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Christopher Manuel Jaramillo Gómez (75%)
Gracias, señor presidente, colegas y legisladores. Muy buenos días. Quiero empezar expresando el profundo respeto y admiración a las Fuerzas Armadas del Ecuador y a sus tres principales ramas, fuerza terrestre, fuerza naval, fuerza aérea. Y es que cuando un ciudadano decide entregarse a la vida militar, este es un acto muy noble y de patriotismo muy elevado, el cual debe ser respetado. Todos hemos observado cómo nuestros militares han recorrido nuestras calles en tiempos de crisis, cómo solventan y cuidan nuestras fronteras e incluso apoyan cuando hemos tenido desastres naturales. Hay que entender que detrás de esa valentía, de esa fortaleza como militares, también existen familias, madres, padres, hijos que esperan con ansias ver que su ser querido llega a salvo. A todos ellos les debemos una garantía fundamental e innegociable, que si les llega a pasar algo a los militares en el cumplimiento de sus funciones o deciden retirarse en su correspondiente momento, no queden en el desamparo. A todas estas exigencias hay que demostrar, señor presidente, que la vida militar, la carrera militar, solventa un desgaste emocional, mental, físico, acompañado de un riesgo a su vida e integridad. Es por ello que por eso se justifica el desarrollo de un régimen especial de seguridad social para las Fuerzas Armadas. Y hay que recordar algo, lastimosamente en años anteriores se desarrolló un proyecto de ley de fortalecimiento en el 2016, el cual se realizó sin sustento técnico ni actorial, una irresponsabilidad muy grande para nuestras Fuerzas Armadas y que hoy debemos solventarlo en este Parlamento debido a la sentencia de la Corte Constitucional que llegó a la Asamblea Nacional del Ecuador. Y es allí donde nosotros, como parte de la Comisión de Derecho al Trabajo y la Seguridad Social, hemos escuchado responsablemente a militares en servicio activo, a militares en servicio pasivo, a expertos sectoriales para poder tomar las mejores decisiones a favor de nuestros militares. Debemos entender que por esos errores del pasado, hemos heredado un sistema fracturado y una bomba de tiempo financiera. Esta ley, quienes dicen que está errada y que benefician a los oficiales o tienen diferencia con la trova, quiero decirles que no. Más bien busca solventar que cada uno de ellos al momento de jubilarse, al momento de que decidan retirarse, puedan tener ese sustento que cada uno de ellos merece. Por eso, lo que buscamos con este proyecto de ley es asegurar que los seguros de retiro, invalidez, muerte, cesantía y salud estén debidamente financiados y blindados ante cualquier crisis que pueda existir. Y que exista la garantía inquebrantable de que el Estado cumpla con sus contribuciones y asignaciones puntuales. Que el sistema tripartito de financiamiento sea verdaderamente sólido para las futuras generaciones. ¿Y cómo lo vamos a lograr? En el proyecto de ley es muy claro, financiamiento sostenible, cobertura integral de prestaciones, organización institucional y, por supuesto, un régimen de transición justo para todos. La seguridad social, señor Presidente, es un derecho constitucional y, más aún, para quienes arriesgan su vida por cada uno de los ciudadanos de nuestro bello país. Hoy invito a los asambleístas de todas las bancadas a dar sus opiniones reales, a hacer las observaciones correctas y también a dar las sugerencias respectivas para construir una ley del ISFA que realmente respalde y sea sostenible en el tiempo. Algo que quiero mencionar es responderle al asambleísta patiño. En el artículo 60 del actual proyecto de ley, asambleísta patiño, nosotros calculamos la cesantía que los oficiales sean en base al 100% y la tropa al 125%. Por tanto, lo que usted menciona es una falacia. Y quiero decirle que en la Comisión de Derecho al Trabajo y la Seguridad Social hemos debatido correctamente esto para beneficiar tanto a la tropa como a los oficiales y para que nuestros militares, por supuesto, se sientan respaldados por una asamblea que cumple con responsabilidad ante el Ecuador y todos. Muchísimas gracias.