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Diego Martín Franco Hanze (100%)
Buenos días, señor Presidente. Muchísimas gracias por concederme el uso de la palabra. Quiero saludar también muy respetuosamente a los colegas asambleístas, en especial a los de mi bancada, también a la gente que nos acompaña en la parte alta del hemiciclo y a todos los ecuatorianos que nos ven por las diferentes plataformas digitales. Cuando tengo la oportunidad de intervenir en el pleno, yo siempre agradezco y felicito el trabajo del equipo de la Comisión. Hoy quiero iniciar celebrando el profesionalismo con el que se trabaja en la Comisión de Desarrollo Económico. Desde el primer día, son 161 sesiones en la Comisión y siempre lo hemos hecho de la mejor manera. Y si bien nosotros tenemos que velar por el desarrollo económico y productivo del país, créanme que siempre en cada análisis, en cada debate, en cada votación, nos centramos en lo más importante, en el desarrollo humano, el desarrollo humano de los 18 millones de ecuatorianos y ecuatorianas. ¿Y por qué inicio mi ponencia mencionándolo? Porque ya hay algunas voces por ahí, por suerte y gracias a Dios bastante débiles, que dicen que nosotros desde la Comisión legislamos en favor de la élite, que no legislamos en favor de todos los ecuatorianos y que alejados están de la verdad. Y yo entiendo que haya bastante desconocimiento porque el comercio exterior es algo que no todos debemos de saber. Pero cuando hay maldad, hay que decir las cosas. Entiendo también que cuando hablemos de comercio exterior, pensemos en aeropuertos, en puertos, en barcos, en mercadería, en contenedores, pero pensemos qué hay atrás de esos contenedores, hay algo mucho más valioso, hay personas, hay empresarios, es verdad, pero también hay emprendedores, hay familias ecuatorianas que están sacrificando todo su capital para poder ganar dinero, para poder sacar a los suyos adelante. Y no solo a los suyos, sino a todos los colaboradores y trabajadores que trabajan con ellos. Y yo estoy aquí justamente en este primer debate apoyándolos a ellos. Y también para contarles una situación que de forma silenciosa viene atacando y acabando con el país. Mientras el Ecuador intenta ser más competitivo a nivel regional, mientras el Ecuador intenta tener más importaciones y exportaciones, nosotros tenemos miles de toneladas de mercancía abandonada en nuestros puertos, en los puertos del Ecuador. Y esos contenedores abandonados no están ahí por días, están por años. Óigase bien, no digo días, no digo semanas, no digo meses, digo años. Y en casos más vergonzosos, incluso décadas. Y esto trae consecuencias, por supuesto que trae consecuencias negativas para el país. Consecuencias para los terminales portuarios, porque no hay espacio suficiente para tener contenedores abandonados. Consecuencias para los operadores logísticos, ya lo vivimos en la pandemia. Ya sabemos lo que es tener falta de contenedores para el comercio, no solo regional, sino mundial. Y consecuencias para todos los ecuatorianos. Yo entiendo también que como no tenemos acceso a los puertos, pensamos que los problemas del puerto se quedan en el puerto. Pero no es así. Los problemas de los puertos terminan afectando a todos los ecuatorianos. ¿Por qué? ¿Qué sucede? Cuando no hay una efectiva logística, la competitividad del país se desborona. Se encarecen los precios de los productos. No hay productos y lo más grave, la falta de plazas de trabajo se comienza a pronunciar. Durante el tratamiento de esta ley, en la Comisión de Desarrollo Económico, recibimos a todo tipo de expertos, agentes de aduanas, operadores portuarios, autoridades locales, gremios empresariales, y todos coincidían con algo. Que esta norma, que este sistema actual, no es acorde a las necesidades logísticas del país. ¿Y por qué lo digo? Porque hoy, mientras hablamos, existen más de 12.000, escuchen bien, 12.000 contenedores abandonados en los puertos del país. Esos 12.000 contenedores ascienden a una cifra de más de 450 millones de dólares. Y aquí es cuando yo digo que debemos centrar nuestras leyes, nuestras reformas, en lo más importante que es el ser humano. Porque esos 450 millones de dólares podrían servir al Estado como herramientas para darle a los más necesitados. En esos contenedores no solo hay carros de lujos, en esos contenedores no solamente hay maquinaria para construcción, también hay alimento, también hay medicinas, también hay vestimentas que están ahí, que se están pudriendo, y que bien podrían servir para quienes más los necesitan. Yo quisiera decir que esto es parte de una excepción, que uno de cada 10.000 contenedores que llega al país se encuentran abandonados. Pero no es así. Hoy es lo más común. Día tras día tenemos decenas de nuevos contenedores abandonados. Por eso, señor presidente, con su venia quisiera pedirle si podemos mostrar un video que un poco más confirma lo que yo estoy diciendo y que ya fue enviado a Secretaría.
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Diego Martín Franco Hanze (100%)
Autorizado. Este es el tiempo que una mercancía llega a permanecer abandonada en un puerto ecuatoriano. En apenas un año, un contenedor puede acumular más de 76 mil dólares en costos. Y a escala nacional, hablamos de más de 450 millones de dólares en cargas retenidas. Cada año, más de 12 mil contenedores entran en abandono. Solo en tres terminales se identificaron 339 contenedores, muchos con más de 5 años detenidos. Por eso esta reforma al COPSI busca ordenar procesos, definir responsabilidades, permitir que el Estado actúe a tiempo. Porque un puerto debe mover producción, comercio y empleo, no guardar problemas durante años. La economía de Ecuador no puede esperar 18 años.
🕒 6:03
Diego Martín Franco Hanze (100%)
La pregunta es simple, colegas asambleístas. ¿Cómo un país que pretende ser el centro logístico de la región puede llegar a serlo si tiene contenedores olvidados y abandonados en sus puertos por más de 18 años? Y la respuesta es más simple aún. No puede. Desde una visión comercial, desde una visión empresarial y desde una visión humana, simplemente no puede. Por eso esta reforma plantea la siguiente. Establecer procedimientos más ágiles, definir responsabilidades, fijar plazos y permitir que la aduana, luego de encontrar un contenedor abandonado a los seis meses, pueda iniciar los trámites administrativos para darle agilidad a esos procesos. Nosotros no estamos eliminando ningún control, no estamos permitiendo que los exportadores y los importadores hagan lo que les da la gana. Estamos tratando de entregarle al Estado una herramienta para poder ser más eficientes. Y también esta reforma es importante porque esos contenedores tienen mercancía que se está pudriendo. Ya hoy es un riesgo sanitario para los seres humanos y también un riesgo ambiental. Ustedes imagínense lo que es tener alimentos, medicinas y vestimenta por más de 18 años abandonados. Por eso yo les quiero pedir hoy que si bien es un primer debate entendamos la importancia de esta reforma. Dejemos ya esa división absurda, dejemos ese cálculo político por ser un año electoral y entendamos que para que el Ecuador sea un país atractivo a nivel regional y mundial, necesitamos tomar decisiones firmes. Decisiones como esta. Una legislación moderna debe responder al interés general y el interés general exige instituciones más eficientes. Y esas instituciones deben entender que hoy la logística debe ir acorde a las necesidades de comercio exterior que tiene el Ecuador. Solo para terminar, señor presidente, quiero dejarle a mis colegas asambleístas un mensaje final, un mensaje final que fue con el que inicié. No centremos el debate en simples contenedores abandonados ni lo que hay adentro. Centremos el debate en las personas que están alrededor de estos contenedores y de lo que todo esto significa. Muchísimas gracias, señor presidente. Le devuelvo el uso de la palabra.