando toda su fuerza moral y su amor inquebrantable para este tipo de causas. Y a partir de ahí pude comprobar cómo cambia la vida de una familia entera cuando escuchan esa palabra tan temida por todos y es cáncer, cuando toca a las familias y cambia la dinámica de manera tremenda y golpea no solamente al paciente, sino también a sus familias. Es por eso que muchos de los que formamos parte de la comisión y tomo las palabras del presidente Juan José Reyes, porque la verdad que hay que reconocer el trabajo de absolutamente todos. Esta no es una... Y creo que deberíamos empezar por ahí en... Esto no es una ley de una bancada o de un asambleísta, esto es una ley para los ecuatorianos, es una ley que fue trabajada, perfeccionada y fortalecida incluso con el debate riguroso y las puntualizaciones que pudieron haber existido de parte de ambas bancadas y tiene que tomárselo así, como una ley que va a favorecer a los ecuatorianos. Y este es un punto de partida, más no una meta, esta ley no tiene que ser observada como una meta, sino como el camino que tenemos que recorrer. Y tomo, sí señor, las palabras de algunos asambleístas de la Revolución Ciudadana, y también porque es parte de lo que nosotros creemos, que este es el inicio de este camino que tenemos que recorrerlo, ya no solamente a partir de la aprobación de esta ley, sino que lo tenemos que recorrer con el Ejecutivo, con el Ministerio de Finanzas, con el Ministerio de Salud, con el MIES, y todos los organismos adjuntos al Estado que puedan darle el acompañamiento que necesitan, repito, no solo los pacientes, con un tratamiento adecuado, con medicinas del más alto estándar internacional, con la posibilidad de tener tecnología de punta para tratar los diversos tipos de cáncer que puedan afectarlos, y también con todo el acompañamiento que se le pueda hacer a sus familias, porque como decía hace un momento, el cáncer no golpea solamente al paciente, sino también a sus seres queridos. De cifras, la verdad que es durísimo hablar, me parece que Cristina Jaco me hablaba sobre las cifras en Ecuador, lo cierto es que la mortalidad en Ecuador es prácticamente la misma que existe en el mundo, no estoy diciendo que esto sea un consuelo, sino porque hay que ver la gravedad que el cáncer está teniendo, o el impacto que está teniendo el cáncer a nivel mundial. Una cifra que a mí me dejó tremendamente sorprendido y que la vimos me parece que en una de las primeras comisiones de salud que tuvimos es que actualmente hubo cerca de 20 millones de casos nuevos a nivel mundial, y para el 2050 la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer prevé que para el 2050 existan cerca de 35 millones de casos nuevos también con este índice de un 50% de mortalidad. Esto quiere decir que es un problema mundial y que nosotros en Ecuador no estamos ajenos en aquello, y por eso era importantísimo tomar la iniciativa de unificar, como lo hizo la doctora Anabel Asín en su propuesta en la primera comisión que tuvimos al derecho a la salud y al deporte, unificar los distintos proyectos que hayan venido por parte de quienes hayan venido, sean asambleístas de algún partido político, lo cierto es que acá lo importante es que esas iniciativas hoy están dando frutos para la gente. Esta ley tiene que ser una garantía, y una garantía que lo que busca es salvar vidas, pero también evitar abusos. El incumplimiento de pagos del paciente se tiene que acabar ya como un motivo para que no sea atendido, para que ese tratamiento se corte y automáticamente muchos empiezan nuevamente de cero, o en algunos casos, dependiendo de la gravedad del cáncer, terminan perdiendo la batalla en cuestión de semanas porque los tratamientos no pueden cortarse. El núcleo clínico en esta ley obliga a implementar protocolos hospitalarios del más alto nivel y también, obviamente, protocolos administrativos para que el tratamiento oncológico sea efectivo en cada uno de los pacientes, que además se pueda cuidar que el paciente no pierda tiempo en derivaciones, en trámites, en