incorporado dentro de este punto y que se regrese a la comisión para que se haga esa modificación sin perjuicio de los casos especiales previstos en esta ley ha sido el párrafo que ha sido planteado incorporar dentro de uno de los artículos. Interviene el asambleísta Marco Olmedo. Lo escuchamos en este momento. Se prepara para su intervención como la tercera dentro de este punto en el orden del día.
Asambleísta Marco Olmedo Sesión 128
Clip oficial con una sola intervención de Marco Patricio Olmedo Arias.
Quién habla y cuándo
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de las asambleístas, esta ley trabajada por la Comisión de Justicia y Estructura del Estado no está del lado del arrendador ni del lado del arrendatario, está del lado de la justicia, del equilibrio y de la seguridad jurídica. Hoy no estamos solamente discutiendo una ley sobre contratos, hoy estamos hablando de la casa donde vive una familia, del patrimonio de quien trabajó toda una vida para tener un inmueble y de la seguridad jurídica que debe existir entre las dos partes y por eso esta reforma es absolutamente necesaria.
Durante demasiado tiempo la relación entre arrendadores y arrendatarios ha estado marcada en muchos casos por la incertidumbre, conflictos, garantías excesivas, dificultades para recuperar un inmueble, problemas por reparaciones y procedimientos que puedan prolongarse innecesariamente. La realidad del Ecuador cambió, pero nuestra legislación de inquilinato no avanzó al mismo ritmo. Una ley que no responde a la realidad termina generando más conflictos de los que pretende solucionar. Esta reforma parte de un principio muy sencillo, ni el arrendador puede abusar de su posición, ni el arrendatario puede desconocer sus obligaciones.
Los derechos de uno terminan donde los derechos del otro inician. Por eso, esta reforma que presentamos hoy se basa en cuatro principios absolutamente necesarios. Equilibrio, seguridad jurídica, responsabilidad y modernización. Primero, equilibrio. Establecemos reglas claras sobre las garantías. No puede ser normal que una familia que busca un lugar donde vivir tenga que entregar cantidades desproporcionadas de dinero para acceder a un bien inmueble. Por eso, se establece un límite a la garantía en reglas claras para su devolución. Pero también debemos reconocer la realidad del propietario, quien también entrega su inmueble en arrendamiento, tiene el derecho a recibir el canon acordado, a que su propiedad sea cuidada y a recuperarla cuando exista un causal legal para hacerlo.
Segundo, seguridad jurídica. Un contrato no puede depender de la voluntad de una de las partes. Debe establecer claramente derechos, obligaciones, condiciones y mecanismos para resolver incumplimientos. Por eso, son importantes elementos como el inventario de los bienes muebles, las condiciones de entrega, la recepción del inmueble y las reglas claras para la terminación de este contrato. Porque muchas veces el problema no comienza cuando se firma el contrato. El problema comienza cuando el contrato termina y nadie sabe exactamente qué corresponde hacer. Esta reforma busca evitar precisamente esos conflictos.
Por eso es indispensable que nos involucremos en esta reforma de la forma como lo hemos hecho. Tercero, responsabilidad. El propietario tiene responsabilidades, pero el arrendatario también. El propietario tiene y debe entregar un inmueble en condiciones adecuadas y atender las reparaciones que legalmente le correspondan. El arrendatario también debe cumplir con el pago, cuidar el bien inmueble y responder por los daños que le sean atribuibles. La ley debe garantizar derechos, pero también debe exigir responsabilidades. No podemos construir una legislación equilibrada si solamente protegemos a una de las partes.
Y cuarto, modernización. Estamos legislando en el siglo XXI. Hoy podemos celebrar contratos, realizar comunicaciones y dejar constancia de actuaciones mediante herramientas electrónicas. La ley debe reconocer esa realidad. La modernización no significa eliminar controles, significa hacer que los procedimientos sean más ágiles, transparentes y accesibles. Y aquí quiero hacer una reflexión particularmente importante. La vivienda no es solamente un bien inmueble. Para una familia es su hogar. Para un estudiante puede ser el punto de partida de su futuro. Para una persona que migra de una provincia a otra buscando oportunidades es el lugar donde comienza una nueva etapa de su vida.
Pero para el propietario también representa el esfuerzo, ahorro, inversión y parte de su patrimonio. Por eso debemos abandonar la lógica de enfrentar a arrendadores contra arrendatarios. El verdadero objetivo de esta ley debe ser resolver el conflicto y no enfrentar a las personas. Necesitamos una legislación que permita que quien cumpla con sus obligaciones tenga la seguridad y quien incumpla se encuentre en un procedimiento claro para que responda por ello. Una legislación que reduzca la informalidad, que disminuya los conflictos, que facilite los acuerdos, que proteja el hogar y que proteja también la propiedad.
Señor Presidente, esta reforma no pretende darle la razón automática al arrendador. Tampoco pretende darle la razón automática al arrendatario. Pretende algo mucho más importante, que la ley tenga la razón. Que existan reglas conocidas antes de firmar un contrato. Que existan obligaciones claras durante la relación contractual. Y que existan procedimientos ágiles cuando esa relación llegue a su fin. Porque la seguridad jurídica no consiste solamente en tener leyes. Consiste en que las personas sepan qué pueden exigir, qué deben cumplir y qué ocurrirá cuando alguien incumpla. Colegas asambleístas, esta es una oportunidad para actualizar una legislación que durante años ha necesitado una respuesta acorde con la realidad nacional.
Pensemos en todos aquellos ecuatorianos que necesitan algo tan sencillo, pero tan importante como saber que cuando firman un contrato, la ley estará ahí para ellos, para hacer respetar lo acordado. Compañeros asambleístas, 1.08 millones de ecuatorianos viven arrendando. Por eso mi posición es clara. Apoyo esta propuesta de ley de inquilinato que establece reglas claras y cuando ambas partes tienen reglas claras, disminuyen los conflictos. Cuando disminuye el conflicto, aumenta la confianza. Y cuando aumenta la confianza, el Ecuador gana. Gracias, señor presidente.
Gracias.