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María Besibell Mendoza Ibarra (75%)
Sibel Mendoza. Muchas gracias, presidente, por concederme el uso de la palabra. Un saludo fraterno a todos los ecuatorianos y a todos los manavitas que nos están viendo a través de los distintos medios de comunicación. Y antes de iniciar mi intervención, por supuesto, felicitar a cada uno de los legisladores que realmente se interesan en la salud mental de los niños, niñas y adolescentes de nuestro país. Con esto, unirme a un debate que considero necesario, urgente y profundamente humano. Estamos hablando de la vida emocional de los niños, niñas y adolescentes, de sus traumas, de sus duelos, de lo que no dicen, pero cargan en silencio. En los últimos años, cientos de niños han muerto, se han quitado la vida en nuestro país. Y son cifras verdaderamente alarmantes. Y por eso hoy esta asamblea coloca en el centro del debate la salud mental de nuestros niños, niñas y adolescentes. El proyecto de ley orgánica de promoción, prevención y atención psicosocial a los niños, niñas y adolescentes, surge de la recopilación de los aportes realizados de profesionales de psicología, de trabajadores sociales, del sector de justicia, de los docentes y, por supuesto, de las organizaciones de la sociedad civil. Esa apertura al diálogo técnico y ciudadano es un buen punto de partida. Y lo reconozco. Reconozco que este texto asume la salud mental como parte del desarrollo integral. Articula educación, salud, deporte, comunidad, arte, cultura. Y se alinea con mandatos de nuestra Constitución. Y con la Convención sobre los Derechos del Niño, que nos obliga a garantizar el máximo desarrollo físico, mental y emocional de toda persona menor de edad. Sin embargo, si queremos verdaderamente honrar la importancia de este debate, tenemos la responsabilidad, nosotros los legisladores, de hacer algunas reflexiones para que esta ley sea visible, garantista y aplicable en todo el territorio nacional. Permítanme, por supuesto, con ánimo constructivo, hacer un aporte al texto. Propongo que la norma precise con claridad el alcance de las prácticas pre-profesionales de los estudiantes de psicología. Que el proyecto ya incorpora en el eje comunitario. Es fundamental señalar que los estudiantes podrán participar en actividades de promoción, prevención y psicoeducación siempre bajo supervisión de profesionales capacitados y acreditados. Pero, ojo, no realizar atención clínica ni emitir diagnósticos prematuros. Esto protege el derecho a la salud de los niños, niñas y adolescentes. Asegura la calidad de atención y es coherente con la regulación, por supuesto, del ejercicio profesional. Hoy, esta Asamblea tiene la oportunidad de mandar un mensaje claro. La salud mental de nuestros niños, niñas y adolescentes importa. Importa en la ley, importa en las políticas públicas, importa en el presupuesto, importa en Quito, importa en Guayaquil, importa, por supuesto, en Manaví, en cada provincia de nuestro país, en cada recinto, en cada escuela rural, en cada familia que lucha por salir adelante. Que este debate sea un punto de partida para un Ecuador que no sólo cure cuando ya duele, sino que prevenga, que acompañe y sobre todo que escuche a tiempo. Un Ecuador en el que ningún niño, niña o adolescente sienta que tenga que cargar su tristeza solo. Porque aquí estamos los legisladores en la Asamblea Nacional para acompañarles. Muchas gracias.