Presidentas, señores asambleístas, señoras asambleístas y señoras asambleístas, señoras y señores. Estoy aquí por delegación de SOLCA de la Sociedad de Lucha contra el Cáncer del Ecuador. Nuestra comparecencia ante ustedes por esta institución que durante décadas ha sido un pilar fundamental en la atención oncológica del Ecuador. Lo hacemos con profundo respeto, pero también con el firme sentido de responsabilidad histórica frente a uno de los mayores desafíos sanitarios de nuestro tiempo. Hoy, 4 de febrero, conmemoramos el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, una fecha que trasciende de lo simbólico y nos convoca a la reflexión, a la acción y, sobre todo, al compromiso colectivo.
El significado del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer no es solamente un recordatorio estadístico ni una efeméride sanitaria. Es, ante todo, un llamado global a reconocer que el cáncer continúa siendo una de las principales causas de morbi-mortalidad en el mundo. Cada año, millones de personas reciben este diagnóstico. Detrás de cada cifra hay un rostro, una familia, una historia interrumpida o transformada por la enfermedad. En Ecuador, lastimosamente, la realidad no es distinta. La incidencia del cáncer ha ido en aumento, impulsada por el envejecimiento poblacional, cambios en estilos de vida, factores ambientales y limitaciones en el acceso oportuno al diagnóstico.
Conmemorar este día implica promover la prevención, impulsar el diagnóstico temprano, garantizar tratamientos oportunos, reducir inequidades en el acceso a la salud. Sobre todo, implica reconocer que la lucha contra el cáncer no pertenece únicamente al ámbito médico. Es una causa nacional que requiere articulación política, financiera y social. En este contexto, es imprescindible resaltar la labor que Solca ha desempeñado a lo largo de su historia. Hablar de Solca es hablar de décadas de servicio ininterrumpido, cobertura oncológica nacional, formación de talento humano especializado, investigación clínica, prevención y tamizaje poblacional.
Desde sus hospitales y núcleos provinciales, Solca ha atendido a cientos de miles de pacientes, muchos de ellos provenientes de los sectores más vulnerables del país. Hoy, Solca a nivel nacional es una red de lucha contra el cáncer. Tenemos siete institutos en diferentes provincias y 16 centros de atención primaria en cáncer. Nuestra institución no solo trata cáncer, sostiene programas de detección temprana, realiza campañas educativas, desarrolla registros epidemiológicos e invierte en tecnología diagnóstica y terapéutica. Cada quirófano oncológico, cada sala de emergencia, cada equipo de radioterapia representa años de esfuerzo institucional, inversión social y vocación de servicio.
Detrás de esa infraestructura existe un recurso aún más valioso, un enorme recurso humano capacitado a lo largo de 75 años de servicio a la comunidad. Médicos, enfermeras, técnicos, psicólogos, trabajadores sociales, personal administrativo y de apoyo que diariamente enfrentan junto al paciente una de las batallas más duras que puede librar un ser humano. A todos ellos, mi reconocimiento público y profundo. ¿Cómo no reconocer el apoyo legislativo y político? La lucha contra el cáncer no puede sostenerse únicamente desde la asistencia clínica. Requiere un marco normativo sólido que garantice derechos, financiamiento y sostenibilidad.
Por ello, es justo reconocer el rol que esta Asamblea Nacional y las autoridades políticas del país han desempeñado en la construcción de legislación orientada a fortalecer la respuesta oncológica del Ecuador. Esta ley que se está impulsando hoy establecerá políticas públicas de prevención, ampliación de cobertura en atención, proteger financieramente a los pacientes y reconocer al cáncer como una prioridad sanitaria nacional. Sabemos que legislar en salud implica decisiones complejas, asignaciones presupuestarias difíciles y consensos políticos que no siempre son sencillos de alcanzar. Sin embargo, se legisla en favor de los pacientes oncológicos, se legisla en favor de la vida.
Por ello, Solca expresa hoy su reconocimiento institucional al trabajo conjunto entre el sector salud y el poder legislativo. Nuestro sincero agradecimiento al presidente Nils Olsen de la Asamblea Nacional por todo su apoyo, al presidente de la Comisión de la Salud del Ingeniero Reyes, a la doctora Anabella Asin, promotora de proponente de la ley y permanente apoyadora de nuestra institución, y a todos ustedes, señores y señoras asambleístas, que siempre, independientemente de la región que ustedes provengan, independientemente de su bandera política, han apoyado el nombre y a nuestra institución.
Muchas gracias.