🕒 0:07
Julio Vicente Patricio Xavier Lasso Mendoza (100%)
Gracias, presidente. Un saludo cordial a todos los asambleístas, hombres y mujeres. Si algo positivo nos dejó la pandemia es que puso en evidencia la importancia de la salud mental. El encierro nos hizo dejar atrás prejuicios y tabúes en torno a este tema, porque el desconocimiento nos decía que la salud mental era un asunto de locos. Lorenzo Ponce mencionó, Raúl Chávez, y los que venimos de Guayaquil sabemos que ese era casi como un estigma. Por eso es que el desconocimiento es la vía más rápida a la precarización de la sociedad. El desconocimiento afecta los cimientos de la propia vida. El desconocimiento desperdicia recursos que por supuesto nunca sobran en ninguna parte de este mundo. El desconocimiento nos hace pagar una carga enorme en lo emocional, en la salud mental. Por eso un país que requiere dignificar la vida, tiene que socializar todos los problemas que enfrenta y eso significa socializar a todo nivel. En ese sentido nuestra niñez, nuestra adolescencia sufren y el resto desconocemos las razones de esos padeceres. Desde el adultocentrismo tendemos o tendemos a minimizar los problemas que afrontar los problemas que afrontan niños y adolescentes. Y ese es el primer problema de la salud mental. Tenemos que ampliar, abrir nuestras mentes. Por ejemplo, en el tema educativo en general y debido a las presiones de lo que llamamos excelencia académica, hemos enfatizado en la importancia, por ejemplo, en la importancia de las calificaciones, olvidando los factores psicosociales que esa presión impone. De allí que un proyecto como el que hoy conocemos propuesto por el colega Raúl Chávez, tenemos que trabajarlo con absoluta responsabilidad abarcando la mayor cantidad de voces posibles. La salud mental está afectada por los problemas de la sociedad actual. El desarrollo tecnológico, sobre todo en las redes, en las tecnologías de las computadoras, tanto que se especula que en corto plazo un computador no va a necesitar dialogar primero con una persona, sino que lo podrá hacer dialogando con otro computador, saltándose la intervención humana. En ese mundo de vértigo, de velocidad asombrosa, quienes más expuestos están son nuestros niños y adolescentes. Y ahí va a haber una enorme carga perturbadora de sus emociones y la sociedad tiene que estar atenta y advertirles a los profesionales en salud mental sobre la importancia del trabajo preventivo que habrá que hacer. Otro aspecto de este proyecto es que cuando hablamos del ser humano, lo ubicamos únicamente en el plano físico, es decir, la salud se enfoca únicamente o mayoritariamente en el cuidado del organismo, del cuerpo. Pero, ¿y la psiquis como símbolo de salud mental no debe ser cuidada? Los seguros en salud no deben abarcar eso también? Incorporar la salud mental en la gama de servicios que ofrecen las aseguradoras implica un salto cualitativo en el bienestar de los asegurados. Las sociedades actuales tramposamente llamadas modernas sometidas a mensajes que ni siquiera alcanzamos a procesar, sufren cada vez más trastornos emocionales y psicológicos que deben ser atendidos. Una sociedad sana no solo tiene que tener acceso a la salud, el empleo, la diversión, sino que debe proporcionar espacios para tratar temas como estos. Ayer tuve la oportunidad con mi colega Ana Belén Belén Yela de recibir a profesionales que trabajan a favor de los niños que viven en autismo, por lo que todos los días enfrentan prejuicios, discriminaciones, falta de políticas públicas y normalmente un estado ausente. Autismo visible se llama la fundación que parte de un hecho importante científico, diagnóstico no es pronóstico. Por eso creo necesario que cuando este proyecto vuelva a la comisión encargada de trabajar lo que lo ha venido haciendo, colectivos como estos, autismo visible, tienen que ser recibidos para enriquecer aún más esta propuesta. Gracias Presidente.