palabra el asambleísta Fernando Nantipia. Muchas gracias presidente, distinguidos y colegas asambleístas, un cordial saludo a todos ustedes y al pueblo ecuatoriano que nos siguen desde los diferentes canales de comunicación y en especial a mi provincia de Morona, Santiago, presente también aquí en la Asamblea Nacional del Ecuador. Colegas asambleístas, quiero empezar indicando que este proyecto de ley, la Amazonía no es un lienzo que se tiene que planificar desde el escritorio, es un territorio vivo que respira, que se siente, que tiene el derecho histórico de planificar su propio destino. Por eso es importante, colegas asambleístas, que hoy debatimos este importante proyecto de ley de ordenamiento territorial y uso y gestión de suelo. Y es fundamental porque durante décadas a nuestras comunidades amazónicas se les ha impuesto una visión de desarrollo que choca con esta dinámica de nuestra selva y de nuestros ríos. Para nuestros pueblos y nacionalidades del Ecuador, la planificación no se hace en cuadrículas de cemento, se hace a través de los planes de vida. Estos planes son nuestra verdadera hoja de ruta, son los instrumentos donde se plasma nuestra cosmovisión, ecosistemas, cómo garantizar la soberanía alimentaria y cómo sostener nuestra cultura. Es el máximo instrumento de gobernanza territorial de la Amazonía donde están asentados los pueblos y nacionalidades del Ecuador. Reconozco que este proyecto de ley menciona bases muy importantes como la obligatoriedad de destinar presupuestos participativos y la adaptación del cambio climático. Sin embargo, al revisar minuciosamente este proyecto de ley, el texto final del articulado que hoy vamos a decidir, existe una omisión histórica que no lo podemos permitir los amazónicos y los que somos partes de pueblos y nacionalidades del Ecuador. Los planes de vida no constan en este articulado. Dentro del informe, señor presidente de la Comisión y colegas asambleístas, consta que nuestro colega asambleísta Manuel Chorro ha presentado una propuesta de texto para que pueda ser incorporada. Sin embargo, no existe dentro de este informe del por qué la negativa de incorporarlo. Por ello, me dirijo a ustedes, colegas asambleístas, señor presidente, que se recoja todas las observaciones y que incorpore como un texto definitivo un artículo que reconozca expresamente estos planes de vida de nuestros pueblos y nacionalidades como instrumentos válidos de ordenamiento territorial. Por lo cual, coincido con la petición del colega asambleísta de Galápagos que de conformidad al artículo 61 de la ley orgánica de la función legislativa, señor presidente de la Comisión solicite la suspensión del punto y que en el plazo de ocho días se pueda recoger las observaciones. No se trata de venir aquí a oponernos, se trata de caminar juntos, se trata de proponer, se trata de conjuntamente escribir leyes que solucionen la vida de nuestra población. Necesitamos que la ley obligue, sin ambigüedades, que los gobiernos autónomos descentralizados articulen sus planes de desarrollo y ordenamiento territorial, respetando de esta forma a nuestras comunidades lo que ellos ya han decidido en sus territorios. Colegas asambleístas, legislar para el territorio es legislar para la vida. No sigamos imponiendo una planificación de cemento sobre una planificación de selva. Hagamos que esta ley pase de las buenas intenciones a la realidad y que el Ecuador plurinacional se construya desde nuestros territorios, desde nuestras raíces. Por Morona, Santiago, por la Amazonía y por el país. Muchas gracias, señor presidente.