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Sandra Elizabeth Figueroa Aguilar (75%)
Asambleísta, Sandra Figueroa. Gracias, señor presidente, por su constante amabilidad y caballerosidad. Queridos colegas de la Asamblea, absolutamente todos, de todas las bancadas, porque siempre me he puesto de pie a decir que primero el respeto, porque afuera todos somos hijos de Dios y seres humanos. Por eso para mí no hay diferencia. Pero sí peleo las diferencias políticas. Siempre lo he dicho. Lo que sí no puede ser posible es que a una persona que lleva muchos años en una bancada defendiendo la quilla y en la calle, por simplemente haber sido emocionada, se quiera pretender pensar siquiera de que yo por eso ya soy morada o que soy desleal. Yo soy leal a mis principios, leal a Dios por sobre todas las cosas. Y Él que me mira es el único que me va a juzgar. Me molesta esta actitud, señores, y con todo el perdón, compañeros de mi bancada. Porque sobre todo es el respeto a Sandra Figueroa, mujer de 54 años, madre y abuela. Entonces merezco respeto. Pero señor presidente, agradeciéndole a usted y a quienes me han emocionado, ya no estoy en edad de estar en estas cosas. Yo creo que yo he demostrado quién soy y siempre lo seré. Y no necesito estar en una comisión para ser más o menos. Siempre le voy a servir a mi pueblo, siempre voy a llevar a Durán en mi corazón y le serviré hasta el último día porque lo quiero ver cambiar. Y ya quisiera que el presidente Novoa vaya y lo cambie. ¿Por qué no me importa que sea Novoa? Porque solo el presidente Correa pudo cambiar la seguridad de este país. Correa sí lo hizo. Que lo haga Novoa también. Que lo haga. Que lo haga, que se lo agradeceré. Que lo haga. Yo quiero que el presidente lo haga. Le deseo lo mejor. Que lo haga bien para poderlo aplaudir. Porque a mí no me importa ni al pueblo cómo se llame. Queremos que un presidente nos responda. Eso es todo. Pero estar en medio de lo que yo más he debatido aquí, que más lo he criticado. No peleen. Trabajen. Trabajemos. Me molesta esto y haber estado en medio. Y aprendamos por amor a Dios. La gente afuera se muere. Se los he dicho más de una vez. Trabajemos. Dejémonos de esto. Si no va el que yo quiero. ¿Qué les pasa? Esto no es escuela. No es la vecindad del pueblo. ¿Qué les pasa? Trabajemos con amor. Y no importa que me critiquen. Sigo diciendo, señor presidente. Gracias por las puertas abiertas siempre. Gracias por su caballerosidad. Y me disculpo ante todos. Porque debí haber dicho gracias por la nominación y acepto. Pero no quiero estar en medio de esto. No puede ser posible. Que por una nominación, la cual nuevamente agradezco. Se haga una polémica. No estoy de acuerdo. Y lo siento a mi bancada. En que si no es fulano, no es nadie. Eso está mal. Pero también acepto. Señores de la bancada, de la oposición. Y señor presidente. Tiene que haber diálogo. Dígale a la bancada nuestra. No quiero Juanito. Pero mire, hablemos con alguien que sea de un mejor diálogo. Me parece que fulano de tal no nos ataca tanto. Porque queremos trabajo cordial. Un trabajo que sea sin tanto ataque. Eso es todo. Solamente es un tema de conversar. Entonces, ninguno de los dos lados. Déjense de estar en los extremos. Déjense de estar en los extremos, señores. Porque es horrible estar en medio del sánduche cuando se pelea papá y mamá. Yo me siento así ahora. Pero lo que sí les puedo decir, señores, es que mi lealtad a la bancada, así cueste una persecución. Voy a tener que soportarla. Porque mis canas me dicen, responde a tus principios. Porque mi principio cristiano me dice, Dios te dijo que le seas leal a quienes son tus jefes en la tierra. Entonces, si voy a tener que soportar una persecución, lo haré. Lo haré porque yo quise entrar por esta bancada. Y fue aquí que el pueblo de Durán y de la provincia del Guayas me dio el voto. Y solo por esa razón, de principio, con mi bancada, es que acepté lo que dijo el bloque que renuncia. Pero sepan, sepan que con pesar, porque así no se maneja la política. Sepan que ya es hora que el presidente Olsen converse con esta bancada. Que lleguen a acuerdos para no tener estas situaciones vergonzosas. Trabajemos mejor, compañeros. Pongámosle corazón. Quizás si no gritamos que haya menos sanción. Compañeros revolucionarios, los tengo en mi corazón, la revolución está en mi sangre. Y no lo duden ni un segundo. Muchísimas gracias, compañeros presidentes. Perdón otra vez, mil disculpas. Gracias a todos.