Gracias, presidente. Un saludo a los colegas legisladores y legisladoras, a las personas que acompañan este debate importante en el tema de transporte al país en general y particularmente un saludo fraterno y caluroso a la provincia del Carchi, quien me ha dado el voto de confianza por tercera vez. El informe que debatimos constituye un importante avance en términos de luchar contra la precarización, la terrorización, el conflicto de competencias, constituye también una herramienta valiosa para la construcción, cada vez más necesaria de la cultura del transporte, de la movilidad responsable, que sea sostenible, que sea de calidad y sobre todo que sea segura.
Regular el transporte terrestre, el tránsito y la seguridad vial es regular para la vida. Y aquí tengo algunas cifras que nos llaman profundamente a la reflexión. En Ecuador, según cifras del INEC, se cerró el año 2024 con un total de 21.220 siniestros de tránsito, con un promedio de 58 siniestros por día y un aproximado de dos siniestros de tránsito por cada hora. En el Ecuador, colegas legisladores y legisladoras, se cerró el año 2024 con 20.614 víctimas de accidente de tránsito. Lamentablemente, 2.302 de aquellas fallecieron y 18.312 quedaron lesionadas.
En otras palabras, aproximadamente cada cuatro horas se pierde una vida por accidentes de tránsito. Estas y otras realidades son las que debemos intentar cambiar con la regulación que hoy debatimos. Una reforma a la ley de transportes no puede ser sólo una sumatoria de artículos, tiene que ser un acto de comprensión a través de la transformación que han sufrido los ecosistemas de movilidad, por ejemplo, y de transporte terrestre en el país en los últimos años. Yo quiero referirme a un tema puntual, pero de profundo sentido estructural, que es la incorporación del transporte técnico y logístico como una movilidad que sea reconocida dentro del marco legal.
Y esta incorporación no es teórica, sino que es el resultado de la realidad de un sector del transporte que lleva más de 11 años en operación en todo el país, con contratos con instituciones públicas como el INEC, como el CNE, como la vicepresidencia y con decenas también de gobiernos locales, adicionalmente también con instituciones privadas. Pero el problema es que se llevan estos contratos en condiciones de precariedad. Y el transporte técnico y logístico es una modalidad que ya existe en la práctica comercial del transporte. Es un giro de negocio incorporado ya en la cultura comercial del transporte.
Es una modalidad que cumple un rol específico. Y aquí quiero ser claro, no es carga pesada, no es taxi, no es transporte mixto y aunque ya existe en la realidad del mercado, hasta hoy vive en la informalidad legal. A pesar de que cumple funciones específicas como un servicio público, en la práctica este sector termina tercerizado, aun cuando la Constitución de la República prohíbe expresamente la tercerización. ¿Qué significa eso en términos reales? Significa que hay trabajadores y vehículos que prestan servicios a diario para proyectos técnicos, sociales, estadísticos, de salud o de desarrollo rural, pero no cuentan con permisos de operación.
Significa también que el sector del transporte técnico y logístico no tiene acceso a beneficios ni garantías, significa que, aunque existe, son parte de un sistema que no lo reconoce. Algo similar a un sistema que se ha desarrollado últimamente con las entregas a domicilio, pero que pocos conocemos la urgencia de regulaciones para que se protejan los derechos. En este caso de precarización del trabajo, de la vida y en ese contexto de injusticia en contra del sector técnico y logístico, celebro la incorporación de esta modalidad en una reforma que trata de dar justicia y felicito al trabajo que se ha hecho en la Comisión de Desarrollo y a sus integrantes, insisto, por hacer justicia.
A un gremio que por más de 11 años ha buscado su reconocimiento legal. Quisiera señalar, además, que el reconocimiento de transporte técnico y logístico no trata de inventar una nueva figura para competir con otras modalidades que son existentes. Aquí se trata de ordenar lo que ya ocurre, de evitar zonas grises, de reconocer que el transporte en el siglo XXI no puede seguir atado a la lógica del pasado. Y aquí cabe una pregunta, ¿quién se beneficia si se sigue negando esta figura? ¿Quién gana cuando los trabajadores de transporte están tercerizados?
Yo entiendo que algunos gremios ya reconocidos, aunque saben de la existencia del transporte técnico y logístico, han expresado su desacuerdo de que se le reconozca como modalidad. No es acaso una contradicción, diría yo, porque sólo hay que hacer memoria y recordar que las modalidades que hoy se reconocen en la ley vigente, muchas de ellas en algún momento tampoco existieron. Además, hay que estar tranquilos y decirlo con claridad meridiana, el transporte técnico y logístico no viene a disputar un nicho de mercado ni a competir con ninguna otra modalidad.
Lo que se trata únicamente es de regularizar el espacio que ya vienen ocupando en el mercado. Sólo que ahora, lamentablemente, están tercerizados, pero espero que pronto, con la aprobación de esta reforma, pues sean ya regularizados. Es importante precisar que defender los derechos no puede convertirse en el acceso a un monopolio. Hay espacio para todos si es que hay regulación clara, si es que hay un compromiso institucional y si es que entendemos que el transporte moderno necesita flexibilidad, pero con responsabilidad. En la revolución ciudadana creemos en la planificación, no en el desorden.
Creemos en los derechos, no en los privilegios. Creemos en el marco legal que debe ponerse al día con la realidad social y técnica del país. Por eso hago un llamado a todas y todos los legisladores a respaldar el reconocimiento del transporte técnico y logístico y a mirar el problema con altura institucional y con profundo compromiso de justicia. La ley no puede seguir dándole la espalda a quienes ya sostienen parte del Estado desde el volante. Debemos regular lo que ya funciona, dignificar lo que ya sirve y democratizar el transporte que es al mismo tiempo modernizar el país.
Hasta ahí mi intervención. Gracias, colegas legisladores y legisladoras. Tiene la palabra.