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Jahiren Elizabeth Noriega Donoso (100%)
Gracias, Presidente. Muy buenos días con todos, con todas. La verdad es que me siento muy feliz que como Asamblea Nacional por fin estemos tratando los temas verdaderamente importantes. Y en este caso, este tema no es menor porque estamos hablando del bienestar de nuestros niños, niñas y adolescentes. En Ecuador, el 20% de los niños y adolescentes presenta síntomas de ansiedad o depresión. Esto según datos de World Vision y respaldados además por estadísticas del Ministerio de Salud. El 10%, colegas asambleístas, ha considerado o intentado suicidarse. El 10% de los niños, niñas y adolescentes en este país. Pero lastimosamente de esta realidad nadie o casi nadie está hablando. Ecuador se ha convertido en uno de los países más violentos no solamente de la región sino del mundo. Y nadie se ha preguntado o se ha ocupado del impacto que la violencia tiene en la salud mental y en el bienestar psicológico de las y los ecuatorianos, pero sobre todo de los niños, niñas y adolescentes. Un informe realizado por INRED titulado La sombra de la violencia, el impacto psicológico y la influencia de los medios en la percepción de seguridad dice lo siguiente y voy a citar de manera textual. Desde el punto de vista psicológico existe un impacto intergeneracional en los niños y adolescentes que crecen en conflicto armado. No sólo están expuestos a la violencia sino que también al miedo, la inseguridad y el rechazo experimentado por sus familias. Este fenómeno afecta la manera de interpretar el mundo y sus relaciones, ya que los síntomas de ansiedad, estrés y conducta de evitación en los adultos influyen directamente en el desarrollo emocional de los menores. Además, la constante exposición a la violencia ha generado una normalización de la criminalidad en ciertos sectores, particularmente entre los jóvenes en contextos de violencia urbana y comunidades con presencia del crimen organizado. Esta normalización, colegas asambleístas, dice el informe, muchas personas ven la violencia como parte inevitable de su entorno, lo cual disminuye su sensibilidad ante actos delictivos y fomenta una actitud de resignación y de apatía. Este fenómeno es alarmante ya que muchos jóvenes pueden llegar a percibir el crimen como una vía de escape o un medio de subsistencia, especialmente ante la falta de oportunidades y el vacío institucional en sus comunidades. La exposición prolongada a entornos violentos y la ausencia de referentes positivos dificultan el desarrollo de una identidad saludable, aumentando el riesgo de que estos jóvenes se integren a grupos delictivos y perpetúen el ciclo de la violencia y de la criminalidad. Mientras existen algunas voces que lo que buscan es, por ejemplo, bajar la edad de imputabilidad de los menores y de los niños sin combatir las raíces estructurales de esa violencia, el colega Raúl Chávez nos hace una propuesta totalmente distinta. Y la propuesta que nos hace el día de hoy es poner la vida de los niños y las niñas en el centro, es regresar a ver a este sector de la población tan vulnerable y tan olvidado por todos nosotros. Es así que este proyecto de ley nace claramente de la voluntad de encarar esta problemática y esta realidad y entregarnos una solución. En este sentido, quisiera referirme a dos artículos en particular. Por un lado, el artículo 3 que nos habla de incluir la materia de socioeducación dentro de la malla curricular. Y esto es, colegas asambleístas, básicamente para que los niños puedan tener y construir herramientas útiles para desarrollar sus habilidades socioemocionales, para construir resiliencia y también para generar mayor bienestar. Esto es fundamental en dos sentidos. Por un lado, la detección temprana y por otro lado, también poner el enfoque en la atención primaria en salud mental en el Ecuador. Por otro lado, también hay que decirlo, colegas asambleístas, que la salud mental en este país es el privilegio de unos pocos y es el privilegio de quienes puedan pagarlo. Una cita psicológica puede ir entre un valor de 25 dólares hasta los 200 dólares, iniciable de una cita psiquiátrica o peor aún, la medicina psiquiátrica. Es por eso que el enfoque de prevención, pero también el enfoque comunitario y de unir a los diferentes actores de la sociedad, en este caso la academia, los gobiernos locales, para construir a través de los gobiernos autónomos descentralizados, los espacios gratuitos y seguros que se enfoquen en este primer nivel de atención es fundamental. Estos espacios, nos dice el proyecto de ley del colega Chávez, promoverán actividades de apoyo psicosocial basadas en el arte, en el deporte, en la cultura y en la recreación. Estas acciones, además, estarán enfocadas en el fortalecimiento del bienestar psicológico, emocional y social. Finalmente, colegas asambleístas, creo que en muchas cosas no nos vamos a poner de acuerdo y está bien que no nos pongamos de acuerdo, pero también es importante que en una democracia podamos dejar de lado las banderas políticas y poner por delante el interés superior de los niños, niñas y adolescentes. Un sector tan vulnerable, tan golpeado y que como sociedad lo hemos olvidado. Y creo y estoy convencida que este proyecto de ley es una oportunidad para regresar la atención a lo verdaderamente importante, el bienestar de nuestros niños, niñas y adolescentes. Muchísimas gracias.