burocracia, y que el sistema esté completamente asegurado a lo largo de toda la terapia que necesite. Además, como política pública, es importante recalcar que esto tiene que funcionar incorporando datos confiables, datos verdaderos. Se implementará el Registro Nacional de Cáncer, como seguramente ya muchos lo escucharon, articulado con el Registro de Tumores de Solca, que eso también sirve para ir observando cómo va el comportamiento y las curvas de crecimiento y ojalá en algún momento de descenso también de ciertos tipos de cáncer, para que el Estado y el sistema de salud sepan exactamente a qué se están enfrentando. Finalmente, esta ley es un mensaje de justicia y de no discriminación. En 180 días, las autoridades de control deberán emitir la normativa para que bancos y aseguradores también puedan adecuar sus contratos y procedimientos y que de esta manera se garantice y se agilite el derecho al olvido oncológico, que esto realmente no pueda suceder nunca más y que exista una sanción si esto no se cumple. Aprobar esta ley hoy, y espero que lo hagamos de manera unánime, es sembrar futuro para un diagnóstico temprano, un tratamiento oportuno, continuo y con dignidad. Es asegurar que el paciente que está atravesando algún tipo de diagnóstico relacionado al cáncer, no se agobie con papel y citra mitología, que muchas veces no entienden porque lo único que quieren es derrotar a esa maldita enfermedad y que la entrega de medicamentos no sea cuestión de suerte o que sea mediante los distintos mecanismos oscuros que desgraciadamente han existido, seguramente existen, pero que tenemos que combatir para que no existan más en la red de salud pública del Ecuador. Este es el camino que hoy tenemos que recorrer juntos. Y es importante que también lo escuchen los distintos ministros, viceministros y distintos funcionarios del Ejecutivo, porque esto recién empieza. Esto no será una victoria hasta saber que realmente esta ley va a cambiarle la vida a la gente y va a permitir que muchísimos ciudadanos ciudadanos que a lo mejor no tienen la oportunidad de acceder a una clínica privada o de tener un seguro privado, que esos ciudadanos que lo único que esperan es que el Estado los proteja y el Estado no puede llegar tarde cuando se trata de salud, mucho menos cuando se trata de cáncer, porque cuando llega tarde la vida se pierde. Es ahí en donde tenemos que comprender la responsabilidad que hay detrás de lo que hoy está empezando. Como línea final es simplemente algo que muchos conocerán, sobre todo porque vi que muchos levantamos la mano cuando hablamos de cáncer, y es que desde hace algún tiempo, quizás más de 20 años, en Solca, Guayaquil, se instrumentó una dinámica muy interesante como una especie tal vez de simbología, de victoria, de triunfo, de paz y de salud, que era sonar la campana de la esperanza, cuando un paciente termina un tratamiento oncológico o cuando un paciente alcanza a derrotar al cáncer. Permitamos que esas campanas suenen el día de hoy, que lleguen a cada rincón del Ecuador, que lleguen a todas las familias a los hogares en donde a lo mejor hay algún paciente, o existió o hubo algún paciente, y que seguramente habrá dejado algún tipo de herida. Hay que darles la oportunidad a esa gente que tiene un corazón guerrero increíble, a que puedan luchar y que no pierdan su batalla antes de iniciarla, porque lastimosamente eso es lo que está pasando a lo largo de los últimos años, los pacientes de cáncer que no tienen la oportunidad de ir detrás de un sistema de salud privado, sienten que cuando están a merced del Estado, tienen una montaña, cuesta arriba, muy difícil de superar. Que esta ley sea un instrumento para permitirles, no solamente que sepan que pueden luchar en esta batalla, sino que además la puedan derrotar, como lo hizo Gustavo Fernando Choes, aquel niñito que conocí en Canal 1, y que hoy es un gran profesional, y que al igual que su familia, sigue ayudando a los cientos de chicos que buscan curarse del cáncer como lo hizo él. Muchísimas gracias, Presidente.