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Sade Rashel Fritschi Naranjo (100%)
Un cordial saludo a todos mis colegas asambleístas y por supuesto a todos los ecuatorianos y ecuatorianos que nos siguen a través de los diferentes medios de comunicación. A través de mi intervención me permito agradecer por supuesto a la Comisión de Biodiversidad y Recursos Naturales por la apertura para tratar y trabajar esta reforma, la cual busca modificar el COA, el Código Orgánico del Ambiente y la Ley de Educación Intercultural con respecto a la educación ambiental. Este proyecto de ley nace por el profundo amor a mi país, su gente y por supuesto su naturaleza, pero sobre todo nace por la necesidad de potenciarlo y cuidarlo. Y al ser galapagueña, algo que me enorgullece, el haber crecido rodeada de la naturaleza, el haber entendido desde temprana edad cómo conocerla y cuidarla, es la razón principal por la cual presento esta reforma, la cual busca potenciar que nuestros niños, niñas y adolescentes a través de la educación ambiental puedan ser conocedores, crear conciencia y embajadores de nuestra biodiversidad. Esta reforma al Código Orgánico del Ambiente reconoce que la Constitución de la República del Ecuador garantiza el derecho a un ambiente sano, así como la obligación del Estado y de la sociedad de prevenir el daño ambiental, proteger la naturaleza y recuperar espacios afectados. También expone que la educación ambiental es indispensable para entender la importancia de modificar nuestros hábitos de consumo, para conservar también nuestros recursos finitos, para cuidar a las especies en peligro de extinción y sobre todo para lograr una mejor convivencia con el medio ambiente, para que así las futuras generaciones también puedan disfrutarlo. En este sentido, la iniciativa de ley propone incorporar contenidos de educación ambiental en la malla curricular desde niveles de educación inicial, básica y bachillerato. Estos no solo se desarrollarán en el aula, sino también en campo, orientados a generar beneficios para su institución y por supuesto para su comunidad también. De igual manera, pretende que los docentes a cargo reciban capacitaciones, lineamientos y directrices sobre educación ambiental para instruir a sus estudiantes. Colegas asambleístas, esta reforma en ningún caso incrementará el gasto público, ya que en las escuelas y colegios los mismos docentes de ciencias naturales serán quienes impartan estos conocimientos. Por lo que insisto, que esta iniciativa legal no genera gastos adicionales al presupuesto general del Estado. También es importante mencionar que en 38 años, el Ecuador ha perdido 1.160.000 hectáreas de coberturas naturales, tales como bosques, manglares, herbazales, afloramientos rocosos, entre otros. De igual manera, nuestro país produce más de 13.000 toneladas diarias de basura y únicamente el 6% es rescatada y el 94% se entierra en los rellenos sanitarios. En consecuencia, a lo mencionado, el articulado que se propone en materia de educación ambiental se ha convertido en una necesidad urgente para fortalecer la resiliencia del país frente a las amenazas que actualmente vivimos debido al cambio climático. Además, permitirá el cumplimiento de los compromisos internacionales como el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, la Agenda 2030 y los ODS que están suscritos por el Ecuador. Este enfoque integrado entre ambiente y educación permitirá una respuesta coordinada y equitativa, priorizando los territorios y comunidades que están expuestas a los efectos de cambio climático, garantizando su derecho a la información, participación y educación. La educación ambiental constituye un eje importante para la sensibilización y capacitación de la ciudadanía. Si esta reforma no se aprueba, las condiciones y las conductas de las personas seguirán siendo las mismas que se viven actualmente y que seguramente, de no tomar medidas, empeorarán a futuro. Por eso, apoyar esta reforma es fortalecer el concepto de un desarrollo sostenible, tomando como base una visión a largo plazo y considerando las necesidades de las futuras generaciones. Estamos a tiempo, el momento es aquí y ahora. Muchas gracias, señor presidente.