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Juan José Reyes Baquerizo (75%)
Muy buenas tardes. Gracias, señora Presidenta. Saludos a todos los colegas, a la audiencia que nos ve a través de las redes oficiales de la Asamblea Nacional. El país se enfrenta a un sistema de justicia que viene arrastrando falencias. Hoy, nosotros como legisladores tenemos el poder de cambiar esto. Y es hora de que actuemos con conciencia. La ciudadanía ya no confía. Como bien lo dijo la semana pasada mi colega, mi amigo Alex Morán, estamos en territorio todos los fines de semana. Cada vez que podemos salimos, escuchamos, atendemos a, como digo yo siempre, nuestros jefes, que son la ciudadanía. Y justamente estas falencias son las que merman la percepción de democracia, de seguridad y del Estado de Derecho. El país necesita una justicia eficaz, transparente e independiente. Esta reforma propone que los jueces actúen con responsabilidad y no bajo presiones. Que los concursos sean meritocráticos. Y los ciudadanos sientan que sí existe justicia. Y que la ley se aplica para todos por igual. El espíritu de esta propuesta es corregir fallas estructurales, mejorar la evaluación de jueces y fiscales, modernizar procesos y combatir redes de corrupción que tanto daño le han hecho al país. No podemos permitir que la delincuencia gane terreno por culpa de vacíos legales o falta de decisiones dentro del sistema judicial. Ecuador debe recuperar la confianza en sus instituciones. En un punto tan importante y delicado, son de mucha relevancia tanto las formas como el fondo. Desde lo que se propone hasta la intención detrás. Y específicamente en el debate de la semana pasada, esto cala aún más. Lo que a mí me lleva a ser una precisión muy importante. Y tiene que ver con los principios básicos de gramática. Lo preciso, porque la claridad, la semántica y la redacción de nuestras reglas como país son vitales para comunicar y comprender con coherencia, más aún cuando se le isla. Y hablando de principios básicos de gramática, el otro día escuché una queja de eufemismos. Y en esa misma intervención decían que se cocinaban proyectos, lo cual sugería una connotación negativa. Colegas, los proyectos son discutidos, observados, votados, para luego legislarlos en función de informes. La comida se cocina, no los proyectos. El artículo 82 de nuestra Constitución establece que el derecho a la seguridad jurídica se fundamenta en el respeto a la Constitución y a la existencia de normas jurídicas previas, reglas claras, gramaticalmente estructuradas y aplicadas por las autoridades competentes. Y justamente eso es lo que hoy exige el país. Reglas claras y autoridades que las hagan cumplir. En esta misma línea, el de los principios básicos de la gramática y recordando la antigua fábula india, es antiquísima, esa de León y la Serpiente, una analogía referida a cómo ciertos reptiles cambian de piel, comparado a cómo cambian de opinión. No estoy seguro de que eso se traduzca un insulto. De lo que sí estoy 100% seguro, es de que adjetivos calificativos como chupacabras, asesinos, mafiosos o clasistas, sí constituyen un insulto de forma directa y no una comparación o una analogía. No se extrañe, colega, no se extrañe. Peor, no vamos a hablar de los gestos obscenos que han realizado en este pleno. La memoria selectiva es bien corta. En fin, la gramática es vital para legislar y para expresarse con coherencia. Ya hemos visto en el pasado reciente múltiples casos gravísimos, por cierto, que muestran la necesidad urgente de fortalecer la justicia en el Ecuador. El fin de esta propuesta, con los debidos aciertos gramaticales, es defender al ciudadano honesto, garantizar el debido proceso, construir un sistema judicial que realmente responda a los ecuatorianos y que quienes le hacen daño al país no salgan impunes. Felicito a la Comisión de Justicia, a todos los miembros que aprobaron este primer informe y de manera especial a su presidenta, mi colega y amiga Rosa Torres, quien además es la proponente del proyecto, lo felicito porque asumen con responsabilidad y firmeza el tratamiento de esta reforma, poniendo por delante los intereses del país y la necesidad urgente de fortalecer la función judicial del Ecuador. Hasta aquí mi intervención, señora presidenta, muchas gracias. ¡Gracias! ¡Gracias!