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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
palabra el asambleísta.
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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
está Luis Jacob. Buenas tardes, Presidenta, compañeros legisladores. Bueno, a mí este tema es muy importante porque somos la voz del pueblo. Hoy levanto mi voz para expresar una preocupación legítima que comparten miles de familias jideñas y de las parroquias rurales que yo pertenezco. No podemos permanecer indiferentes cuando los ciudadanos reciben las niñas de agua cada vez más altas, mientras enfrentan servicios públicos deficientes, interrupciones constantes de una evidente falta de atención por parte de las autoridades competentes. Nadie discute que los servicios públicos deben financiarse y que las instituciones necesitan recursos para operar. Lo que sí cuestionamos es que pretendan cobrar a la ciudadanía una cultura a cambio de un servicio deficiente. ¿Cómo se puede justificar un incremento de planillas de agua cuando existen comunidades como las parroquias rurales que yo represento que permanecen uno, dos, tres, una semana, un mes sin ese servicio, sin planes de contingencia y sin expulsiones oportunas? ¿Cómo se puede exigir mayores pagos cuando la misma excusa de todos los días, de todas las semanas o todo el mes? Es las tuberías rotas, afectando permanente el desarrollo y generando pérdidas económicas para familias y productores rurales. Entonces, no podemos hablar de eficiencia cuando existen barrios enteros que no cuentan con contenedores de basura y donde los horarios de recolección no cumplen de manera regular, lo que provoca que las calles estén llenas de basura y contaminación. La ciudadanía no se opone a contribuir lo que rechace la falta de proporcionalidad entre lo que paga y lo que recibe. Cuando un gobierno local incrementa cobros sin garantizar un local, un incremento de cobro sin garantizar un servicio eficiente, transparencia y de calidad, el problema deja de ser administrativo y se convierte en una cuestión de justicia social. Los barrios quiteños y de las parroquias rurales no pueden seguir siendo tratados como ciudadanos de segunda categoría, que tienen que suplicar por un servicio. No recibirlos y no hablamos de un incremento menor, sino de duplicar, de triplicar un costo de planilla de agua potable con respecto a lo anterior que se venía pagando. Por eso, señora Presidenta, he enviado un video a Secretaría para subir su licenciación. Gracias. Gracias. Gracias.
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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
Autorizado.
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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
Los valores que hemos recibido en las cartas de agua son valores altísimos. Tengo acá en la carta 155 dólares de la tabla de basura, un consumo de agua de 3 dólares. No entendemos la razón de este desequilibrio porque pagamos más de la basura que del agua.
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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
Ni barrio. No es justo 155 y el agua es 385.
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Luis Fernando Molina Onofa (100%)
Es aquí la manifestación de nuestros ciudadanos. Por eso este cambio de orden del día propuesto de mi colega Ordóñez es tan importante tratarlo, porque esta situación está asfixiando a los hogares de los quiteños, sin recibir la atención de autoridades, sin recibir la atención incluso de conocida de muchos concejales que han dado la espalda al mismo pueblo que los eligió. Por eso, nuestros agricultores, comerciantes, emprendedores y trabajadores aportan diariamente al desarrollo del Distrito Metropolitano de Quito. Ellos merecen un servicio digno, permanente y eficiente. Por ello es importante exigir la transparencia en el procedimiento del cobro de estos valores, incluyendo metodología de cálculo, impacto económico, su legalidad y compatibilidad de los principios de proporcionalidad, equidad frutaria, seguridad jurídica y protección de los consumidores. Con ello, hacemos un llamado firme y contundente a gobiernos municipales, para que primero mejoren los servicios y luego hablen de incrementar los cobros que sean proporcionales y progresivos. Porque la dignidad de nuestros barrios y nuestras parroquias rurales merecen respeto y atención y soluciones concretas. Hasta aquí mi palabra, señora Presidenta. Muchas gracias.