Quiero también enviar un fuerte abrazo a mi querida provincia de Loro, de quien orgullosamente represento. Hoy debatimos un tema que va más allá de colores políticos, ideologías y diferencias. La protección a la vida y a la salud de quienes más lo necesitan. El informe que presentamos para el primer debate de proyecto de ley orgánica para la atención integral del cáncer es fruto en conjunto, riguroso y sensible, liderado por la Comisión de Salud y el Deporte. Sin embargo, quiero centrar mi intervención en una decisión crucial que tomamos durante la elaboración de este articulado, ya que la Comisión me permitió incluir un capítulo para el tratamiento diferenciado del cáncer en niños, niñas y adolescentes.
Porque cuando hablamos de ellos, no podemos hablar como lo hacemos con los adultos. En la niñez, lo que salva vidas es la detección precoz y oportuna. Lo que no pasó con Mili, una niña orense de tres años que en el 2022 fue diagnosticada con una infección, que detrás de ese diagnóstico, una leucemia linfobástica aguda estaba secretamente desgastando su cuerpo y sus sueños. Afortunadamente, en la desesperación de sus padres de no ver mejoría, acudieron a otros especialistas en otra ciudad, donde dicha enfermedad fue detectada. Mili atravesó un doloroso tratamiento y hoy, con seis años, es una sobreviviente del cáncer.
Así como Mili, hay muchos niños en el Ecuador que no tienen un diagnóstico correcto o no son detectados a tiempo. Y en algunos casos, ya no tienen una historia que contar. Porque en esta enfermedad, cada minuto cuenta, cada síntoma importa y cada diagnóstico a tiempo puede significar que un niño siga soñando, que una niña siga jugando y que un adolescente no tenga que guardar sus sueños en un cajón. Cada año en nuestro país, más de mil familias reciben una noticia que cambian su diario de vivir en una batalla, porque son diagnosticados con cáncer.
En la ley que hoy analizamos, recoge medidas específicas para ellos, como Atención integral, que garantiza desde la promoción de la salud hasta cuidados paliativos, siempre priorizando el interés superior de cada niño. Asimismo, la atención y tratamiento diferenciado, que permita la atención bajo un enfoque especializado, multidisciplinario y adaptado a su etapa de cada desarrollo. También protocolos de detección precoz, temprana y tratamientos oportunos. Se determinó la inclusión curricular de temas de salud oncológicas, para que la formación de profesionales de la salud sea integral. Y algo muy importante, el acompañamiento psicológico para el paciente y para su entorno familiar.
Porque no basta curar el cuerpo, debemos también sostener el corazón y la mente de quienes atravesan este duro camino. El cáncer no espera. Hoy tenemos la oportunidad de dar esperanza. Esta asamblea puede marcar el inicio de un camino que le dice a todos los guerreros que luchan día a día, que estamos de su lado, porque respaldar este informe es ponernos del lado de la vida, es ponernos del lado de los más vulnerables y es ponernos del lado de una política humana. Muchas gracias, queridos asambleístas. Señor Presidente, gracias por la palabra.