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Edwin Estuardo Jarrín Rivadeneira (75%)
Muchas gracias, compañera presidenta, con un saludo cordial para usted, para los compañeros legisladores, ecuatorianos, quiteños fundamentalmente. Voy a tratar de iniciar mi intervención haciendo un análisis práctico de este caso de los famosos trolebuces. Cuando un alcalde de Ecuador pretende invertir los recursos que por ley el Estado le otorga a ese municipio, tiene que cumplir ciertos parámetros que le obliga la ley orgánica de contratación pública. Existen montos donde un alcalde o un seno de un consejo cantonal o gobierno autónomo descentralizado de esa ciudad puede hacer. En el 2023 eran algo de 6 mil 200 dólares, en el 2025 subió a 7 mil 200 y en el 2026 se permite hasta 9 mil y pico de dólares que se puede comprar directamente, sin una subasta, sin que exista una oferta, sin que exista una demanda. Si estamos hablando de más de 30 millones de inversión, lo lógico aquí es que el alcalde de Quito, que no estamos en contra de esa obra, que no lo inició él, iniciaron varios alcaldes que soñaron que la capital de los ecuatorianos tenga un metro como en otros países desarrollados y que está muy bien el servicio que Quito se merece, que vengan desde el terminal terrestre de Quitumbe hasta el centro de Quito en menos de media hora cuando en buses antes se hacían horas por el tráfico que lamentablemente tiene la capital, eso nadie lo discute. El problema aquí radica en que el pueblo ecuatoriano debe entender dónde están los concejales, dónde está el alcalde que no tiene la capacidad de contratar directamente o de pedir a las empresas proveedoras de vehículos o de trolebuses que presenten directamente. El problema es que aquí asoma una organización que dice nosotros les ayudamos, perfecto que los ayuden, que aporten, pero acaso esa capacidad no tenía el alcalde de Quito y los concejales. O sea, tienen que buscar un organismo que es el famoso ONUX, que para los ecuatorianos dice unidad de servicio para proyectos, adscrito obviamente a la ONU. ¡Qué bien! Pero no es lícito que digan, muy bien, nosotros vamos a darles comprando porque ustedes, alcalde y quiteños, no tienen la capacidad, no saben, ustedes no pueden acudir a una empresa china. Nosotros sí lo podemos dar a 100 y vamos a contribuir el 0,15% del proyecto, es decir, 50 mil dólares. Nosotros vamos a poner 50 mil dólares y ustedes dan 32 millones y pico de dólares y les damos comprando. Ese es el problema. Luego asoma que no hay que completar dos millones y medio más de dólares que supuestamente para situaciones técnicas y así se justifica. Y eso es lo que la Contraloría prácticamente ha observado. Acaso pregunto a los asambleístas, eso no podía hacer el alcalde de Quito directamente, buscar no solamente a esta empresa que les vende los 60 trolebuses, no solamente a Yutong, que es esta empresa china, podían haber varias empresas más interesadas en presentar ofertas quizás más económicas. El problema que tenemos en el Ecuador lamentablemente es la corrupción. En el Ecuador, varios alcaldes del país son unos sinvergüenzas, sinvergüenzas, son corruptos. Cuando tienen una obra, no dan al que se merece, al que presenta una menor oferta, lo presentan al que mayor oferta lo dan, perjudicando los recursos prácticamente de la jurisdicción del pueblo ecuatoriano. Y eso no está bien, ecuatorianos. Cuando el dinero no se perjudica, alcanza, hay un dicho que dice así. Por lo tanto, yo no puedo bajo ningún concepto dejar de respaldar este informe que se ha hecho con mucha objetividad, que se ha hecho con mucha decencia en la Comisión de Asuntos Internacionales y Movilidad Humana, de la cual, como modestia, soy parte. Por ello, compañera presidenta, respaldo este informe en todas sus partes y aquí tienen que responder, como debe ser ante la justicia, por el ilícito que se ha cometido en contra de los dineros de los ecuatorianos, pero fundamentalmente de los quiteños. De vuelvo la palabra, señora presidenta. Muchas gracias.