Intervención

Asambleísta José Nango - Sesión 127

29 de septiembre de 2026 · 8:55 · 1 orador identificado

Clip oficial con una sola intervención de José Luis Nango Cuji, tomada de la Sesión 127.

Quién habla y cuándo

Toca un bloque para ir a ese momento
0:008:55

Transcripción

Transcripción automática: puede contener errores. Cada marca de tiempo lleva a ese momento del video oficial.

0:09 José Luis Nango Cuji identificado por rótulo

Gracias, señor presidente Esteban Torres, compañeros, colegas asambleístas al país, al mundo y un saludo fraterno a mi querida provincia de Pastaza. Quiero empezar con una palabra, contratado. Así lo dice un parte policial de este mes. El 8 de septiembre en nuestra Amazonía, la fiscalía procesó a un adulto y a un niño de 14 años por intento de sicariato. El niño contó que ese adulto lo había contratado para matar. Contratado. ¿Cómo se contrata? Cuando se contrata un albañil o un jornalero. De esa manera han procedido a contratar un niño de 14 años, contratado para quitarle la vida a otro ser humano.

A esa edad, lo más grave que debería pasarle a un niño es perder un partido de fútbol, de básquet o de coavole, o sacar una mala nota en matemáticas. Y les pregunto, ¿quién le puso el arma en la mano? ¿Quién lo entrenó? ¿Quién gana dinero con su vida? Muchas veces los niños terminan encerrados y los que los adiestran para matar siguen libres. Ese es el problema que hoy tenemos que resolver. Nadie empieza con arma. Primero le piden que vigile una esquina, después que lleve un mensaje, luego que cargue un paquete y un día aparece el arma en sus manos.

¿Para qué? Para matar. Las escuelas de sicarios no son un mito. Los números ya no caben en el silencio. El año pasado murió de forma violenta un niño, una niña o un adolescente cada 15 horas. En cinco meses de este año, la policía detuvo a 1.465 adolescentes, 10 cada día, la cifra más alta en años. Y el crimen ya no los espera solo en la calle, los espera en el celular, detrás de una pantalla que los recluta mientras juegan y acaban con sus sueños. Pero hoy quiero hablar sobre todo de mi Amazonía, donde el peligro avanza en silencio.

El 28 de agosto del año pasado, en una vía rural de Pastaza, la provincia que represento, encontraron dos cuerpos quemados. Eran dos jóvenes. Uno tenía 19 y el otro 17. Quienes conocen de cerca esta historia saben lo que pasó. Horas antes, alguien los buscó, alguien les ofreció dinero, alguien los reclutó para cometer un crimen. Y cuando hicieron, los que les mandaron ya no les servían. Los torturaron, los acuchillaron, los quemaron. Y al menor, a ese chico que todavía no terminaba el colegio, le cortaron la cabeza.

Horas después, alguien caminó hasta el parque central de la parroquia Tarki y dejó esa cabeza en una funda negra. En el mismo parque donde nuestras familias se sientan los domingos, donde juegan nuestros niños. Señor Presidente, por favor, pido respeto a los compañeros asambleístas. Torturar, quemar, decapitar, exhibir. Así firman sus crímenes las organizaciones criminales. Así le dicen a un pueblo entero, aquí mandamos nosotros. Y yo les pregunto, colegas, ¿quién buscó a ese chico de 17 años? ¿Qué le prometieron? ¿En qué momento dejó de ser un estudiante para convertirse en un cuerpo tirado en una carretera?

Ahora, así trata el crimen a los chicos que recluta. Los usa y luego los desecha. No les da futuro, les pone fecha de muerte. Una vecina lo dijo mejor que nadie. Eran unos muchachos, los mataron como si no valieran nada. Esos muchachos sí valían y esta ley es para demostrarlo. Nuestra selva, colegas, era un lugar donde los niños aprendían a pescar, a sembrar, a escuchar a sus mayores. Hoy la minería es ilegal y el narcotráfico están aprendiendo a usarlos. Si esperamos más, llegaremos tardes. Fallamos cuando alguien pudo entrar a una escuela y reclutar.

Fallamos cuando un niño dejó de ir a clases y nadie preguntó por qué. Fallamos cuando una madre pidió ayuda y ninguna institución le abrió la puerta. Fallamos cuando perseguimos al último eslabón y dejamos intacto al adulto que recluta, paga, enfrenta y ordena matar. Con este proyecto de ley decimos basta. Queremos que en el Estado, este gobierno y todos los gobiernos que vengan no vuelvan a fallar. Que ninguna institución pueda decir no me correspondía. Que ningún niño quede solo frente al crimen. Porque va por el verdadero culpable.

Quien recluta, usa, utiliza a un niño enfrentará de 22 a 26 años de cárcel. Más del doble de la pena actual. ¿Por qué? Protege a quien se atreve, se podrá denunciar sin revelar la identidad. Y el niño que hable contra su reclutador tendrá protección reforzada. Termino con una historia, señor presidente. Jorge fue reclutado de niño. A los 17 años entró a un centro de adolescentes donde aprendió a hacer pan. Salió y quiso cambiar. Vendía pescado en la calle. Pero afuera nadie lo sostuvo. En el año 2024, la misma banda que los reclutó lo mató.

Jorge no fracasó. Fracasamos nosotros. Jorge necesitaba un Estado que no lo soltara de la mano. Colegas, hoy nadie en esta sala podrá esconderse detrás de un tecnicismo. Quien vota en contra de esta ley o se absenga con tibieza, que lo sepa bien, no está votando contra un gobierno. Está votando contra los sueños de nuestras niñas, niños y adolescentes. Está votando contra esa madre que esta noche no duerme porque su hijo no ha vuelto a la casa. Está votando contra ese padre desesperado que ve cómo le arrebatan a su hijo y no sabe quién pedir ayuda.

Está votando contra los pueblos y varios enteros que viven con miedo. Los grupos criminales se llevan a sus hijos uno por uno. Así, aquí no hay término medio. O estamos con los niños o estamos dejando la puerta abierta al que nos recluta. Por eso les digo, votemos a favor de esta ley, para que el recluta pague, para que el niño reclutado sea rescatado, para que ninguna madre vuelva a buscar a su hijo en una funda negra y para que ningún niño del Ecuador, de la costa, de la sierra o de nuestra Amazonía aprenda a usar un arma antes que a soñar.

Y quiero reconocer con honestidad a quienes pusieron este tema en la mesa, a nuestro señor Presidente Constitucional de la República, Daniel Novoa, a la Vicepresidenta María José Pinto, al Ministro del Interior, John Reinberg, a ti, colega asambleísta, Navella Singh, y a la prestigiosa Comisión que impulsaron este proyecto. Gracias por dar la cara en una lucha que durante años nadie quiso asumir de frente. Señor Presidente, en esta causa no hay colores políticos. Cuando se trata de rescatar a nuestros niños de las manos del crimen, cuente con nuestro voto, cuente con nuestra voz y cuente con la Amazonía.

Nuestros niños no son soldados del crimen, son el futuro de esta patria. El crimen los quiere como soldados, nosotros los queremos, vives, vivos, libres y soñando. Muchas gracias, señor Presidente.

Descargar datos

Descargar JSON completo