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Mónica Rocío Alemán Mármol (100%)
Gracias, Presidente. Un saludo a todos los ciudadanos y ciudadanas que siguen esta importante sesión a través de los diferentes medios de comunicación. A su vez, quiero saludar a todas las personas jubiladas y jubiladas, estudiantes universitarios que están afuera de esta Asamblea Nacional reclamando el legítimo derecho a lo que la Constitución les cobija. Quiero nada más, colegas asambleístas, mencionarles que en esta tarde estamos debatiendo la política fiscal más importante de nuestro país, el presupuesto general del Estado para el año 2026. Colegas, el pilar de la gestión económica responsable y la garantía de la estabilidad precisamente es cumplir la regla fiscal. Y aquí mi intervención será específica para defender de manera irrestricta el principio de sostenibilidad, transparencia y justicia social. No es menor, y lo he repetido varias veces en la Comisión, que este presupuesto nace viciado porque ya incumple la regla de sostenibilidad fiscal. No es menor decir un déficit permanente de 1.802 millones de dólares. Acá también se podrá justificar que hay una excepcionalidad, pero la excepcionalidad ya se está convirtiendo en una regla desde el gobierno de Lasso, que con decretos presidenciales prácticamente justifican estas inoperancias en la asignación de recursos adecuados a la educación y a la salud como sectores prioritarios. Colegas, la inversión y salud no es un gasto, es una palanca fundamental del desarrollo y la equidad y la movilidad social. Por ello, estas cifras que se presentan en un presupuesto deben representar compromisos reales y financiados, no meras aspiraciones contables, no sólo por cumplir el 0.5% del Producto Interno Bruto para que decir que sí, en el papel aguanta todo y se ve bonito. No se está cumpliendo porque el momento en el que se deben ejecutar los recursos de inversión en salud y en educación, a octubre de lo que va de este año, prácticamente el 2025, los ministerios de estas carteras de Estado han ejecutado menos del 50%. Y quiero hacer relación a lo que mencionaba el legislador anterior, que las universidades posiblemente no puedan alcanzar la ejecución presupuestaria en estos últimos días. Pues déjeme decirle que asimismo muchos de los ministerios de este gobierno que representan y tienen una ejecución en inversión baja del 50%, tampoco la harán. ¿Qué significa esta cifra para la gente? ¿Significa el momento que no hay una asignación de vida a educación y salud? ¿Significa que persisten impagas las realizadoras? ¿Existe la deuda a aquellas externalizadoras de alimentación, limpieza, seguridad de los hospitales? Es decir, la crisis en salud se agrava por la falta de gestión y recursos efectivos. Lo más preocupante que esta proforma presupuestaria para el año que viene, está representando el mismo esquema de lo que hemos pasado este año 2025. En una partida, yo lo puedo decir, de compras ficticias, como equipos que sabemos que por la baja ejecución presupuestaria, ahí se contemplan prácticamente los más de 5 mil 600 millones de dólares entre ambos ministerios de salud y de educación. Esta partida corresponde a bienes de larga duración. Miren ustedes, acá prácticamente se podrá evidenciar. Esta es una partida que prácticamente a octubre del 2025 fue de apenas 66 millones lo que se ejecutó, de una asignación de 5 mil 601 millones. Es decir, 90 veces menos de lo que se presupuesta acá en ambos ministerios. Esa es la ejecución y esos son los datos prácticamente que se están dando. Es dinero puesto ahí sólo para inflar la cifra, es decir, no para resolver los problemas. Es un patrón de promesas rotas, colegas asambleístas. Y quiero citar aquí algunos ejemplos críticos. El IVA y la seguridad. Se justificó este doloroso incremento al impuesto de valor agregado al 15% con la promesa de financiar y mitigar los problemas de inseguridad que tenemos en nuestro país. Pero sin embargo, los más de 1.500 millones proyectados no se han reflejado explícitamente en los presupuestos ni del Ministerio del Interior, de Defensa, ni de la Policía Nacional. Colegas, esto no es una falta de correspondencia. Esto es una traición a la confianza ciudadana, porque no le están dando respuestas a lo que ellos han solicitado. Se pide el sacrificio del pueblo al impuesto de valor agregado, pero sin embargo, aquí no se reflejan en qué es lo