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Liliana Elizabeth Durán Aguilar (100%)
Tiene la palabra la asambleísta Liliana Durán. Gracias, presidente. Quiero empezar expresando un cálido saludo a ustedes, colegas asambleístas que se encuentran aquí en la sesión plenaria y de manera especial quiero saludar a los jóvenes, las y los jóvenes estudiantes de la Universidad Amauta, Guasi, que se encuentran afuera. De la misma manera, saludar a los y las jubiladas que igualmente sienten una fuerte preocupación por lo que puede suceder si se aprueba este presupuesto. Saludo a todas las personas que nos acompañan a través de los medios de comunicación legislativos y de las redes sociales. Presidente y colegas asambleístas, quiero empezar mencionando que no estamos aquí para analizar cuadros y partidas de manera fría. Estamos aquí decidiendo si el presupuesto del Estado va a cuidar a la gente o si se va a quedar otra vez más en una ficción contable. De eso estamos hablando. Es necesario, colegas asambleístas, que con mucha responsabilidad analicemos esta proforma presupuestaria 2026. Con responsabilidad técnica, desde luego. Sobre todo con responsabilidad humana, porque estamos hablando de la gente. La Constitución nos manda a velar las finanzas públicas para que sean sostenibles y transparentes. Eso lo establece nuestra Constitución, que acaba de ser ratificada con el 62% de voluntad del pueblo ecuatoriano. En su artículo 286 y el COPLAFIP, nos da la obligación de examinar y observar una proforma cuando no se sostiene en la realidad del país. Entonces, empiezo por una alerta que es básica. Cuando se maquillan cifras, el resultado es el mismo para la gente. Menos medicamentos, menos aulas, menos seguridad social y seguridad real y, desde luego, más deuda. Ahora, lo grave, aunque en el papel se presenta un supuesto equilibrio, aquí hay un déficit estructural y se está forzando la regla fiscal. Se reconoce un déficit permanente de más de 1.800 millones y se pretende normalizar la excepcionalidad vía decreto. Pero sí, lo excepcional se repite año tras año. Ya no es excepción, es costumbre. Y esta costumbre la están adoptando desde el gobierno del señor Lazo. Y mientras se normaliza esa excepción, ¿quién paga? La gente. La gente es la que está sufriendo. En las puertas de los hospitales la gente se está muriendo. Eso es lo que tenemos que volver la mirada y darnos cuenta de lo que está pasando. ¿Por qué se repite una práctica que indigna realmente? Partidas enormes que se anuncian como inversión social, pero que luego no se ejecutan. Se crea una cuenta como bienes de larga duración. Para salud y educación en el 2025. Se asignaron montos millonarios. Y la ejecución fue mínima. Y en 2026 se vuelve a repetir la receta. Se inflan esas cifras. Esto no es un error. Es una forma de cumplir en el papel y fallar en la vida real a la gente. Y aquí primero quiero ponerlo en palabras simples. No se puede decir defiendo la salud con presupuestos que se quedan en el aire. No se puede hablar de prioridad educativa si se planifica para no ejecutar. Quiero referirme a la seguridad social como un golpe silencioso al IES. Y hay un punto que debe alarmar a todo el país. La seguridad social está siendo subfinanciada. Y esto lo he dicho en la comisión en las diferentes sesiones. En la proforma 2026 constarían 2 mil 926 millones frente a 4 mil 612 millones requeridos. Hay una brecha de mil 686 millones. Es decir, sólo el 63.44 por ciento del monto. Del total presupuestado, 2 mil 926 millones. Pensiones, estamos hablando de 2 mil 684 millones. Y para la salud de afiliados y jubilados, tan sólo 241 millones. ¿Cuál es el riesgo? La descapitalización del fondo de pensiones, comprometiendo prestaciones presentes y futuras, como la salud, la jubilación y la estabilidad del sistema de la seguridad social. Y esto no empieza solamente hoy. En 2025 se habrían transferido 2 mil 560 millones frente a 4 mil 469 millones requeridos. Un adeudo de 1 mil 909 millones. Y la