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Nathaly Estefanía Farinango Delgado (100%)
Buenos días, señor presidente, colegas legisladores, a los ciudadanos de la provincia de Guayas y a los ecuatorianos que miran con atención este importante debate. El debate que nos reúne hoy, colegas legisladores, no trata únicamente sobre una ley educativa. Hoy estamos debatiendo una decisión estructural sobre el futuro de nuestra juventud ecuatoriana, un modelo de desarrollo que queremos para nuestro país y por eso felicito esta propuesta de la asambleista Valentina Centeno. El mensaje central de esta ley es convertir a la educación en un motor directo de reactivación económica. Empleo juvenil, en base a una articulación estratégica entre educación, empresa, territorio y empleo. Conectar a la juventud con la educación y a la educación con la producción y el empleo soluciona una de las mayores preocupaciones que tenemos como jóvenes ecuatorianos y que está enfocado en el acceso a la universidad, a tener un título de tercer nivel y a la posibilidad de luego de haber estudiado años de esfuerzo, obtener un empleo y un empleo adecuado. Y justamente esta propuesta legal enfrenta y propone soluciones a estas justas y legítimas aspiraciones. Esta ley no solo garantiza educación, esta ley garantiza oportunidades reales para nuestros jóvenes, facilita el aprendizaje con propósito y una inserción directa al mercado laboral. Institucionaliza, colegas legisladores, lo que es la formación dual, teoría y práctica en entornos reales, en donde los estudiantes no aprendemos pues solo en abstracto, aprendemos produciendo, innovando, resolviendo problemas en concreto. Esto es fundamental porque muchas veces los empleadores, y lo decía un colega legislador, nos exigen experiencia laboral a más de los títulos académicos alcanzados. Esta ley permitirá que este panorama cambie completamente la posición de los estudiantes y los graduados frente al mercado laboral. Hay que tener claro el concepto que nos trae este nuevo cuerpo normativo, una política que combate el desempleo juvenil pero sin precarización laboral alguna. La formación dual no genera relación laboral, prohíbe expresamente la sustitución del empleo, obliga a la existencia de una póliza de seguro estudiantil, establece protocolos ante vulneraciones, crea un registro nacional y mecanismos de supervisión. La formación dual no sustituye el empleo, colegas legisladores, realmente lo crea. Porque cuando una entidad receptora del sector económico y productivo forma a un joven, nos forma como jóvenes, está preparando también un futuro colaborador. Debemos ser responsables por eso con nuestros criterios. Más aún cuando en países como Alemania, que han citado tanto en las comisiones generales, como también colegas legisladores, la formación dual se ha convertido en la columna vertebral de su sistema productivo. Allí la mayoría de aprendices del sistema son contratados por las mismas empresas donde se forman. No es casualidad que mantengan históricamente los niveles más bajos de desempleo juvenil. Otro ejemplo, en España. El uso de este sistema dual de formación profesional ha incrementado significativamente la empleabilidad y muchas empresas incorporan a las y los alumnos a sus plantillas una vez han concluido sus estudios. Esto no es un experimento, es un modelo probado en economías sólidas y países prósperos. Y hoy Ecuador decide adaptarlo a su realidad. Esta ley no se queda en declaraciones. Crea un comité público-privado permanente que articula producción, educación y trabajo. Crea clústeres académicos, productivos, territoriales, para alinear la oferta educativa con las vocaciones económicas locales. No puede seguir siendo posible que las carreras estén desconectadas del mercado laboral. Entendemos que la educación tiene un valor intrínseco por ser un derecho humano fundamental donde todos los seres humanos deberíamos acceder. Pero también tiene un valor instrumental para que esa educación nos permita también acceder a un empleo, a un empleo adecuado y así poder mejorar la economía de nuestras familias y mejorar así también la economía de nuestros territorios y la economía nacional. Esta ley reconoce que la experiencia también educa. Y es justamente el reconocimiento de aprendizajes previos lo que permite certificar competencias adquiridas previamente. Otro de los beneficios de esta propuesta legal está contemplado en su artículo 5, en el que permite que un trabajador empírico continúe estudios formales, dando la posibilidad a miles de personas que sin haber tenido acceso a una educación formal tienen un conocimiento desde la práctica y desde la experiencia y tendrán ahora una oportunidad más cercana para culminar o iniciar una carrera académica. Esto es inclusión real. Esto es dignidad laboral, colegas legisladores. Finalmente, señor presidente, debo mencionar y resaltar el enfoque social que se le ha dado a esta ley. No solo desde lo económico que puede generar para nuestro país, sino sobre todo desde ese aspecto social que jamás podemos olvidar, que prioriza jóvenes de las zonas rurales, mujeres en sectores donde existen brechas sociales, personas con discapacidad y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Y señalo esto porque el pueblo ecuatoriano, con toda la razón, siempre nos va a exigir problemas a las soluciones. No solo quejas desde nosotros mismos, sino también plantearles problemas a las soluciones. Soluciones a los problemas que tenemos y tiene muchos problemas el Ecuador. Y que somos precisamente nosotros como legisladores, como autoridades, los que deberíamos plantearles esas soluciones. Y nos exigen que no nos confundamos progreso con sacrificio. Que no se confunda sacrificio con explotación. Porque decía un ex legislador, Marco Proño Maya, nosotros estamos en contra de los demagogos que quieren progreso sin sacrificio. Pero también en contra de los insensibles sin corazón que quieren progreso a costa de la explotación y de las lágrimas de los más débiles de la patria. Hoy estamos alineando la educación con una realidad productiva del país. Estamos diciendo a nuestros jóvenes que su esfuerzo tendrá sentido, que su formación tendrá propósito y que su educación abrirá puertas reales de empleo. Y por eso invito a todos los colegas legisladores a ser parte de estas soluciones a los problemas que nos planteamos como jóvenes ecuatorianos. Que no por seguir una línea política dejemos de ser parte de una ley que brinda soluciones a la mayoría de los jóvenes de nuestro país. Que queremos acceso a la educación, por supuesto. Que el Estado tiene la obligación de darnos educación, por supuesto. Y cuando hablamos de Estado, no solo hablamos de gobierno central. También hablamos que desde la Asamblea Nacional deben generarse esas leyes que nos brinden mayores oportunidades. Gracias, señor presidente. Gracias, colegas legisladores. Gracias, colegas legisladores.