que se está invirtiendo para mitigar este mal social. El recorte a la educación superior. Colegas asambleístas, esta proforma presupuestaria consumen grave ataque al futuro del país al reducir el presupuesto a 19 universidades. La Universidad Central, 15 millones. La Universidad de Cuenca, 11 millones. Una universidad pequeña que recién nació, la Mautaguasi, que incluso los estudiantes y directivos están afuera, le reducen casi el 70% de su presupuesto. No me vengan a decir que no se han reducido estos datos en la universidad. También la Universidad de Santo Domingo y, como les digo, colegas asambleístas, qué respuesta van a dar en sus territorios cuando los estudiantes y padres de familia reclamen que estas afectaciones posiblemente están trucando aquellos proyectos de vida profesional que requieren los jóvenes de nuestro país. La deuda a los gobiernos locales. Si bien la proforma 2026 está contemplando la asignación para los gobiernos autónomos descentralizados, está ignorando una deuda que acumula el Estado central que mantiene de momento alrededor de los 700 millones de dólares. Mientras no se regularicen estos pagos pendientes, la nueva asignación nuevamente será una simple ficción, colegas. No resuelve la asfixia financiera que sufren municipios y prefecturas. Esto les impide a que ejecuten las obras y, lógicamente, que lleguen con ese beneficio a los ecuatorianos y ecuatorianas de los distintos territorios de nuestro país. Hemos, también quisiera hablar de aquel bono llamado legado de honor. ¿Qué clase de honor hay en una medida clientelar y pasajera, y quiero decirlo, por campaña electoral que fue en el 2025? Porque en este presupuesto está totalmente ausente. El verdadero legado de honor sería un sistema de seguridad financiado de forma permanente y transparente, y no un bono electoral. El único legado que deja esta acción es de la improvisación y el engaño. Este rubro, colegas asambleístas, absolutamente de todas las bancadas, debemos fiscalizar de manera responsable. Y hablando también de bonos a fiscalizar, hay que dejar de engañar a los jóvenes. Se hablaba hace tiempos atrás de que este proyecto y programa muy sonado de jóvenes de acción y va a ser ya de manera permanente. Pero en esta proforma presupuestaria ni siquiera se contempla y se identifica en dónde estará. Que nadie puede olvidar. Hace un momento se hablaba también de que se están haciendo obras, pero aquí yo quiero mencionar y hacer una relación. Por cada obra que le colocan para las obras públicas en salud, 25 dólares le colocan a pago de deuda. Por un dólar que le colocan a salud, 25 dólares para pago de deuda. Eso no es una política de desarrollo, eso es una política de sumisión financiera, colegas asambleístas. Para cubrir los huecos de este presupuesto se requiere un financiamiento total de 15 mil 262 millones. 7 mil 400 a deuda externa, 7 mil 800 y un poco más a deuda interna. ¿Qué significa esto? Que prácticamente se ponen en riesgo los rubros del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. En resumen, estamos ante un presupuesto que prácticamente nace con vicios de ilegalidad. Un presupuesto que carece de transparencia en el uso del impuesto al valor agregado. Y que por encima de todo está priorizando el pago de la deuda sobre la inversión en obra pública y bienestar de los ecuatorianos. Hago un llamado a todos los colegas asambleístas, ya que nuestra responsabilidad histórica es la fiscalización. La gente clama y pide que demos una respuesta y seamos empáticos con la realidad y lógicamente con lo que está demandando y las preocupaciones que cada uno tiene. No podemos ser cómplices con nuestro silencio o nuestra ignación de un presupuesto que condena al país al estancamiento y el endeudamiento perpetuo. Por todo lo expuesto, colegas asambleístas, quiero conminar a todos ustedes y exhortar a que este presupuesto sea observado. ¿Por qué razón? Porque el pueblo necesita unas respuestas para que nos presenten lógicamente un presupuesto real que cumpla con las expectativas de la gente. Y seamos empáticos con cada una de las necesidades, es lo que estoy solicitando que se devuelva al Ejecutivo para que regrese corregido y lógicamente real y que no se le miente al país. Gracias, queridos ecuatorianos, queridos colegas asambleístas, expuesto las razones por las que este presupuesto debe ser observado. Agradezco la palabra, presidente. Gracias.