cifra que más duele, porque es una bomba de tiempo, la deuda acumulada del Estado con el IES a mayo de 2025 es de 27 mil 389 millones, sin un plan de pagos claro o identificable. Cuando se juega con el IES, no se juega con un número. Se juega con la medicina del afiliado, con la diálisis de los pacientes renales, con la pensión del jubilado y con la tranquilidad de miles y miles de familias. Respecto a las universidades y su futuro, hay recortes que nos condenan, que condenan al país, porque un país que no tiene posibilidad de educar a los jóvenes, a los niños, simplemente no tiene futuro. También hay recortes que golpean al futuro de 19 universidades. ¿Recibirían menos presupuesto que en 2026, que en 2025, incluidas la Universidad Central, la Universidad de Cuenca, con recortes realmente relevantes? ¿Cómo se construye seguridad, empleo, desarrollo, si debilitamos la educación superior? La Universidad de Amauta, así que los estudiantes están aquí afuera. Un 68%, es decir, de 12.2 a 3.7 millones, este realmente para esta universidad es un decreto de muerte, en la que debemos tener muy en cuenta, el 69% de estudiantes son mujeres. Y hay algo más grave, el 54% de pueblos y nacionalidades, ese porcentaje, a mí por lo menos me dice, que si no se llama violencia y discriminación, me pueden decir cuál es el nombre. Estamos poniendo, dejando de un lado a mujeres y sobre todo a los estudiantes de pueblos y nacionalidades. De la misma manera, la Universidad de Santo Domingo, fíjense ustedes que acaban de mencionar de que se ha puesto presupuesto históricamente en este gobierno, pero realmente no hay tal, no hay tal, es un engaño. Un presupuesto que prioriza la deuda sobre la gente y lo que termina de retratar esta proforma es el orden de prioridades. Se prioriza el pago de la deuda por encima del desarrollo, incluso el incremento del IVA del 12% al 15% que se justificó en su momento con seguridad, pero en la práctica el peso se va siempre al servicio de la deuda. La pregunta ciudadana es directa. ¿Dónde están las obras? ¿Dónde están las obras? ¿Dónde está la seguridad para el pueblo ecuatoriano? ¿Dónde están los hospitales abastecidos? ¿Dónde están las escuelas equipadas? Y a esto se suma otra realidad. La deuda con los gobiernos autónomos descentralizados ya supera los 700 millones. Sin un rubro específico para saldarla, se frena la obra social y la obra sobre todo local, lo que necesita la gente. Y luego pedimos cambios del orden del día para decir que porque no están tendiendo las autoridades locales tal o cual cosa. Por favor, dejemos de engañar al pueblo ecuatoriano. Estamos hablando además de un salario básico que seguramente ha de subir 10 dólares en este diciembre para el próximo año. Mientras la canasta básica supera ya los 800 dólares. No alcanza para hablar de bienestar. ¿De qué bienestar estamos hablando? Finalmente, no puedo dejar de pasar un hecho inaceptable. En un debate tan serio, la ausencia de las máximas autoridades económicas frente a la Asamblea es una falta de respeto institucional y a la ciudadanía. Señor Presidente, colegas asambleístas, este Pleno tiene una responsabilidad histórica. Si ya identificamos inconsistencias y prioridades equivocadas, tenemos que actuar en coherencia. Creo que lo lógico por la responsabilidad que tenemos es observar el presupuesto y devolver al Ejecutivo para que haga los ajustes necesarios y nos devuelva a la Asamblea Nacional para proceder a la aprobación. No nos apresuremos. El pueblo ecuatoriano ya nos dio un mensaje absolutamente claro y hace días que hablé con usted, señor Presidente, decíamos que tenemos que cambiar la forma de hacer una dinámica diferente en la Asamblea Nacional. Hagamos lo que corresponde, devolvamos con observaciones y de esa manera va a haber tranquilidad incluso para que el Ejecutivo haga los ajustes pertinentes y tengamos posibilidad de contar con un presupuesto más ajustado a la realidad y que atienda las necesidades de la gente. Muchas gracias, presidente.