Intervención

Asambleísta Mónica Salazar Sesión 128

2 de octubre de 2026 · 10:04 · 1 orador identificado

Clip oficial con una sola intervención de Mónica de Jesús Salazar Hidalgo.

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Suspendió la sesión para recibir en Comisión General a la asambleísta Mónica Salazar con un grupo de montuvios que están aquí en el pleno de la Asamblea. Hermanas y hermanos montuvios que nos acompañan en esta sesión y a todos y cada uno de los montuvios que nos escuchan a lo largo y ancho del país. Quiero comenzar hablando de memoria, de la memoria ecuatoriana. Sí, porque hubo una vez un ecuador en el que ser montuvio era algo que muchos preferían callar. Y no porque fuéramos pocos o porque no existiéramos, los montuvios existimos antes de la misma república.

Tampoco porque no hayamos contribuido a la construcción de este ecuador, sino porque durante demasiado tiempo nuestra manera de hablar fue objeto de burla. Nuestra manera de vivir y expresarnos en la ruralidad fue confundido con atraso. Nuestras costumbres y tradiciones fueron poco valoradas. Y nuestra historia apenas se escribía en una o dos líneas de los textos con los que nuestros hijos se educaban en las escuelas y en los colegios. Pero algo ha ido cambiando. Poco a poco hemos ido dando pasos. Y si somos generosos, nos remontamos a la reforma constitucional de 1998, en la cual, en algo, ya se nos hacía un reconocimiento general al declarar al Ecuador un estado pluricultural y multietnico.

Pero es realmente el 30 de marzo del 2001, en el gobierno del expresidente Gustavo Novo Abejarano, que a través del decreto 1394, por primera vez se nos nombra en un documento oficial, en la creación del Consejo de Desarrollo de Pueblo Montuvio de la Costa y demás, el famoso CODEPMO. Y no es sino hasta hace 18 años atrás que aparecemos de forma literal oficialmente reconocidos en la Constitución de la República del Ecuador. Y si hablamos de cifras, en el reciente censo, sí, en el censo 2022, del cual tengo mis reparos, porque considero que no se llevó de forma adecuada, y si se hubiera llevado de forma adecuada, seguramente los montuvios seríamos más.

Pero aún así, 1.305.000 ecuatorianos dijimos, soy montuvio. Y así, logramos ubicarnos como el segundo grupo poblacional más grande después de los mestizos. Y el primer grupo en pueblos y nacionalidades, adelante de nuestros hermanos indígenas y hermanos afroecuatorianos. Y aunque hablamos de número, sí, somos el 7.7 de la población ecuatoriana. Una gran mayoría, pero una mayoría que trabaja, que madruga, que produce, que conserva y mantiene las tradiciones, las costumbres y las actividades del agro del litoral ecuatoriano. Quiero decirles que durante ciclos hemos estado vinculados con la tierra.

Y José de la Cuadra entendió como pocos esa relación entre la tierra y el montuvio. Y lo describió en uno de sus tantos libros, Los Sangurimas, cuando dijo, el pueblo montuvio está sembrado como el agro, prendiéndose con raíces como garras. Y sí, veramente, veramente, están escuchando bien, veramente, como decimos en mi tierra para afirmar algo. José de la Cuadra tenía razón. Allí, como el matapalo, como el matapalo permanece en nuestras raíces, firmes y profundas. Pero más que todo, nuestras raíces existen para sostener una parte esencial de la identidad ecuatoriana.

Quiero decirles que por eso para mí también el 7 de agosto del 2024 se convierte en un momento trascendental en la historia del montuvio ecuatoriano. Porque en ese día, esta Asamblea Nacional aprobó por iniciativa mía, sí, desde mi despacho, desde mi curul, electa como asambleísta de la provincia de Los Ríos, pero más que todo, una asambleísta orgullosamente montuvia, en donde propuse que el 1 de octubre de cada año se celebre el Día de la Identidad Montuvia. Pero quiero decir algo que he sostenido desde entonces. Esa fecha no le pertenece a Mónica Salazar, no me pertenece a mí.

Le pertenece a cada agricultor, a cada mujer de la ruralidad, que hoy tiene una ley que no sale por el egoísmo político, pero que estén seguros que desde este lado, desde el lado bueno, le vamos a dar en su momento la ley a la mujer rural. A la morfinero, al jinete, a nuestros mayores, que son quienes han conservado nuestras costumbres, aún cuando nadie nos hablaba de patrimonio. Pero especialmente, esta propuesta les pertenece a nuestros niños y jóvenes, porque cuando propuse esta resolución del Día de la Identidad Montuvia, no quería que sea solo una celebración que se quede tras estos cuatro muros, sino que trascienda, y no que trascienda de Quito al resto del Ecuador, sino que trascienda de generación en generación, y que más que hacerlo a través de las escuelas y los colegios.

Y lo logramos. Sí, hoy podemos decir que el principal reconocimiento y aporte que le ha hecho este Parlamento ecuatoriano a los montuvios de nuestro país es haberle otorgado una herramienta, porque en esta propuesta no solo se incluía una fecha para celebrarnos, sino también un exhorto a las autoridades de educación y de cultura para que realicen los actos y las actividades que consideren pertinentes para que esa celebración se materialice. Hemos logrado que el Ministerio de Educación, al día de hoy, desde el año 2024, incluya en sus lineamientos al primero de octubre como una fecha vinculada al realce y celebración de la identidad montuvia.

Si ustedes llegan a ver un primero de octubre, o durante todo el mes de octubre, a una escuela, a un colegio o a alumnos, celebrando el Día de la Identidad Montuvia con civismo, con educación, ese logro se lo debemos a esta Asamblea Nacional. Compañeros y compañeras, para finalizar, quiero dejar claro en la historia ecuatoriana que este Parlamento ecuatoriano con todas estas acciones que hemos logrado no hemos descubierto al pueblo montuvio. Los montuvios existíamos antes de la República. Teníamos identidad desde nuestros inicios. Lo que conseguimos fue dar un paso importante para que ahora ese reconocimiento se estudie y se celebre en las diferentes unidades educativas a lo largo y ancho de nuestro país.

Y quiero terminar también dándole un mensaje a los jóvenes, a los niños y jóvenes. No escondan su acento. No tengan vergüenza de cómo van vestidos. Lleven sus botas y sus sombreros con orgullo a donde quieran llevarlos. No escondan el nombre del recinto del que vienen. No sientan vergüenza porque sus padres trabajan la tierra. No dejen que nunca nadie les diga que valen menos por venir de la ruralidad. Recuérdenles que este Ecuador también se construyó con las manos de sus bisabuelos, de sus padres y de sus abuelos montuvios.

Y quiero permitirme, tal vez me tome medio minuto para terminar algo personal. Quiero hablarle a mi niña interior, a la niña que hace 40 años vivió y disfrutó la ruralidad en su máximo esplendor. Pero esa niña que también sufrió la humillación y las burlas cuando iba a visitar a sus parientes a la gran ciudad de Guayaquil. A esa niña que cuando su padre la obligaron a estudiar su colegio, recibía las burlas por venir del campo. A esa, a la niña Mónica, le quiero decir que hoy, gracias al trabajo que venimos haciendo desde esta Asamblea Nacional, nunca más, ninguna niña, ningún niño, ningún joven de la ruralidad sentirá vergüenza de decir, vengo del campo, soy rural, soy montuvia.

¡Que viva la gente del campo, que vivan los montuvios del Ecuador! Gracias, presidente.

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