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Juan José Reyes Baquerizo (67%)
Hola, buenos días, señora presidenta, compañeros legisladores, buenos días a todos. Ya bastante se ha dicho sobre el tema. Yo creo que es importante que se mencione que la extradición es un tema que ya se conversa a nivel país. En las casas, en las familias, como dijo el asambleísta Zambrano, en los barrios. Y durante muchos años, los delincuentes más peligrosos cometían delitos aquí y luego se iban a esconder a otro país. Para no responder a la justicia ecuatoriana, se iban permanentemente o a veces se iban hasta que prescribía su juicio y regresan. Hablando de cantos de sirena, tenemos sirenas en cargos públicos y eso no está bien. Tenemos también casos en los que sucede lo contrario. Las personas que cometían delitos en otros países venían a refugiarse al Ecuador. Uno de los ejemplos más sonados es el de Alias Fito, líder de la organización criminal Los Choneros, quien fue requerido por la justicia de los Estados Unidos, relacionado al narcotráfico y al tráfico de armas. Y hoy, gracias al trabajo del bloque de seguridad de nuestro presidente, Daniel Novoa, y de la cooperación internacional, está pagando por sus acciones. Es importante destacar que este proyecto responde a la voluntad del pueblo. Del pasado 21 de abril del 2024, donde por más del 71% en votación se aprobó por voz ciudadana el proyecto de extradición. La reforma constitucional del 2024, en el artículo 79 de la Constitución, es súper clara, y agradeceré, señora presidenta, se autorice la lectura del artículo 79 que lo menciona en la Constitución. Autorizado. Artículo 79 de la Constitución de la República del Ecuador. En ningún caso se concederá la extradición de una ecuatoriana o ecuatoriana. Su juzgamiento se sujetará a las leyes del Ecuador. Gracias, señor secretario. Esta reforma se establece a nivel constitucional. Fito la enfrentó, y en esa misma reforma, justo a esta nueva propuesta de ley, presentada por la comisión y por la presidenta aquí a mi derecha, se otorgan reglas claras para que nadie utilice la nacionalidad como escudo para escapar de la justicia. El Estado, además, tiene que actuar con cooperación internacional y con herramientas que permitan enfrentar el crimen. Es ahí donde radica la importancia de este proyecto. Que busca cerrar la puerta a la impunidad de la que se han beneficiado muchos criminales y sirenas por mucho tiempo. El Estado no puede seguir usando leyes de hace más de 25 años, diseñadas por un contexto completamente distinto al que hoy tenemos. La ley de extradición, que todavía está vigente, fue aprobada en el año 2000. En ese tiempo, la criminalidad transnacional, que hoy vemos, no tenía pues el alcance, ni la tecnología que hoy actualmente tiene, ni las redes internacionales con las que hoy opera. Y eso se refleja en datos. Entre el 2019 y el 2024, Ecuador realizó, como bien dijo mi compañero Kevin Gallardo, más de 200 solicitudes, y de estas, solamente el 35% fue entrega efectiva de prófugos. Es decir, dos de cada tres procesos no se concretaron. En otras palabras, el sistema caluco, que hace más de 25 años, fue presentado en lento, es desordenado, y es poco eficaz. Y es precisamente lo que esta nueva ley quiere corregir, modernizando el sistema de extradición con procedimientos claros, plazos definidos y reglas precisas. Así, las solicitudes se transmitan de manera rápida y ordenada. Define responsabilidades institucionales. La Corte Nacional de Justicia tendrá un rol, claro, como autoridad central en estos procesos, y se establece una coordinación directa con Cancillería, con Fiscalía, con la Policía Nacional y con la Interpol. Eso significa, menos burocracia, menos confusión y más eficiencia en la cooperación internacional. Quiero recalcar algo muy importante. Esta ley no va en contra de los ciudadanos honestos. Por lo contrario, busca que los criminales que intenten burlar la justicia, paguen, ya sea solicitando su extradición o concediendo las solicitudes de otros estados bajo el principio de reciprocidad del derecho internacional público. ¿Qué implica qué? Si una nación desea que le sean entregados sus perseguidos por delitos ocurridos en ese estado, debería del mismo modo cuando otro estado se lo requiere. Este proyecto no solo acoge a los mandatos por referéndum, sino que se rige también a instrumentos internacionales como, y me permito leerlos, Convención Interamericana sobre Extradición por la Organización de Estados Americanos, Convención de Extradición por la Organización de Estados Americanos, Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional por la Asamblea General de Naciones Unidas, y Convención de las Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas. Como digo siempre, toda ley es perfectible. Toda norma puede ser recibidas las observaciones para mejorarlas. Y hoy tenemos la oportunidad de debatir con aportes en este primer debate, dicha ley, a mí me parece que sería una locura oponernos a la misma. Demostremos que realmente estamos comprometidos con el Ecuador, con las familias ecuatorianas, con nuestros niños y jóvenes, y no con quienes por muchos años le han hecho mucho daño al país. A estos delincuentes les decimos que en Ecuador la justicia tampoco tiene fronteras, y le decimos al mundo que este es un país que coopera con la justicia internacional, que cumple con sus compromisos, y que no tolera la impunidad. Este no es un proyecto ideológico, ni de un gobierno, ni de un partido, ni de fábulas de cantos de sirenas. Esto es una ley para que el Ecuador pueda tener extradición, para que la justicia llegue a donde tenga que llegar. Hasta aquí mi intervención, señora presidenta, muchísimas gracias.